Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 26 de agosto de 2012

Compromisos del gobernante, y el viento

Volvió a subir la gasolina. Ocurrió el segundo sábado de agosto. Y en eso, ninguna sorpresa: se sabía desde principios de año; se sabía, de hecho, desde el año pasado.
En una charla de café sostenida en estos días, sin embargo, alguien se quejó. Lo hizo amargamente e inmediatamente lo enlazó con el incremento en el precio del huevo. Ya lo habíamos advertido, dijo: la inflación, grandes catástrofes y los caballos del Apocalipsis, todos juntos, producto de los gasolinazos recetados por el Presidente.
Estéril ocupar este espacio reiterando lo que se ha estudiado y analizado hasta el cansancio: que el incremento en el combustible no generó un espiral inflacionario, que el alza en el precio del huevo en nada se relaciona. Para quien por decisión no quiere ver, ni los mejores argumentos y evidencias le abren los ojos.
A cuenta, sin embargo, un poco de memoria.
Febrero de 2010, en Saltillo. Unas 30 mil personas, cacerolas en mano y al grito de "¡Felipe, escucha, el pueblo está en la lucha!" recorrieron Avenida Universidad y la calle Cuatrociénegas hasta llegar a la Plaza de las Ciudades Hermanas. Ahí, sobre el templete, escucharon un par de intervenciones, precisamente sobre la inflación inminente y las catástrofes por sufrir. Frente a todas esas personas, micrófono en mano, el entonces dirigente estatal del PRI, ataviado en camisa roja y chamarra de cuero café, dijo que a nivel federal estaba un Gobierno "insensible, que produce pobres, está un Gobierno que no produce empleos, pero también está un Gobierno mentiroso, faccioso, lleno de arengas y que nos bombardea con cifras falsas" (VANGUARDIA, febrero 13, 2010
El dirigente del PRI se volvió gobernador, los incrementos en la gasolina persistieron algunas otras marchas hubo después de aquella, pero nada comparable
Lo destacable, en todo caso, está en la congruencia del convocante: ya en el gobierno, no se le encuentra una postura tan definida sobre los incrementos al combustible. ¿Y los 30 mil espontáneos y sus cacerolas? ¿Por qué no solicitarle al ahora gobernador, si no una marcha con 30 mil almas, al menos un oficio (al Presidente entrante, de una vez) exhortándole a que en los próximos seis años no incremente la gasolina?
Cuando la incongruencia es la costumbre, está para no dormir.
A finales de noviembre de 2011, el Gobierno saliente presentó una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Estatal. Fueron muy sinceros al aclarar que dicho documento no era producto suyo, sino del gobernador que comenzaría su administración en diciembre, mismo que "ha realizado un trabajo puntual de diagnóstico y planeación de la estructura gubernamental orientado al cumplimiento de su programa de trabajo", se lee en la iniciativa. Tan puntual que todavía andan inventándose Secretarías, agrego yo.
En esa iniciativa, el ahora gobernador externa: "Otro de los compromisos asumidos durante la campaña fue la despolitización delas áreas encargadas del desarrollo social. Para ello los integrantes de esta soberanía podrán notar que quien dirija la Secretaría de Desarrollo Social, no podrá haber ocupado un cargo de elección popular dentro de los diez años previos a su designación, y si quisiera contender por un cargo de elección popular deberá separarse del empleo dos años antes, con la finalidad de que el trabajo y compromiso con la sociedad no se desvirtúe".
El compromiso duró apenas unos nueve meses. Para la primera quincena de agosto de este año, presentó otra iniciativa que decía que su primer propuesta "determina mayores cargas que las establecidas en nuestra Carta Magna para acceder a cargos de elección popular federal, por lo que se hace necesaria su adecuación, para que exista armonía y coherencia entre estas legislaciones". Y le borró los candados a lo de Desarrollo Social. En otras palabras, acepta que lo presentado por él unos meses atrás era inconstitucional y estaba equivocado; acepta, también, que sus compromisos tienen fecha de caducidad.
¿Otra? En febrero de este año se anunció una "inversión histórica" para impulsar el desarrollo y la competitividad de las diversas regiones del estado. Pasa el tiempo y la pregunta es ¿por qué no se ve? Hace un mes se anunció que "en breve" se presentaría un Plan Energético ¿Cuánto tiempo más deberá pasar? Se anunció, también, un "maratón de obras" y hasta ahora parece se trata de poco más que banquetas en Ramos Arizpe. Se abulta la lista con miras al fin del primer año.

Para construir castillos en el aire, nunca falta presupuesto. En el gobierno donde todo se anuncia para pasado mañana, la confianza en que la palabra se cumplirá es esencial.Pero donde el viento se lleva el compromiso, poca esperanza queda.

domingo, 12 de agosto de 2012

Maratón de obras

La última semana de julio, en el municipio de Nadadores, el ahora gobernador anunció un "maratón de obras" por todas las regiones del Estado. Iniciaría en breve, se dijo.
¿Cómo son los maratones de obras? ¿Una serie de "banderazos" de inicios de trabajos? El mensaje no es claro, le caben tantas interpretaciones como se quiera. De cualquier manera, en el maratón, la medalla es para quien termina el recorrido. Y es que, hablando de obras, aquellas que inician para tomarse la foto y parecen detenerse indefinidamente, comienzan a cansar. 
Por natural comparación con la pasada administración, el ojo se ha puesto en el tema de la infraestructura. La obra no se ve y hay quienes opinarán que 500 reformas a leyes nunca tendrán el impacto que genera un nuevo puente.
En la primera semana de febrero, importante recordarlo, se anunció el Plan de Obra Pública para 2012. Se habló, entonces, de una inversión de casi seis mil millones de pesos. Una cantidad histórica, se dijo. Aquél anuncio llegó en tiempo: comenzaba el tercer mes de la administración y la falta de información al respecto había sido señalada repetidamente. Unos días antes, cuando se le preguntó a la entonces Secretaria sobre el Plan, contestó: "Necesitamos no anunciar la obra en general de todo el sexenio, tenemos que ir buscando cuál es la necesidad real, para que podamos ir reconstruyendo el tejido social de nuestro estado". (VANGUARDIA, 28 enero 2012). Trabajar sin planes a largo plazo, pues, dicho con un toque poético.
Aquella semana, cuando se anunció el Plan, fue bautizada como "de la Infraestructura". ¿Quién la recuerda? Pasó sin pena ni gloria. ¿Sucederá lo mismo con el maratón de obras?
Además ¿cuándo y quiénes planearon el multicitado maratón? 
Para cuando se anunció, la Secretaría tenía unos veinte días con nuevo titular. Y antes de eso, ni titular había pues había pedido licencia para sumarse a la campaña presidencial. Una de dos: o el nuevo Secretario logró en dos semanas lo que la anterior Secretaria (ahora coordinadora del gabinete) no pudo en ocho meses. O lo del maratón no fue más que un anuncio al calor de la justa olímpica, sin fondo, y porque se escuchaba bien.
Lo que sucede (y deja de suceder) en la Secretaría de Infraestructura requiere un estudio a fondo: sin prisas, pero sin pausas. ¿Cómo imaginar podrá coordinar un maratón de obras cuando, a mes y medio de las elecciones, no ha podido actualizar ni su página de Internet? Todavía este pasado viernes, en www.coahuilasein.gob.mx,se mantenía el mensaje de suspensión de la difusión de avances de obras por las elecciones del 1 de julio. ¿Cómo pensar pudiera ser diferente, cuando este Gobierno publica como parte de su información, en www.coahuilatransparente.gob.mx,sobre el "Taller para construcción de indicadores" para el Plan de Desarrollo del sexenio pasado? Ni en eso, al día. En fin.
Pasa el tiempo y lo relacionado con la infraestructura parece no cuajar.  En enero, en la presentación del llamado Programa de Infraestructura Educativa 2012, se anunció la construcción de202 espacios educativos. Para finales de julio, en entrevista radiofónica, el ahora gobernador señaló que se construyen 332 aulas. Si bien el número se incrementa, en el cambio de la descripción (de espacios educativos a aulas) pudiera haber truco. Ni en esto hay consistencia.
Iniciando julio, en Torreón, se ha señalado el incumplimiento de compromisos hechos con el Comité del ISN. De las 16 obras aprobadas por el Gobierno del Estado y dicho Comité, ninguna ha iniciado y se desconocen tanto los proyectos ejecutivos como las fechas para lanzar las licitaciones: "No sabemos nada, no hay transparencia. No conocemos los avances financieros, no tenemos absolutamente nada. En abril fue la última reunión" (VANGUARDIA, 18 julio 2012) dijo el presidente de la Cámara de Comercio y Coordinador del Grupo Empresarial Lagunero.
El engrudo hecho bolas. No es falta de dinero, dicen. Ha sido el cambio en la Ley Orgánica de la administración estatal lo que ha retrasado todo el asunto, justifican. 

Cuando al gobierno le va mal, por omisiones y errores, todos lo resentimos. Señalar las carencias no es ataque personal sino el recordatorio de que hay trabajo por hacer. Pero así  es la soberbia: no atiende razones ni opiniones. A pesar de esto, por el bien de todos,  información y memoria.

domingo, 5 de agosto de 2012

La brújula del gobierno

En seguridad, el ambiente está caliente pero no hay termómetro para saber la seriedad del problema. Sin indicadores bien definidos, saber cómo va un gobierno es tanto como esperar puntualidad en los eventos donde el convocante no usa reloj.
Sin datos duros, a los gobiernos apenas y les queda la retórica: sonar convincentes cuando dicen que todo va bien, buscar solo aquellas mediciones que fortalezcan su dicho, descalificar al observador externo que diga lo contrario. Eso y cruzar los dedos, esperando que su responsabilidad termine sin ser descubiertos en una mentira grave.
Un buen gobierno, no tendría razón para esconder su información. Someterse, incluso, a un verdadero escrutinio público. Pero eso lo hacen sólo los buenos gobiernos. 
En pocas semanas, en Coahuila, la administración del Ejecutivo seguramente comenzará a recopilar información para la elaboración del Primer Informe. Será un momento interesante en el que, se hará presente la creatividad de sus redactores, alquimistas de los números oficiales: para que lo hecho luzca como algo sin precedentes y lo deshecho se olvide o se tome como asunto natural de una administración que inicia.
Más allá del arte de la cifra oficial maquillada, debe señalarse, desde hoy, que entre las muchas carencias que (con estoicismo) sufre este Gobierno, debe contarse el de sus indicadores. Construidos con mala mano y desconociendo toda técnica, no pueden (no deben) orientar el trabajo de esta administración.
¿De qué, entonces, se hablará en el Primer Informe? Habrá mucho rollo, pocas cifras; muchas citas de lo histórico y, del futuro, solo lo que alcance con la imaginación. ¿Corren las apuestas?
Quizás los problemas más urgentes (la inseguridad o la deuda, por ejemplo) han impedido que los tomadores de decisiones se centren en lo importante. El desdén hacia una autoevaluación honesta, se mira por muchos lados.
El Ejecutivo del Estado, por ejemplo, cumple las leyes según su propia interpretación.
La fracción IX del artículo 19 de la Ley de Acceso a la Información dice que "Las   entidades públicas deberán difundir. Los planes, programas o proyectos con los indicadores  de gestión que permitan conocer las metas, por unidad responsable". ¿Qué publica ahí el  Ejecutivo del Estado? Una versión electrónica del Plan Estatal de Desarrollo, donde no hay metas ni unidades responsables. Para decirlo rápido: "cumplen", llenando espacios que debieran ser empleados para información muy específica, con cualquier cosa. Y así, en muchas acciones.
Imagino que no habrá muchos ánimos por defender lo indefendible, pero pudiera haber quien argumente que embutiendo el Plan de Desarrollo, sí cumplen. En fin. De cualquier manera, si de algo adolece el Plan Estatal es precisamente, en sus indicadores, donde no se usó brújula y terminaron completamente perdidos.
Para ejemplo, un botón. El indicador 192, mal-llamado "de resultado", es uno de los diez en los que, se supone, el Gobierno de Coahuila fija su atención para saber cómo le va en su trabajo en materia de seguridad. Se llama "Porcentaje de percepción de inseguridad pública". ¿Qué mide, quién lo mide, cada cuándo se mide? Es un misterio. Hay, sin embargo, un "Índice de percepción sobre la seguridad pública" que elabora el INEGI. ¿Será esto lo que se quiso decir? De cualquier manera, difícilmente serviría: este Índice se construye a partir de una encuesta aplicada a menos de 2 mil 500 viviendas en 32 ciudades del país. Si bien sus resultados son representativos para el nivel nacional, no sucede lo mismo a nivel Estado y, mucho menos, para las regiones o municipios de Coahuila.
En seguridad, como se sabe, el ambiente está caliente, pero no hay un termómetro para  saber qué tan serio es el problema ni qué tan efectivas son las acciones.
En el Plan Estatal de Desarrollo puede leerse: "la evolución de los indicadores será difundida periódicamente por internet, en la página del Gobierno del Estado, y por otros medios, a fin de que todos los interesados puedan conocerla". Otro compromiso sin cumplir. 
La lista de indicadores que nada dicen, cuyo empleo de nada servirá al propio gobierno, es larga. Y eso debiera preocuparle a alguien.
Sin brújula y perdidos en la elaboración de indicadores; sin esfuerzos para dar un seguimiento de fondo a los compromisos públicos. Ante esto, no ha quedado más que llenar la publicidad oficial destacando el número de nuevas leyes y reformas o anunciar como propias obras que tan solo se concluyeron porque en todo lo demás, el asunto está hueco.