Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Tercer estado menos transparente

Bajo la sombra de la deuda, esta administración sigue sin tomar calor.
Ceguera de taller, probablemente. O será que no quisieron empañar el Informe y por eso la nota no apareció en los primeros espacios.
Esta misma semana, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) dio a conocer el Índice de Información Presupuestal Estatal 2013. Este estudio se enfoca en qué tan transparentes y responsables son los Estados sobre el dinero que reciben y administran.
¿Coahuila? Es el tercer Estado peor calificado.
El propio IMCO señala, palabras más palabras menos, lo siguiente: las entidades federativas recibirán el próximo año 1.2 billones de pesos más, y no hay un avance significativo en la transparencia presupuestal; el último día de este año se cumple el plazo para que los Estados observen, de acuerdo con la Ley General de Contabilidad Gubernamental, una serie de obligaciones. A como está el panorama, algo así parece imposible para muchos.
Con el Informe del Ejecutivo en puerta, pareciera no hubo interés en detenerse en analizar la tendencia negativa que Coahuila ha mantenido en este Índice.
En su justa medida hay que decir que no es la calificación del Poder Ejecutivo únicamente. Para la calificación final, por ejemplo, también se estudia la información proveniente del Congreso del Estado.
Y si bien es cierto que en los 204 "Indicadores de Resultados" del Plan Estatal de Desarrollo no se incluyó esta importante medición (se incorporaron otras que ni al caso: el 27 de mayo de 2012, en este medio, se publicó el texto "Sobre el Plan de Desarrollo" que ofrece un recorrido más detallado) sobre el Índice y el Gobierno del Eslogan Cambiante debe decirse lo siguiente: en este año, Coahuila se coordinó con el IMCO para ver cómo mejorar y no lo logró; el recurso humano, el tiempo y lo que sea que hayan costado los traslados y las comidas de los funcionarios responsables (el IMCO hace su trabajo pro bono), se fueron a la basura.
La situación presupuestal en Coahuila no es tema menor: bajo la sombra de la deuda, esta administración sigue sin tomar calor.
La posición del Gobierno, en la semana del Informe, se ve disminuida frente a dos sucesos (de casualidad cuestionable): la mediatización de las órdenes de aprehensión, allá en Estados Unidos, contra dos peces gordos a quienes el actual (y todavía) Gobernador y su gente no ha querido lanzar ni un pequeño anzuelo; la graduación, del otro lado del mundo, del autor en potencia de "El Odio del Águila". Una buena calificación hubiese acompañado lo que, hasta ahora, son más palabras que resultados.
Así las cosas, Coahuila hasta el final en transparencia presupuestal.
Recuérdese que no hace mucho el todavía Gobernador armaba buenos espectáculos diciendo que la transparencia era el eje de su gobierno. Muchas acciones se emprendieron, muchos discursos fueron pronunciados. Muchos han sido los "ejes". Así de errática la administración.
Con la casualidad, además, de que los externos que hablan bien de la administración tienen un interés muy particular o corresponden a las reglas de la buena vecindad. No más.
Hace un par de semanas, allá en Puebla, se invitó al Gobierno de Coahuila para que expusiera como "buena práctica" su programa "Escuela Transparente". En el programa disponible en Internet se anunciaba que sería el Secretario de Educación quien tomaría la palabra. ¿Qué sucedió? Algo más importante que hablar bien de la administración para la que trabaja se le habrá atravesado, porque a la hora del evento fue otro quien describió el esfuerzo. ¿El resultado? Consecuencia de los nervios o el desconocimiento del programa de parte del expositor emergente, Coahuila no lució en este foro que le habían puesto en bandeja de plata.
Lo dicho en este mismo espacio desde hace tiempo: el todavía Gobernador está solo. Quienes lo rodean (organismos constitucionales autónomos, incluidos) serán buenos para darle siempre la razón, pero no para ofrecerle alternativas contra los problemas que enfrenta. Pero tal vez sea lo que busque, que le den la razón. Y, entonces, todos (ellos, al menos) felices.  
Ya se fue una tercera parte de este sexenio. Rápido fueron desinflándose las expectativas y, la realidad, poniendo todo en su lugar.

Pensar que estos dos años fueron la "luna de miel". ¿Qué vendrá en el próximo tramo?

domingo, 24 de noviembre de 2013

Municipios olvidados (y otras de turismo)

Desarrollar planes y programas es una acción necesaria en todo gobierno que aspire a hacer bien las cosas. Pero cuando se hacen mal (sin consistencia interna o divorciados de la realidad, por ejemplo), no es más que tiempo y recursos perdidos.
Recién salido del horno, en el Periódico Oficial del 15 de noviembre, puede conocerse el Programa de Desarrollo Turístico de la Región Sureste de Coahuila. Aquí, una vista rápida.
Este Programa integra algunas propuestas, ideas y metas en el rubro turístico para los municipios de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga. Ya, desde aquí, podrá uno hacerse a la idea de que hay Municipios de segunda que no merecieron ser cubiertos con la misma cobija.
Que alguien avise a los municipios de Parras y General Cepeda: a ojos de la Secretaría de Turismo, dejaron de ser importantes. ¿Qué pensarán los hoteleros y restauranteros de estos lugares?
En el Programa Estatal de Turismo 2011-2017 (el "papá" de los documentos en materia de turismo, por decirlo de alguna manera, dado a conocer en septiembre de 2012), la Región Sureste (la más importante del Estado en términos de oferta y demanda) integra a Saltillo, Ramos Arizpe, Arteaga, Parras y General Cepeda (página 39, de la publicación oficial).
¿Por qué no incluir ahora a General Cepeda y a Parras en un documento que debiera coordinar particularmente la política pública turística de la región? Cuatro probables razones me vienen a la mente: descuido, falta de seguimiento, pobreza de coordinación, ignorancia. Ninguna es más halagadora que otra.
Otro (que parece) descuido: a pesar del bombo y platillo con que se ha querido justificar la ahora Feria Internacional del Libro de Arteaga. ¡Turismo no lo considera un activo en la Región!
¿Qué si considera, por el contrario, un activo en Arteaga? Se señala un proyecto estratégico denominado "Hotel Boutique". ¿Cuál será? Algunos mal pensados podrían estar recordando el complejo turístico valorado en 13 millones de pesos que construyera (fruto del sudor de su frente, faltaba más) el ahora exRector de la Autónoma de Coahuila (ver la nota en VANGUARDIA, 15 de junio, 2011).
Así las cosas. Mientras se publica el Programa Turístico para la Región Sureste, se conoce que el Centro Histórico de Saltillo ya no pinta  dentro de los más importantes (VANGUARDIA, 21 de noviembre, 2013).
Y así, entre descuidos, inconsistencias y realidades que se imponen a las aspiraciones de un documento, este Gobierno se va llenando de papeles.  
Tal vez lo que falte no sea un Programa específico para una región, sino hacer que funcione lo que ya se ha dicho será parte de su trabajo.
Apenas de esta manera podrían entenderse los 2.8 millones de pesos que, de acuerdo con el Programa Operativo Anual, se destinan en campañas promocionales a Viajes Palacio, El Corte Inglés, despegar.com, Aeromar y Best Day. A esto hay que sumarle los poco más de un millón de pesos que se van en vallas móviles en Monterrey, la Revista Hola y Grupo Imagen, entre otros.
Y ya que estamos en el Programa Operativo Anual, póngase atención en la conformación de la "Comisión de Filmaciones del Estado". Para ello se pensó erogar, en la segunda mitad de este año, 100 mil pesos. ¿Para qué?
En abril, el todavía Gobernador presentó la iniciativa de Ley de Filmaciones del Estado. Ahí, entre otros aspectos que valdrá la pena abordar más adelante, se estaría constituyendo un filtro, perdón, un órgano desconcentrado llamado Comisión de Filmaciones. Los Legisladores pensaron que el asunto podía esperar y no se le dio lectura hasta octubre. Faltando mes y medio para terminar el año, aun sin la aprobación respectiva ¿en verdad se usará ese dinero?
¿O será que ya se utilizó para hacer viajes?
Hace algunos meses, en septiembre, la Comisión Mexicana de Filmaciones, el IMCINE y el Gobierno de Veracruz coordinaron la Primera Reunión de Comisiones Fílmicas de México. Ahí, aún sin Comisión constituida, estuvo Coahuila. En febrero del próximo año (si la seguridad lo permite), se estarían reuniendo en Michoacán y después, entre septiembre y noviembre, en Morelos. ¿Pudiera ser que en esos viajes se vayan los 100 pesos?

Planes y programas son necesarios en todo gobierno que aspire a hacer bien las cosas. Pero cuando se hacen mal. Bueno, esa historia ya se conoce.

domingo, 17 de noviembre de 2013

El lavadero de “El profe”

Pues bien, una fotografía despertó mayores comentarios que el recorrido que hiciere el actual Gobernador.
El informe del todavía Gobernador está a la vuelta de la esquina. Se siente en el ambiente. Es, para comenzar a entenderlo, el primer año en que la coincidencia del origen en el Partido Político Presidente-Gobernador debiera reportar las mayores ventajas.
En honor a lo que puede percibirse, el equipo pareciera estarse asentando. Cada quien en el lugar que le corresponde y haciendo lo que (considera) le corresponde. Reportando, de acuerdo con sus capacidades, actividades y cosas por el estilo.
El todavía Gobernador ahí está pero, por alguna razón, su presencia ni se ve ni se siente con el mismo peso que tuvieron sus homólogos los sexenios pasados.
Hay, por supuesto, pendientes en la agenda. Esos temas sensibles que en el discurso oficial preferirán ver de lado y ocultarlos frente a una imponente máquina publicitaria del Informe.
La seguridad, por supuesto. Por allá, a inicios de año, el todavía Gobernador, argumentando calma, decía "ningún cartel tiene el nombre de nuestro estado" (VANGUARDIA, enero 22, 2013). Aquello fue, entonces, lo más que podía decirse pues, en los números, la tendencia crecía. ¿Cómo va esta historia? En esta misma semana, el Procurador señaló que desde hace siete meses (apenas tres después de que el mandamás del Ejecutivo abriera la boca) se identificó un cártel que se llama "La Nueva Laguna". Ufff.
Otro tema que sigue pendiente (y seguirá, según se ve) es el de la deuda en Coahuila: show me the money. El tiempo abona al olvido. El tiempo, dicen, todo lo perdona.
¿En qué se usó el dinero de la deuda? No se ha dicho. ¿De dónde salió el dinero que, ahora se sabe, exfuncionarios tienen fuera del País, sea en bancos o propiedades? Tampoco se ha dicho. ¿Será que se todo se construyó a espaldas del hombre que todo lo sabía en Coahuila? Las explicaciones no han sido suficientes. Y mírese, estas son preguntas generales. Hay datos específicos que pueden irse pizcando de un lado y otro, donde las preguntas serían mucho más concretas.  
Quien fungiera como Secretario de Operación y Administración en el Gobierno del Coahuila fue, cuando así se necesitó, Coordinador Administrativo de la Presidencia del PRI. ¿Se recuerda? Ambas posiciones coincidieron con las correlativas que ocupó Humberto Moreira. Pues bien, aquél servidor público,  junto con su concuño y un abogado, adquirieron o se asociaron en breve tiempo con un conjunto de empresas entre las que destacaría Súper Medios de Coahuila S.A. de C.V., propietaria de cuatro estaciones de radio en Coahuila: una en Saltillo, otra en Acuña, dos en Piedras Negras. En marzo de 2010 la empresa Televisora Nacional S.A. de C.V. cedió de manera gratuita (mediante oficio CFT/D01/STP/963/2010 emitido por COFETEL) los derechos del título de concesión a favor de Súper Medios de Coahuila S.A. de C.V. ¿Cómo explicar esto?
Esto es la tierra de las oportunidades. No hay duda. Y tierra de los expedientes que nunca cierran.
O un poco antes. En mayo de 2007, quien fuera Secretario de Operación y Administración en el Gobierno del Coahuila (el funcionario ya aludido) constituyó, en la Ciudad de San Antonio Texas, la empresa Vicap Global Investments LLC. Esta empresa, puede rastrearse, adquirió de un empresario televisivo una propiedad allá en Texas, con un valor, entonces, en el mercado de 860 mil 000 USD. ¿Para vendérsela al hermano del dueño original? Tierra de las oportunidades y las coincidencias. En el mismo domicilio registrado para Vicap Global Investments LLC, se constituyó la empresa Transnational Construction& Real State Co. y Procon Marketing, LLC. En las tres, sea como presidente, socio o agente, aparece quien cobrara como Secretario de Operación y Administración del Gobierno de la Gente y luego como Coordinador Administrativo del PRI.  ¿Más coincidencias?
Por supuesto que de esos pendientes no se hablará en el Informe. La atención estará en otros datos, en otras cifras. Si es que no le roban (oootra vez) los reflectores al todavía Gobernador.
Hace unos días, por ejemplo, se dio a conocer una fotografía del exgobernador enseñando su abdomen de lavadero, como le dicen.
Pues bien, esa sola fotografía (el cuasi-six pack de un exgobernador) despertó mayores comentarios que el recorrido de 2 mil kilómetros, por 16 municipios y 31 comunidades, entregando 175 millones de pesos que hiciere el actual Gobernador. Así el panorama.

Y entre los comentarios, por cierto, aquel de que no era sobre aquel lavadero del que El Profe debiera platicar la historia.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Transparencia y ¿en casa del herrero? (2)

Según la Ley en Coahuila, entre lo que el Congreso del Estado debe publicar de manera mínima se encuentran las iniciativas. Y ahí están: muchas dormirán el sueño de los justos y jamás tendrán aplicación; otras, a partir de las discusiones y negociaciones, sufren cambios a lo largo del proceso legislativo antes de su publicación y vigencia. Pero, insisto, ahí están los documentos, a la vista de todos. Se le llama "información mínima".
Desde junio de este año, en el Instituto Coahuilense de Acceso a la Información (ICAI) existe un documento que buscaría regular cómo deben publicar los entes obligados, vía Internet, su información. Al día de hoy, lo que hay en la Ley es un listado general: el documento que está siendo analizado desde hace cinco meses podría provocar que los entes flojos no publiquen solo lo mínimo de lo mínimo.  
Ejerciendo el derecho de acceso a la información, ése que promueve el ICAI, solicité el documento.
Mi intención es poder hacer una comparación entre lo que originalmente se ha propuesto por su Dirección Jurídica y lo que finalmente se aprobará. Esto un poco para saber cuál es el ánimo de los Consejeros del ICAI: ¿subir el estándar de cumplimiento ahora que, por fin, tienen dientes?... O, por el contrario, por lo mismo (que tienen dientes) tener instrumentos más parcos.
Hacer con el documento del ICAI lo mismo que puede hoy hacerse con las iniciativas del Poder Legislativo, para decirlo rápido.
El ICAI, sin embargo, me negó la información. Es reservada, dicen. Argumentan que una divulgación adelantada "podría ocasionar confusión entre los sujetos obligados sobre el ordenamiento que será en su momento el documento final" y que esto "entorpece (el) proceso (de estudio y deliberación) afectando de manera irreparable que el proyecto continúe con su procedimiento respectivo".
La Ley, como referencia, no considera exista un daño irreparable o se provoque confusión alguna cuando se dan a conocer las iniciativas en el trabajo Legislativo. Y vamos que el rango y trascendencia de cualquiera de los documentos redactados en el Congreso es muy superior a los lineamientos que el ICAI guarda como Secreto de Estado.
A quince días de haber reservado la información, en el ICAI siguen sin actualizar su "Indice de Información Reservada". Así, imagino, predican con el ejemplo.
Claro que en eso de la Información Mínima, los del ICAI no tienen mucho que ofrecer. ¿Un ejemplo?
De acuerdo con la información que ahí puede encontrarse, el 30 de junio de 2009 se contrató al actual Director General para prestar sus servicios profesionales como "asesor (externo) del Director General en materia de planeación, organización, dirección y control de proyectos, así como la integración de instrumentos de medición de resultados". Un trabajo de tres meses por 120 mil pesos.
¿Lo curioso? 1) Que la fecha en que iniciaría el contrato, no había Director General; 2) Aun cuando está publicado en la página de Internet, a pregunta expresa para tener una versión pública del contrato, el ICAI respondió hace tiempo que no existía; 3) Un mes antes de que terminara la vigencia de dicho contrato, el asesor externo se vuelve Director General. Muchas casualidades, ¿no?
Eso es tan inconsistente con el órgano promotor de la transparencia como el mantener en la nómina a alguien que se va a estudiar a España. Así de simple y sin entrar en detalle.
Cuánta falta le hace al ICAI cumplir con su propia Ley que le obliga "establecer la organización y el funcionamiento de un Consejo Ciudadano como órgano de consulta, apoyo y colaboración en la materia, a fin de diseñar un sistema de control y evaluación ciudadano del Instituto" (art. 40, fracción VIII, numeral 2). Cuánta falta por esto último, ese control y evaluación ciudadana.
Ante la negativa del ICAI de darme el documento que pedí sobre los nuevos parámetros de la información a publicarse en Internet, presenté un recurso. Me inconformo porque no considero se acredite la prueba de daño, porque no comparto el criterio de reserva.
Tendrán el ICAI que resolver siendo juez y parte: o darme la información, diferenciándose del criterio de su Dirección Jurídica (la que les proveería de estudios y criterios para su trabajo); o coincidiendo, como promotores de la transparencia, con la reserva y el secreto.

Y así. En casa del herrero.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Transparencia y ¿en casa del herrero? (1)

Cosas de la vida. Me entero que al interior del Instituto Coahuilense de Acceso a la Información (ICAI) se están elaborando los nuevos parámetros de cumplimiento que sujetarían a todos los entes obligados en cuanto a lo que publican por Internet. La pregunta natural, me parece, es cómo vendrán: ¿subirán el estándar de cumplimiento o generarán un esquema más cómodo para todos los obligados, para sacar buena nota sin esfuerzo?
Ejerciendo aquello que se llama transparencia, solicité el documento. ¿La respuesta? Resulta que es información reservada y tendría que esperar unos dos años para conocerla. O menos, cuando el Consejo General "libere" la versión final del documento.
Dicho rápido: me topé con lo que parece ser el único documento reservado en el ICAI. Todavía hasta el día de ayer, en su página, el ICAI decía que "Por el momento este Instituto no cuenta con información que sea de carácter reservada" (punto 21, su Información Pública Mínima). Mala suerte la mía, supongo.
En Coahuila, en principio, toda información generada en una oficina pública es, como podrá imaginarse, pública. Cuando se trate de información que, por ejemplo, pone en riesgo la vida, la seguridad o la salud de alguna persona o comprometa la seguridad del Estado (artículo 30, Ley de Transparencia), la información se guarda: la consecuencia negativa de su divulgación supera el beneficio.
Entre los motivos por los que una entidad puede reservar la información está aquél cuando el documento "contengan las opiniones, recomendaciones o puntos de vista que formen parte del proceso deliberativo de los servidores públicos, hasta en tanto sea adoptada la decisión definitiva, la cual deberá estar documentada" (fracción VI, artículo ya citado). Por ahí se fueron los del ICAI para no darme el documento "top secret".
A ojos de la Unidad Administrativa donde se resguarda el documento, el darlo a conocer "entorpecería este proceso (el estudio y deliberación del Consejo General), afectando de manera irreparable que el proyecto continúe con el procedimiento respectivo".
¿Afectación irreparable? ¿En serio?
En el mismo acuerdo de reserva (documento que, por Ley, debe generarse para poder negar la información) también puede leerse que la "divulgación (del documento) podría ocasionar confusión entre los sujetos obligados sobre el ordenamiento que será en su momento el documento final".
Otra vez, ¿en serio?
No comparto el criterio, por supuesto. Aquí, algunos argumentos:
En primer lugar, porque de acuerdo con la misma fracción VI "se considera que se ha adoptado la decisión definitiva cuando el o los servidores públicos responsables de tomar la resolución resuelvan (sic) de manera concluyente una etapa, sea o no susceptible de ejecución". En el momento en que la Dirección Jurídica del ICAI remitió a su Director General el proyecto, vía Memo DJ/53/2013, la Unidad Administrativa tomó una decisión definitiva (entregar el documento, para análisis) y concluyó una etapa, la de elaboración del documento. Ya si pasa sin cambios o, por el contrario, le modifican algo más que los signos de puntuación, es asunto del Consejo General, pero será una nueva etapa.
Quien reservó la información tampoco estaría del todo convencida de que su divulgación afectará de modo irreparable el proceso. Cuando funda y motiva su decisión dice "su divulgación podría ocasionar confusión". Detrás del "podría" falta seguridad, hay duda.
En el fondo no veo argumentos para sostener aquello que se llama "la prueba de daño", es decir, la "carga de los sujetos obligados de demostrar que la divulgación de información lesiona el interés jurídicamente protegido por la Ley."(fracción XXIV, artículo 3 de la Ley). Cuando hay duda, además, opera el principio de máxima publicidad que dice, artículo 5 de multicitada Ley, que "en caso de duda razonable entre la publicidad y la reserva de la información, el servidor público deberá favorecer la publicidad de la misma".
¿Daño irreparable al proceso, por conocer un documento que aún no se aprueba? En la próxima entrega, comparto la opinión al respecto y algunos datos más.
Mientras tanto, aquí en Coahuila la atención ha de estar en otros asuntos. Estarán en el ICAI poniendo los manteles largos para recibir, este viernes, a representantes de otros Institutos y Consejos de Transparencia para hablar del tema educativo, los retos y avances. La buena cara, pues.

Candil en la calle.

domingo, 27 de octubre de 2013

Ensañarse contra el ausente

En los últimos tres o cuatro días, los principales medios han dado cuenta de la más reciente pretensión legal del (todavía) Señor de los Dineros, Javier Villarreal.
Para malestar del hígado de muchos, el recuento va más o menos así: arrancando semana, un periódico con circulación nacional dio a conocer que el prófugo de la justicia anda buscando recuperar las cuentas y bienes que (se ha dicho) la PGR le tiene aseguradas. Presentó un amparo, y le fue admitido. De ese documento se desprende esta declaración relacionada con una operación bancaria (un retiro, que no pudo realizar) el pasado 26 de julio: "Procedí a ponerme en contacto con funcionarios del banco mencionado, quienes me informaron que la cuenta estaba asegurada precautoriamente, mostrándome una copia del acuerdo correspondiente" (VANGUARDIA, octubre 25, 2013).
De lo anterior, se infiere (al menos) que: primero, Javier Villarreal sigue vivo; segundo, está en México; tercero, aun cuando debe saberse prófugo de la justicia en ambos lados del Río Bravo, el señor decide retirar, sin éxito, dinero de su tarjeta (operación que queda registrada y de la que puede desprenderse ubicación y un largo etcétera); cuarto, si requiere sacar dinero del banco es porque no tiene efectivo (aun cuando, de alguna manera, seguirá pagando lo que requiere para vivir y a los abogados que le tramitan amparos); quinto, sabiéndose prófugo de la justicia, tranquilamente decide acudir a una sucursal bancaria (donde, por cierto, hay cámaras de seguridad, ¿ya se estarán pidiendo las imágenes?) para reclamar el servicio recibido; sexto, la PGR se dedica a algo diferente y no a buscarlo; séptimo, Javier Villarreal no tiene cuentas con nombres falsos y por eso decide usar una a su nombre. O, si las tuvo, ya se acabaron; octavo, sabiéndose prófugo de la justicia, después de querer retirar dinero, después de reclamar en una sucursal bancaria, decide buscar el amparo.
Muchas piezas no terminan de encajar. ¿O sí?
A dos años de que las autoridades en Coahuila lo aprehendieran fugazmente (recuérdese aquella foto, chaleco gris y corbata azul bien anudada), a un año de que fuera brevemente aprehendido en Texas (allá, la del recuerdo fue en playera Nike, poblado bigote y cabellos alborotados). ¿Decide hacer todo lo necesario para ser ubicado y (al menos) ocupar un espacio en la primera plana?
El periodismo, dijo Tomás Eloy Martínez en tierras colombianas por allá de 1996, no es un circo para exhibirse, sino un instrumento para pensar. Y aquí, en este caso en particular, sigue habiendo más preguntas que respuestas.  
Acostumbrados a la reacción y no a la reflexión, atinaríamos apenas a decir que el exSecretario es un cínico y por eso anda buscando recuperar lo mal habido. Pero ¿ahí termina, en verdad, el análisis? ¿Dónde estaba, por ejemplo, la PGR? ¿Quién avisó al periódico de circulación nacional lo del amparo? (¿O van a decir que de los miles de amparos tramitados, algún reportero curioso se encontró con el dato, en un estrado, por casualidad?) ¿Por qué reaparecer en escena de manera tan obvia?
Poca reflexión, como digo. Y no solo eso: al ensañarse contra el ausente, se olvida a los presentes.   
Al reforzarse la idea de que Javier Villarreal es el villano y un cínico, perdemos la perspectiva de que todos aquellos movimientos no pudieron efectuarse en la soledad. Blanca paloma, tampoco. Pero en la corrupción, mejor tener cómplices que testigos; tejer una red, para que los amigos no caigan.
Insisto en la idea aquí vertida reiteradamente: después de Villarreal, nadie de quienes le siguieron han señalado faltantes, trucos o inconsistencias. Los que estaban entonces, siguen ahora. Del Gobierno de la Gente al Gobierno Bisagra, y de ahí al Gobierno de la Identidad Múltiple (o del Eslogan Inquieto, como quiera decírsele), no ha habido funcionario que haga eco de lo que, desde afuera, parece claro.
El actual Gobierno insiste, de hecho, en algo así como una teoría del enriquecimiento espontáneo. Desde siempre, este Gobierno, con sus omisiones, encubre.

En este mar embravecido, la poca esperanza remanente se guarda en la Auditoría Superior del Estado. No correrá a la velocidad de las expectativas, pero tiene paso firme. ¿O no?

domingo, 20 de octubre de 2013

El centralismo que viene

Los institutos y consejos electorales de los Estados andan preocupados: los vientos soplan a favor de un Instituto Nacional Electoral. y, allá en México, no alcanza con prestarse de notario del gobernador en turno para ser consejero, reelegirse, presidir una organización en la materia.
Y mírese que eso de que no alcanza allá en el centro del País, tampoco significa que el panorama sea demasiado alentador. Dicen que la culpa, a final de cuentas, no la tiene el indio sino quien lo hizo compadre. y en esto de las clases políticas, todos son indios y compadres.
La sombra del centralismo está creciendo. El legislador federal se está convirtiendo en legislador nacional y el Ejecutivo, poco a poco, vuelve a juntar las piezas de aquello que por largo tiempo se llamaba facultades "metaconstitucionales".
Poco se habla de esto: los principales foros son acaparados por los del centro. Como si solo allá hubiera estatura para hacer, decir, pensar.
Ahí andan, en solitaria batalla, los de los institutos y consejos electorales, defendiendo la chuleta, qué más. Eso, lo principal. Pagándose con dinero público una cruzada personal: lo mismo manifestaciones en la capital del País, como giras de "análisis y reflexión" a lo largo y ancho de la nación. Ahí andan, llorando como infantes lo que no defendieron como hombres: su autonomía.
La razón, por cierto, está de su lado. Pero la política no.
En un esquema federalista, eso de un Instituto Nacional queda muy apretado, con calzador. Pero allá en la capital del País, las acciones vienen vestidas de centralismo.
Los electorales, al menos, se defienden. A quienes aún cobran en los Institutos de Transparencia, por el contrario, les acaban de aplicar una muy parecida. Y nadie movió una ceja. Es más: los consejeros y comisionados estatales de la transparencia (salvo algunas excepciones) aplaudieron la reciente reforma constitucional que los arrodilla ante el IFAI. Otro golpe al sistema federal. Pero así viene la moda: con tonalidades de centralismo.
En pocos meses la nómina magisterial será confeccionada en tierras aztecas. Poco falta para que se perfeccione la reforma constitucional en materia de predial y  registros públicos. ¿En qué se parecen estas dos tácticas? En que todo va al centro; allá se tomarán las decisiones.
El argumento es más o menos el mismo: en los Estados, los gobernadores se convirtieron en señores feudales, que todo controlaban y, por lo mismo, todo saquearon impunemente. No hay en los Estados, explican, contrapesos efectivos frente a la voluntad del gobernador. Y es verdad: la evidencia sobra.
Pero un centralismo en los hechos, enjaretado en un país federalista por ley, nada resuelve.
Comparto el repudio que provoca el cacicazgo estatal. Aborrezco que baste una declaración del líder estatal del partido gobernante para que se considere en riesgo (vía triquiñuelas) una elección ya consumada y ratificada en tribunales (lo que pasa en Acuña, por ejemplo). Me lastima ver consejeros y comisionados al frente de organismos constitucionales autónomos que apenas recuerdan cómo se llaman (mmm. ¿Pongo un ejemplo?). Me desanima pensar que la justicia para un Estado debe venir de tribunales extranjeros porque dentro de un mismo Estado todos son cómplices o familiares (lo de la mega deuda en Coahuila, por ejemplo, que parece ir por buen camino en Texas).
Rechazo, sin embargo, que la mejor alternativa sea recorrer la (ya conocida) senda del centralismo.
Antes que tratarlos con respeto y reconociéndoles (a la distancia, seguramente) una posición de madurez, se optó por recoger las canicas para que los chiquillos malcriados ya no hicieran sus fechorías. Pero claro que hay alternativas.
Los otrora brabucones-organiza-mega-marchas, ahora callan. Cuando se trataba de quitarle la presidencia al PAN, se rasgaban las vestiduras por todo. ¿Y ahora? Sin ropa, se entregan calladitos. Antes levantaban mantas de "no más impuestos". ¿Y ahora? Ocupan su tiempo recordando las efemérides en redes sociales, volteando a otro lado, conociendo (todavía) el mundo con cargo al erario.
Cuando el presidencialismo vacacionó, los gobernadores no supieron comportarse a la altura. Fueron de todo y sin medida, está claro. Los pretendidos contrapesos, prefirieron ser comparsa: no asumieron un compromiso histórico, aprendieron a navegar con la única bandera que pudieron.

De regreso el centralismo, la fiesta se acabó. Todo lo que no sea centro, pierde.   

domingo, 13 de octubre de 2013

Lo que Sojo le reconoció a Coahuila

Don Eduardo Sojo, presidente del INEGI, estuvo en Coahuila. En el marco de la instalación del Comité Estatal de Información Estadística y Geográfica, dijo: "Coahuila es ejemplo de cómo darle seguimiento al Plan Estatal de Desarrollo. Contar con indicadores que permitan ir evaluando la evolución del desarrollo del Estado, es realmente un ejemplo que hay que contar a lo largo del País".
Que el nombre de la entidad pueda colocarse como referencia a lo largo y ancho del País, es buena noticia.
Hace poco más de un año, el mismo Sojo hablaba también de Coahuila. Decía que en tres entidades (Sinaloa, Coahuila y Zacatecas) sus encuestadores sufrían. "Hemos tenido algunos incidentes, algunos levantones, pero cuando ven de quién se trata y de qué se trata, que traen sus cuestionarios, se meten al perfil en Internet en la página del INEGI y los dejan ir", reconoció en aquella ocasión (Notimex, 22 de mayo de 2012).
Sin embargo, que la buena noticia surja (como en esta ocasión) a partir de información imprecisa, resta.
El presidente del INEGI cumplió con la invitación: habló bien en casa de quien le abrió la puerta. ¿Dónde está el detalle? En que sus palabras desconocen que el Gobierno de Coahuila, su anfitrión, ha estado (y está) ignorando la aplicación de la Ley en la materia.
Después del 23 de diciembre del 2009, en Coahuila existe la Ley del Sistema de Información Estadística y Geográfica que establece y regula, dicho sea en términos generales, las bases para establecer un sistema estatal en esas materias. En la visita de Sojo se instaló el Comité que, de acuerdo con esta Ley, es un "órgano colegiado que tiene por objeto coordinar y ordenar las actividades de las unidades administrativas con funciones de información estadística y geográfica, para asegurar la generación de información estratégica para el seguimiento y evaluación del Plan Estatal de Desarrollo" (artículo 2, fracción II).
Esta Ley señala varias obligaciones a la administración del todavía Gobernador. Salvo la del Comité, que se instala dos años después de que el titular del Ejecutivo tomara protesta, todas ellas han quedado en el olvido.  
¿Qué ha sucedido? El brazo ejecutor de lo que debiera ser el Sistema Estatal de Información Estadística y Geográfica es, en términos de Ley, la Coordinación de Población y Desarrollo Municipal (artículo 3, entre otros, de referida norma). ¿Existe esta Coordinación? Debiera depender de la Secretaría de Gobierno, pero ni en el organigrama publicado (http://sgob.sfpcoahuila.gob.mx/) ni en su directorio, aparece.
No sería la primera vez que a este Gobernador le da por implementar sus políticas a través de dependencias "fantasma": en este mismo espacio, hará un año, señalábamos que la entrega de escrituras para la regularización de la tierra se estaba haciendo vía una Comisión legalmente inexistente. Meses después, tuvieron que crearla de nuevo, hacer "como que la Virgen les hablaba" y parchar el error.
Para ponerle orden a la información de Coahuila, de acuerdo con la Ley vigente desde 2009, debiera existir un "Registro Estatal de Estadística y de Información Geográfica". ¿En cuál cajón estará?... Por medios ordinarios, no se encuentra.
Eso que reconocía Sojo, específicamente lo del seguimiento al Plan Estatal de Desarrollo, debería darse de acuerdo con el "Programa Estatal de Información Estadística y Geográfica" (artículo 21, multicitada Ley). Este Programa debió elaborarse iniciando el sexenio (artículo 22) y ser publicado en el Periódico Oficial. ¿Dónde está? No entre los 14 programas sectoriales; tampoco entre los 10 programas especiales. Y si no existe ¿cómo se le da seguimiento al Plan de Desarrollo? Pues como se vaya pudiendo, imagino.
Ignorar la Ley y obtener un reconocimiento, ¿cómo lograrlo?, publicando lo que sea e invitando personalidades nacionales quienes, engañadas, validen la simulación. Como cuando el todavía Gobernador se comprometía a hacer pública su declaración patrimonial desde el inicio de su mandato. Se lo firmó a la organización Causa en Común, de María Elena Morera, quien no regateó halagos. ¿y dónde está el cumplimiento? Así, el estilo.
En fin: Sojo no tendría por qué conocer esta Ley local. La administración estatal, por el contrario, sí.

Así la nueva forma de gobernar: antes que con la Ley, propaganda.

Postal desde Santiago

Me recomendaron el salmón como almuerzo. Acá, en Chile, es un manjar relativamente económico por ser un país productor. Pedirlo en "Donde Augusto", restaurante tradicional en el seno del Mercado Central -un espacio para el comercio desde tiempos precoloniales completa la orientación recibida. Para beber, un pisco sour -preparado a base de uva fermentada cuya denominación de origen le pelearon, con mal resultado, al Perú-. Todo muy bueno, dicho sea de paso. Lo mejor, sin embargo, fue la charla.
Dentro de un mes se estará eligiendo nuevo Presidente. O Presidenta, según parece. Bachelet, las encuestas lo indican, regresará para reinstalar un gobierno de izquierda. La derecha, con el actual presidente, ha presentado buenos números y resultados en lo macro, pero el reclamo sigue siendo que en las mesas de las familias de clase media, y para abajo, ello no se siente.
Mi anfitrión en esta ocasión es un académico de próspera carrera acercándose a los cincuenta años. Especialista en gestión pública, nació en Santiago y, salvo unos cuatro años que vivió en el sur de California realizando su posgrado, siempre ha estado aquí. Conoce al dedillo las calles y barrios de esta enorme mancha urbana; fue testigo de las transformaciones, crestas o valles por igual. Apenas le escucha a alguien un par de palabras, identifica si es un migrante o, como él, completamente santiaguino.
Un poco de historia sobre el lugar, referencias gastronómicas. Más o menos así va la charla.
Aprovecho una pausa: Y cómo fue la vida en tiempos de dictadura, le pregunto. La muerte de Salvador Allende le tomó iniciando la educación básica; a partir de entonces, y hasta sus estudios universitarios, no conoció liderazgo diferente al de Augusto Pinochet, la dictadura militar. Me confía un par de anécdotas, sus recuerdos.
En Chile, todo aquél que quiera trabajar como profesionista debe ostentar un título. Mi anfitrión, desde siempre interesado en lo gubernamental, estudió administración pública. Tengo frente a mí, entonces, a alguien que desde siempre ha comprendido la labor en el sector. Y que lo aprendió en tiempos donde había que ser tan disciplinado como en un ejército.
¿Y la innovación y la iniciativa del funcionario? Pues de eso, nada. En la universidad podían estudiarse todos los sistemas políticos que el hombre ha sido capaz de inventarse, pero la práctica era una sola; ¿la democracia? Un capítulo más en un libro de los muchos estudiados.
Algo de activismo, me dice. La participación, ya como estudiante, en alguna manifestación o protesta. Nada demasiado grande, pero con grandes consecuencias. Cualquier intento de organización era abordado por la fuerza y, de inmediato, obligado a desaparecer. Y si por cuestiones del destino algún compañero era capturado por los gendarmes, debía inmediatamente organizarse una guardia alrededor del edificio  donde se suponía le tenían para, proclamando su nombre, asegurar que no desapareciera en el anonimato. Con nombre, existía; sin nombre, a una estadística de bordes confusos. Sigue la charla y la buena comida. Son ellos una generación que nada debe al gobierno, me dice. La educación es pública, pero no por ello gratuita: quien se interese en estudiar, debe buscarse los medios. El, mi interlocutor, sigue pagando el crédito universitario contratado hace un par de décadas. Y el sistema de pensiones funciona de manera similar. Y el de salud, y un largo etcétera.
En aquel ánimo por simplificarse la vida administrativa, el gobierno se lavó las manos en muchos temas.
Así ha sido la vida para ellos; dura a los ojos externos. Las nuevas generaciones, las que debieran ser el voto mayoritario en las próximas elecciones, por el contrario, parecen ver la cosa diferente. Identifican, como todos, que la vida es dura; pero quieren que el Gobierno se involucre.
Chile es un país ilustrado y con muchos indicadores por encima de los mexicanos. Es un progreso con cimientos en el autoritarismo y la disciplina. Y aquí no hay un juicio de valor, apenas mera descripción.
Chile florece en muchos renglones; en la parte política, va avanzando.

Acá ando, en la capital chilena. Invitado por el Colegio de Administradores Públicos y la Universidad Central, con una conferencia en el VI Congreso Chileno de Administración Pública que lleva por tema "Transparencia y probidad en la función pública". Como siempre, un saludo.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Pagar los platos rotos

Se dice que "a toro pasado" es más sencillo explicar lo hecho. En el caso de la administración de Humberto Moreira esto no parece así: entre más tiempo pasa, nuevos giros se le agregan a la historia. Lo del endeudamiento irregular, sumado a lo del endeudamiento oculto, parecen apenas los síntomas visibles de una enfermedad (rápida y silenciosamente progresiva) que terminó por tumbar a quien parecía invencible.
¿Qué sucedió? Un "Año de Hidalgo" multiplicado por millones de pesos. ¿Habrá sido tal el desorden, que todos pensaron que un hueco más no se notaría? Y así, hasta que las cifras no cuadraron, y nadie supo quién se había llevado qué.
Cuando en septiembre de 2011 se acordó el refinanciamiento de la deuda (la legal y la no legal), el asunto quedó en poco menos de 34 mil millones, en 23 nuevos créditos obtenidos de 9 bancos. La historia parecía terminar. Meses después, se recordará, allá en Monclova el entonces Secretario de Gobierno  (luego Secretario de Desarrollo Social, ahora Alcalde electo de Torreón) decía que era tiempo de "darle vuelta a la página de la deuda pública" (VANGUARDIA, 23 febrero de 2012).
Las aguas, sin embargo, nunca han estado tranquilas.
Esta misma semana reaparece, rodeado de cifras y movimientos financieros aparentemente inexplicables, el nombre del gobernador interino. Y enfatizo eso de "aparentemente inexplicables", porque en este País nadie es culpable hasta que se le demuestra lo contrario. Situación que, cuando los casos suman muchos ceros a la derecha, además, nunca parece suceder. En fin.  
Pero, decía, contrario a lo que suele pensarse, en lo ocurrido con los tesoros coahuilenses el sexenio pasado el tiempo y la distancia nada aclaran. Por el contrario, la madeja crece.
Cuando todavía Gobernador, el ahora estudiante ibérico presumía una "ingeniería financiera" sin parangón. No ofrecía detalles para que nadie copiara la exitosa fórmula coahuilense. Pero, cuando hablaba, parecía tener todos los pelos de la burra en la mano. Ya cuando en las sumas y restas se bajó el cero y no se contuvo, resultó que había sido engañado por sus allegados.
Ahora que eso de que las cuentas no cuadran, es apenas una insistente idea de quien esto escribe. El actual Gobierno ha dicho en repetidas ocasiones que a ellos todo les resulta.  
Cuando, allá en Texas, se incautaron más de 2 millones de dólares al exsecretario ejecutivo del SATEC (el malo del cuento), por ejemplo, se dijo: "Revisamos las cuentas del Gobierno del Estado y, como se los hicimos saber a todos los medios, no existe evidencia que del Gobierno del Estado hayan salido esos recursos a una cuenta en particular". Son palabras del (ahora) Secretario de Finanzas (VANGUARDIA, 15 de marzo, 2013), ya se sabe: a quien en el desorden del sexenio pasado le falsificaron firmas.
Ahora bien, y si el dinero no es de Coahuila, ¿entonces?
Dicen hoy que el gobernador bisagra se hacía pasar por dueño de Cemex, que estuvo en el negocio de la compra venta de aeronaves de las que ahora nadie dice "esa boca es mía". ¿Sucedió esto? Y si así fue, ¿qué hay con la entrega-recepción? La administración del todavía Gobernador manifestó su conformidad con lo que le dieron. Y deben seguir muy contentotes, porque desde el Ejecutivo no ha salido un solo dato que haga sospechar la detección de alguna anomalía.
Fuera de Coahuila, la PGR y las Cortes Texanas hacen largas listas de probables responsables, incautan bienes y cuentas, señalan enriquecimientos inexplicables. ¿Y dentro de Coahuila? Apachurrados, apenas susurran que dejarán caer todo el peso de una ley que ha resultado bastante ligera. ¿Dónde están los organismos controladores? La Auditoría del Estado ha trabajado con las herramientas que tiene, ¿pero el ICAI? Cuando en julio de este mismo año se notificaba por Diario Oficial del probable aseguramiento de  23 cuentas bancarias a nombre de cinco exfuncionarios coahuilenses, ¿dónde estaba la Procuraduría del Estado?
Otra terca idea que no me quito: si los que estuvieron en el tejemaneje de la mega deuda son los mismos que están despachando, no hay demasiados incentivos para buscar responsables. Al menos, claro, que haya alguien que se mueva y quiera salirse de la foto familiar.

O que, estando las aguas bravas, deba ofrecerse un sacrificio. Alguien para pagar los platos rotos.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Patrimonio de todos, no de pocos

La Feria del Libro (antes de Saltillo, ahora de Arteaga), dijo el todavía Gobernador, "ha ido creciendo y no había otro recinto" (VANGUARDIA, agosto 15, 2013). Interesante que el titular del Ejecutivo reconozca la ausencia de espacios dignos en la capital para celebrar eventos de asistencia regular a importante (¿cómo aspirar, entonces, a un Estado competitivo; cómo promover, por ejemplo, el turismo de negocios y convenciones?).
Y luego, en esa misma entrevista, el remate muy al estilo. Emplear la palabra, esa que se lleva el viento, para que todo parezca fríamente calculado: "Estamos logrando el propósito nuestro que la cultura esté al alcance de todos, y que quede claro que la cultura no es patrimonio de unos pocos, sino es patrimonio de todos"  (VANGUARDIA, nota ya aludida).
Suena bien, pero ¿el discurso puede descansar en los hechos?
La asistencia en la Feria ha bajado. Resulta que es un evento que, en las palabras, va creciendo; pero su columna presupuestal cuenta otra historia.
¿Urge un replanteamiento? Tal vez desde aquella decisión de sacarla del Museo del Desierto, si se ve detenidamente.
Ser la sede de la Feria, sin duda, es un enorme honor para la Autónoma de Coahuila. Pero ¿sabrá la Universidad honrar tal distinción? Una anécdota, por lo que creo que la respuesta es no. Un testimonio personal, relacionado con la Feria y la Casa de Estudios.
El 17 de mayo del 2012 recibí un correo sobre un volumen que propuse, a partir de una convocatoria pública, para integrarse a la más reciente serie de la "Colección Editorial Siglo XXI, Escritores Coahuilenses". Era un correo de parte de la coordinadora y comenzaba diciendo: "quedaste dentro de la colección ¡¡¡¡felicidades!!!!".
No me entretengo en detalles. Ocho meses más tarde, en enero de este año, me avisaban que todo iba bien, que se estaba trabajando ya con las ilustraciones. En aquella ocasión, por primera vez, compartí en Facebook sobre los avances de ese proyecto editorial.
¿Existen las casualidades? De alguna manera, poco después de mi comentario en redes sociales, recibo otro correo citándome la primera semana de febrero para "hablar" sobre el manuscrito. Por diversas razones no podía asistir, así que la comunicación siguió de manera virtual.
Prácticamente diez meses después de la felicitación, todo cambió. Advertían "inconsistencias" en el texto, me pedían la eliminación de un apartado completo "porque no corresponde a los géneros que estamos aplicando en la colección". En un correo posterior, cuando manifesté mi sorpresa, hasta me avisaban "que el dictaminador no hizo el trabajo completo y me atrevo a decir que ni siquiera llegó a revisar la mitad". Me daban tiempo para cambiar los textos, escribir algo diferente. Pero frente a lo visto, ante la incertidumbre e irregularidades, opté por no formar parte de la Colección y le comuniqué mi decisión a la coordinadora.
A quienes en su momento les confié lo sucedido, opinaron que todo parecía censura: consecuente con la línea crítica manejada en este espacio, alguien habría querido quedar bien o evitarse problemas. ¿Existen las casualidades? Se supo por redes sociales, alguien avisó; así lo creen.
Yo me resisto a verlo así. Quienes hemos tenido la oportunidad de publicar, sabemos que por diversas razones no todo lo que se propone es publicado. Pero eso se sabe desde el principio, no un año después.
Total. Ahí anda, en la Feria del Libro de Arteaga en el Recinto Universitario,  la serie de la Colección con un parche en sus solapas. Tan bien iba todo, que hasta las pastas de la Colección estaban ya impresas. Ahí anda mi nombre tapado bajo una obra que, por muy buena que pueda ser, dudo haya llegado a la Colección vía la convocatoria pública.
Así, en este ejemplo, la manera en que la Universidad (sus funcionarios responsables, al menos) respeta sus propios procesos, sus propios productos culturales. Un parche: ni en el remiendo hubo pulcritud. Todo queda en la decisión de pocos. Pero basta de anécdotas.
Larga vida a la Feria del Libro. Esperamos, a pesar de todo, se vuelva una buena tradición.

Ojalá no se haya firmado ya el acta de defunción de este evento cultural que venía cuesta arriba, pero creciendo; ojalá que esta edición sea un bache pasajero.  Ojalá.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Festejar México

El año pasado se conocieron los últimos resultados de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (ENCUP, como se le conoce). Un par de datos: 64% consideró que el País no iba por el rumbo adecuado; casi la mitad (el 44%) encuentra que trabajar en una causa común es difícil o muy difícil porque implica organizarnos como ciudadanos. 
Al día de hoy está en la agenda la situación económica del País. Calificadoras y analistas han dicho que México está al borde de una recesión económica, mientras que la Secretaría de Hacienda asegura que lo que estaría en puerta es una desaceleración, pero nada más. Y todos los demás nos quedamos viendo, temiendo que el asunto sea mucho más complejo que el mero uso de términos macroeconómicos y que, el día de mañana, estemos teniendo problemas para llevar comida a la mesa y completar el pago de lo que tengamos pendientes. 
Y así, qué difícil parece sentirse bien con lo que está sucediendo. 
La ENCUP nos muestra una fotografía del conocimiento, actitudes y comportamiento de los mexicanos frente al sistema político en México. Lo de la situación económica nos confronta con una radiografía de lo que parece una eterna lucha entre grupos de interés y gobiernos, donde la última voz que se escucha (y el último interés que parece atenderse) es la del ciudadano de a pie. 
Y la lista pudiera alargarse. Los plantones de maestros en la capital del País que afectan la educación de los niños que se quedan sin clases y afectan a la ya de por sí caótica Ciudad de México. Pero que, al mismo tiempo, están ejerciendo un derecho y estarían luchando por lo que consideran correcto. 
Por eso, parece no ser sencillo sentirse bien con lo que sucede. 
Las calles se visten con los colores de la bandera y con El Grito se recuerda el nacimiento de una nueva Nación. Pero qué difícil es disfrutar de esos momentos. Abrumados por noticias negativas, lastimados por las discusiones que parecen no tener fin.  Así, hasta el más íntegro héroe nacional parecería una estampa, una mera ilustración. 
Me aparto, por un momento de la línea mantenida por en este espacio. ¿Dónde está, pues, el orgullo nacional? No está en los juegos pirotécnicos ni en la representación de un capítulo de nuestra historia. 
Una pausa. Suspende la lectura y busca un espejo. Ahí está. Ahí encuentras el pilar nuestro País. 
Nuestro trabajo diario, lo que hacemos y dejamos de hacer. Una actitud frente a las malas noticias y las cifras descorazonadoras. La decisión individual de convertirse en agente de cambio o hilo conductor de una mala frecuencia. En ser ejemplo a nuestros hijos, nuestros alumnos, nuestros compañeros de trabajo. En la consciencia de que los cambios allá afuera comienzan con lo que piensas ahí adentro, en la cabeza, y en las acciones que emprendes con tus manos. 
Es un ejercicio diario. Buscar lo bueno, no como acto de ingenuidad ni como mecanismo para negar la realidad. Capitalizar la luz, sin olvidar la sobra. 
En nuestras manos, en las de cada uno, está el tener una mejor familia. Una mejor casa y un mejor barrio. Un mejor estado y un país del que todos podamos sentir orgullo. Para que los juegos pirotécnicos sean una alegre compañía de lo que ya se siente en los corazones y nuestros héroes nacionales sean ejemplo. Para que los símbolos patrios tengan sentido y nos recuerden que podemos diferir en muchos aspectos de nuestras vidas, pero vivimos bajo un mismo techo. Recordar que quien le hace daño al de enfrente, se daña a sí mismo. 
Un arranque eufórico es pasajero. De poco sirve gritar "¡Viva México!", si en las acciones diarias no le aportamos vida. Debe ser un hábito. Una permanente necesidad a satisfacer gota a gota. 

Por cierto, la misma ENCUP muestra un lado positivo: tres cuartas partes dijeron estar orgullosos de ser mexicanos. ¿Y el resto? Muy seguramente decidió no verse al espejo para encontrar la fortaleza del País. 

domingo, 8 de septiembre de 2013

Los jinetes de la transparencia

Pasa el tiempo y no se profesionaliza la actividad, ni se fortalece el tema. Se organizan cursos, hay `Semanas de la Transparencia', pero no mucho más.
La transparencia mejora la calidad de vida de la población. He escuchado quienes dicen, de manera socarrona, que mejora la calidad de vida de solo un pequeño un segmento de la población: quienes trabajan en los Institutos de Transparencia.
Cada quien dará la lucha que pueda, de eso no hay duda. Y, creo, nada debe reprochársele a quien genera un ingreso a partir de su trabajo.
El problema, en todo caso, vendría cuando se gana sin trabajar.
La próxima reforma constitucional en materia de transparencia busca fortalecer la instancia federal (el conocido IFAI) debilitando las instancias estatales. Podría incluso ser, me parece, un paso previo a la desaparición de estas últimas. ¿Cuál es el argumento central de la reforma que viene? Simplificándolo, que los organismos estatales no han sabido ganarse un lugar en las entidades federativas: por eso el IFAI resolverá, en revisión, asuntos de los Estados; por eso el legislador Federal se convierte en una especie de legislador nacional en la materia.
Hay, en los Institutos y Consejos Estatales de Transparencia, personas muy valiosas y de trabajo. Pero en su conjunto, en algunos casos, el arroz se les pega y agua se les quema.
Cuando, por ejemplo, se creó el Instituto Coahuilense de Acceso a la Información (ICAI) se le dotó de varios millones de pesos y un terreno en el Centro Metropolitano para que construyera un edificio digno. ¿Y qué ha sucedido? Al día de hoy, su Consejo General despacha en unos locales comerciales rentados, a manera de segundo piso de un restaurante de gorditas.
¿Qué faltó para concretar el proyecto? ¿Por qué no se terminó de cerrar aquél círculo? Pasa el tiempo y la actividad no parece profesionalizarse.
Véase, por ejemplo, esta actividad que se integra en el Plan Anual de Trabajo 2013: organizar la Posada Navideña.
Así es. la Dirección de Administración y Finanzas tiene, como proyecto, este trascendente evento para "fomentar la sana convivencia en el marco de fin de año, entre los empleados del instituto" (pág. 39). ¿En verdad ese es un proyecto que debe establecerse en un Plan Anual de trabajo? O si lo que se quiere es conocer el interés por trabajar léase la ambiciosa meta de la Dirección de Datos Personales: firmar un convenio de colaboración (uno, no más de uno) en la materia (pág. 22).
¿Y cómo va el asunto? A mayo de 2013, son dos los convenios que se han firmado: con la UAAAN, para que se integrara al Consejo Promotor de la Transparencia; y con la Administración Fiscal General del Estado de Coahuila, para otorgarle facilidades a los trabajadores del ICAI para pagar vía nómina la tenencia (formato ICAI-DJ-F-01, publicado por el propio instituto). Así de activos andan los muchachos, para no pagar la tenencia en una sola exhibición.
Claro que no hay mucho que esperar de los convenios que firman. Un poco de historia, como ejemplo. En agosto de 2008, un grupo del ICAI viajó a España para firmar un convenio de colaboración con la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid. Producto de este convenio internacional se esperaba iniciar "una etapa de cooperación y colaboración, desarrollar e implementar acciones y programas, realizar investigaciones" (Cuarto Informe, páginas 31 y 32). Se le terminó la vigencia al convenio y nada sucedió.
Regresando al presente. Vale decir, además, que en su Plan Anual de Trabajo, en el ICAI establecieron un formato que les quedó grande: definen para cada proyecto un espacio para aclarar el "desgloce" (sic) del presupuesto y los indicadores de resultados. A un lado la ortografía, estos espacios prácticamente quedaron en blanco. Salvo un par de excepciones, no quisieron o no pudieron llenarlos. Pasa el tiempo y no se profesionaliza la actividad, ni se fortalece el tema. Se organizan cursos, hay "Semanas de la Transparencia", pero no mucho más.

Por cierto ¿y qué sucedió con aquellos millones para la construcción del edificio? ¿Ya se regresó por subejercicio, o se lo están jineteando?

domingo, 1 de septiembre de 2013

Con dientes, sin hambre: transparencia Coahuila

Mucho tiempo se pugnó, a nivel nacional, para que los órganos para la transparencia tuvieran "dientes" y pudieran hacer cumplir la norma vía sanciones, castigos, medidas de apremio. 
Coahuila fue uno de los primeros Estados que levantó la mano e incorporó esa posibilidad en su Ley vía el Instituto de Acceso a la Información (ICAI). Luego, a fuerza de un artículo transitorio semi-eterno, se estuvo a la expectativa de cuándo se aplicaría la primera sanción. Y hoy, lamentablemente se sabe, el ICAI tiene dientes pero no hambre para hacer cumplir la Ley.  
Posterior a un intenso trabajo periodístico de VANGUARDIA sobre el incumplimiento en la publicación de la información básica de parte de los municipios, se preguntó qué pasará. Y el diálogo fue más o menos así: "A la fecha, en el Instituto no tenemos ninguna queja por incumplimiento respecto a información pública mínima. El trámite a seguir cuando se recibe una, es dar vista al órgano de control interno del propio sujeto obligado", explicó la presidenta del ICAI. Y el reportero preguntó "¿Esa es la única manera de actuar?". Y la respuesta fue un rotundo "Sí". (VANGUARDIA, agosto 27 de 2013).
Lamento la respuesta. No estoy de acuerdo. Dentro de la legalidad, hay alternativas. 
Dentro de las facultades del Consejo General del ICAI están las de "Vigilar y evaluar el cumplimiento de la garantía de la información pública mínima y demás obligaciones de transparencia, así como emitir las recomendaciones en la materia" (artículo 40, fracción II, numeral 6); "dictar las providencias y medidas necesarias para salvaguardar el derecho de acceso a la información pública" (artículo 40, fracción IV, numeral 1); "cumplir y hacer cumplir los principios en la materia" (artículo 40, fracción IV, numeral 3); "determinar y hacer del conocimiento de los órganos internos de control de los sujetos obligados, la posible existencia de alguna responsabilidad administrativa por violación a la ley de la materia" (artículo 40, fracción IV, numeral 6).
Mírese dónde está el truco: el último párrafo del artículo 141 (ley de transparencia) dice (desde el 2012, por cierto, de esas reformas para hacer lo de la transparencia en Coahuila una fantasía): "Las quejas y denuncias en contra de servidores públicos con motivo del incumplimiento de esta ley será causa del inicio del procedimiento para determinar la existencia de responsabilidad administrativa.". Por ahí se quieren lavar la cara.
Internamente, el ICAI cuenta con una unidad administrativa para la "Vinculación y Vigilancia" y de manera regular elabora e informa al Consejo General del cumplimiento (o, en su caso, incumplimiento) de la publicación de la información mínima. Sea porque es público y notorio, vía el trabajo periodístico de VANGUARDIA, o porque internamente tiene quién le provea de información sobre incumplimiento, los del ICAI no pueden decir que no saben que los sujetos obligados incumplen.
A la luz de lo demás que establece la Ley en la materia y la del Instituto, si se escudan porque no hay una "queja" exterior es porque no quieren despeinarse entre quincena y quincena. ¿Quieren una queja?, genérenla internamente. Ciertamente no se trata de las medidas de apremio establecidas en el artículo 140. Pero algo podrá hacerse que no está haciéndose.
Una de las ventajas que hace diez años se le veía a la "ciudadanización" de los órganos estatales para la transparencia era la de hacer ágil su actuación. Por eso no son tribunales. Porque, sin salirse de la aplicación de la Ley, se suponía que su posición les provocaría una actitud proactiva, flexible. 
Una referencia pasada. Antes de cumplir el primer año de existencia, el ICAI (bajo la presidencia de Eloy Dewey) envió "extrañamientos" a las dependencias que no cumplían totalmente con la publicación de la información en Internet. No había en la Ley una facultad expresa para hacerlo, pero se consideró que la medida era una "providencia y medida necesaria para salvaguardar el derecho de acceso a la información" como decía (y dice) la Ley del Instituto cuando habla de las facultades del Consejo General. 
En el ICAI no están amarrados de manos. Además de lo anterior, tienen (por si fuera poco) la posibilidad solicitar se reforme la Ley si consideraran les limita. Pueden, pero no quieren. 

Total que el ICAI tiene dientes, pero sus Consejeros no tienen hambre de transparencia. ¿O será que, por el hambre de los Consejeros, el ICAI no usa sus dientes? 

domingo, 18 de agosto de 2013

De la idea a la práctica

A quienes están en el sector público, sin duda, una lectura obligada de Salomón Chertorivski
Para los gobiernos, nada más práctico que una buena teoría.
Hace unas semanas comenzó la circulación del más reciente libro de Salomón Chertorivski, "De la Idea a la Práctica. Experiencias en Administración Pública" (2013, Conecta de Random House Mondadori, 173 pp.). Es un volumen de lectura sencilla (pero no por eso de ideas simples) que puede entenderse como guía o instructivo práctico de los primeros pasos y decisiones que deben tomarse dentro del sector público hasta el día en que se retire de esa arena.
Podrá ubicarse al autor por su reciente carrera en el sector público: Director General en DICONSA, Comisionado Nacional del Seguro Popular, Secretario de Salud del Gobierno Federal, Secretario de Desarrollo Económico del Distrito Federal. Vale la pena, además, conocerle a través de su experiencia y en la manera en la que se presenta su texto: entrelaza, sin enfadar, su paso por diversos cargos públicos con postulados teóricos (que conoce por sus estudios en Harvard y el ITAM) para destilar lo más significativo y útil para el lector.
Unas líneas que ofrece en las primeras páginas y que comienzan a delinear el valor de esta obra: "La producción de bibliografía académica sobre política pública actualmente es muy amplia y existen cientos de discusiones, debates académicos, bases de datos y revistas especializadas que contienen información relevante para abordar el estudio de cada sector. La experiencia que brinda un exhaustivo análisis de la bibliografía académica al líder puede ser un factor determinante para su buen desempeño" (pág. 34).
No es un libro de liderazgo, pero sí se identifica la importancia del mismo en una administración pública como la mexicana. Y eso es importante, porque luego lo que hay para estudiar se manufactura al norte del Río Bravo.
¿Por qué el libro? Hace tiempo que los gobiernos deben  conformarse con perfiles diferentes al típico político. El populista de estereotipo clásico, aquél que solo busca la alegría de las masas, termina generando más problemas que soluciones. Pero, cuidado: el funcionario que no cree en los postulados básicos de la política termina ofreciendo soluciones irrealizables o que solo con calzador podrían quedar. Ahí la importancia de la obra.
Platican (no en el libro, sino en pasillos de las oficinas en Coahuila) de una ocasión en la que un grupo de vecinos buscaron a su Gobernador para pedirle apoyo contra los intentos de embargo de una hipotecaria. ¿La solución que el Gobernador escribió en una servilleta, como instrucciones a ejecutarse? Que a cargo del erario, esas familias volaran a la capital del País y se les pagara hospedaje y alimentos mientras se manifestaran frente a las oficinas centrales de la empresa.
Quienes dicen recordar la anécdota aclaran que (como ocurría con algunas de esas instrucciones improvisadas al calor del populismo) nadie voló a México. De alguna otra manera se les habrá apoyado. La historia, sin embargo, ilustra con precisión lo que podría hacerse con gobiernos timoneados por políticos a los que se les revuelve el estómago cuando ven a un técnico.
Pero cualquier extremo es malo. Mucho análisis es parálisis, advierten.
Claro que luego hay otros que ni políticos ni técnicos. Que están ahí por la suma de coyunturas, la obra de la casualidad.  Se creen estadistas o ilustrados, creen ser aquella persona que les inventó una agencia de marketing. En fin.
En el libro de Chertorivski, en seis capítulos, quien se inicia en el campo encontrará los elementos esenciales para entender o ser gobierno. Los más avanzados tendrán en sus manos una síntesis imprescindible de teorías, corrientes y propuestas metodológicas. Ambos, como ya ha quedado destacado, podrán asomarse a la experiencia del autor y los testimonios de sus colaboradores.
Ya a detalle, incluso, identifico el esfuerzo del autor por amalgamar, desde la experiencia, una serie de propuestas que en los salones de clases siguen viéndose como elementos aislados. Desde la llegada del funcionario público, hasta el día en que se va, pasando por la construcción de la agenda y su equipo de trabajo y la innovación, estoy seguro que el lector puede llevarse un cúmulo de conocimiento comprobado.

A todos quienes están en el sector público, sin duda, una lectura obligada.