Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 29 de abril de 2012

Legislar a pedazos

Con inesperada eficiencia, en menos de quince días, se aprobó una reforma en materia electoral que se traducirá, a grandes líneas, en más regidores en los municipios.
La iniciativa se presentó en el Congreso del Estado el pasado 17 de abril. Una semana después, se dispensó la segunda lectura. Al día siguiente, la Comisión competente la dictaminó en positivo. Como ya habían pasado las cuatro sesiones, que por costumbre y ley deben celebrarse por mes, se citó a una quinta para aprobarla en el Pleno. ¡Si con esa velocidad se hiciera todo en el Congreso!  
Así las cosas: de la pluma y la inventiva de un diputado que ni alcanzó a formar Grupo Parlamentario, apareció una iniciativa que, repentinamente, aglomeró mayorías. ¿Casualidad? Para verlo y no creerlo: Ese mismo diputado ha presentado, sin la misma suerte, otras muchas iniciativas en materia penal y civil: ahí están, enfriándose en algún cajón.
No se trata de disminuir el trabajo de las minorías: Si hay vida en este Congreso es, precisamente,  por el trabajo de unos pocos. De hecho, en un descuido, uno solo de los diputados de oposición ha presentado más iniciativas, más puntos de acuerdo y ha participado más en Tribuna que juntos todos los diputados y diputadas de la mayoría.
Lo que sí llama la atención es la velocidad con la que este asunto en particular, llegó a buen puerto.
En Coahuila, lo electoral es tierra fértil para las reformas: ahí se ensayan mecanismos y procesos que, de una elección a otra, cambian la composición y funcionamiento de las instituciones del Estado. Coahuila es un laboratorio. Pero, sin perder el foco, la pregunta de fondo en todo esto es ¿de qué sirve tener más regidores en los Ayuntamientos?
En el discurso, puede decirse que es una manera de fortalecer al Municipio. Se puede asegurar que se busca abrir espacios a la pluralidad. Fuera de eso, del discurso, no hay mucho por donde avanzar.
Para fortalecerlos, los municipios necesitan la profesionalización de sus servidores públicos operativos, necesitan invertirle más a la planeación y a la ejecución. Lo que urge es cargar los acentos en las Policías y los servicios básicos. Pero ¿tener más regidores? Muy pocos tendrán el ánimo de defender eso de que incrementar el número sirva. Entonces ¿para qué?
Por lo pronto, el PAN sintió pasos en la azotea. Al calor del debate, en la sesión pasada, uno de sus diputados dijo: "Pretenden bajo estos conceptos minimizar la participación de elementos panistas dentro de cabildos. No veo el caso de que se propongan más regidores de los partidos `chiquitos', que se pongan a ganar solitos sus votos, gánense el dos por ciento, pero no con alianzas". Por ahí, pues, pudiera ir la intención.
Los enterados hablan de la creación, prácticamente a la vuelta de la esquina, de dos partidos políticos estatales más: será una proeza poderlos enunciar de memoria y sin equivocarse. Con un par de jugadores más en la cancha, y si el comportamiento electoral se mantiene como hasta ahora, la reforma aprobada efectivamente reduciría el panismo a su mínima expresión; además, desaparecería aquellos partidos pequeños que no quisieran sobrevivir a la sombra del partido dominante.
¿Un precedente? Algo similar sucedió ya en la composición del Congreso: habiendo muchos partidos, no hay pluralidad (una paradoja democrática, por cierto). Véase, quien no lo crea, la conformación de los Grupos Parlamentarios: de los cinco que existen, tres lograron conformarse con diputados alquilados a partidos recién alumbrados o de poca presencia real estatal. Una verdadera alquimia electoral, con profundas consecuencias en la democracia del Estado.
Por cierto, durante la última sesión del Congreso se resolvió convocar al Instituto Electoral para que, a la brevedad, se establezca una mesa de diálogo con los diferentes partidos políticos. ¿La razón? Buscar una reforma electoral integral. Esto, aunque suena pomposo, será estéril. Podría apostarse, doble contra sencillo, a que la ahora llamada "reforma integral" no será más que un asunto cosmético. Al tiempo.

Mientras tanto, aprobada la reforma y legislando a pedazos, aplica aquella máxima descrita por la paremiología mexicana: palo dado, ni Dios lo quita.

Legislar a pedazos

Con inesperada eficiencia, en menos de quince días, se aprobó una reforma en materia electoral que se traducirá, a grandes líneas, en más regidores en los municipios.
La iniciativa se presentó en el Congreso del Estado el pasado 17 de abril. Una semana después, se dispensó la segunda lectura. Al día siguiente, la Comisión competente la dictaminó en positivo. Como ya habían pasado las cuatro sesiones, que por costumbre y ley deben celebrarse por mes, se citó a una quinta para aprobarla en el Pleno. ¡Si con esa velocidad se hiciera todo en el Congreso!  
Así las cosas: de la pluma y la inventiva de un diputado que ni alcanzó a formar Grupo Parlamentario, apareció una iniciativa que, repentinamente, aglomeró mayorías. ¿Casualidad? Para verlo y no creerlo: Ese mismo diputado ha presentado, sin la misma suerte, otras muchas iniciativas en materia penal y civil: ahí están, enfriándose en algún cajón.
No se trata de disminuir el trabajo de las minorías: Si hay vida en este Congreso es, precisamente,  por el trabajo de unos pocos. De hecho, en un descuido, uno solo de los diputados de oposición ha presentado más iniciativas, más puntos de acuerdo y ha participado más en Tribuna que juntos todos los diputados y diputadas de la mayoría.
Lo que sí llama la atención es la velocidad con la que este asunto en particular, llegó a buen puerto.
En Coahuila, lo electoral es tierra fértil para las reformas: ahí se ensayan mecanismos y procesos que, de una elección a otra, cambian la composición y funcionamiento de las instituciones del Estado. Coahuila es un laboratorio. Pero, sin perder el foco, la pregunta de fondo en todo esto es ¿de qué sirve tener más regidores en los Ayuntamientos?
En el discurso, puede decirse que es una manera de fortalecer al Municipio. Se puede asegurar que se busca abrir espacios a la pluralidad. Fuera de eso, del discurso, no hay mucho por donde avanzar.
Para fortalecerlos, los municipios necesitan la profesionalización de sus servidores públicos operativos, necesitan invertirle más a la planeación y a la ejecución. Lo que urge es cargar los acentos en las Policías y los servicios básicos. Pero ¿tener más regidores? Muy pocos tendrán el ánimo de defender eso de que incrementar el número sirva. Entonces ¿para qué?
Por lo pronto, el PAN sintió pasos en la azotea. Al calor del debate, en la sesión pasada, uno de sus diputados dijo: "Pretenden bajo estos conceptos minimizar la participación de elementos panistas dentro de cabildos. No veo el caso de que se propongan más regidores de los partidos `chiquitos', que se pongan a ganar solitos sus votos, gánense el dos por ciento, pero no con alianzas". Por ahí, pues, pudiera ir la intención.
Los enterados hablan de la creación, prácticamente a la vuelta de la esquina, de dos partidos políticos estatales más: será una proeza poderlos enunciar de memoria y sin equivocarse. Con un par de jugadores más en la cancha, y si el comportamiento electoral se mantiene como hasta ahora, la reforma aprobada efectivamente reduciría el panismo a su mínima expresión; además, desaparecería aquellos partidos pequeños que no quisieran sobrevivir a la sombra del partido dominante.
¿Un precedente? Algo similar sucedió ya en la composición del Congreso: habiendo muchos partidos, no hay pluralidad (una paradoja democrática, por cierto). Véase, quien no lo crea, la conformación de los Grupos Parlamentarios: de los cinco que existen, tres lograron conformarse con diputados alquilados a partidos recién alumbrados o de poca presencia real estatal. Una verdadera alquimia electoral, con profundas consecuencias en la democracia del Estado.
Por cierto, durante la última sesión del Congreso se resolvió convocar al Instituto Electoral para que, a la brevedad, se establezca una mesa de diálogo con los diferentes partidos políticos. ¿La razón? Buscar una reforma electoral integral. Esto, aunque suena pomposo, será estéril. Podría apostarse, doble contra sencillo, a que la ahora llamada "reforma integral" no será más que un asunto cosmético. Al tiempo.

Mientras tanto, aprobada la reforma y legislando a pedazos, aplica aquella máxima descrita por la paremiología mexicana: palo dado, ni Dios lo quita.

domingo, 22 de abril de 2012

Enmendar la plana (o el ave fénix)

El primer día de abril, en este espacio ("La pesadilla de la incertidumbre", se llamó la colaboración), se afirmó que el Gobierno del Estado viene implementando programas de regularización para la tenencia de la tierra con instancias jurídicamente inexistentes.
En diciembre de 2010, y en virtud de la Ley de Vivienda, se decretó la extinción  del Instituto Estatal de la Vivienda Popular (IEVP) y de la Comisión Estatal para la Regularización de la Tenencia de la Tierra Urbana y Rústica de Coahuila (CERTTURC). Pero como el orden no ha sido la característica de la administración pública en Coahuila en los últimos meses (años, dirán algunos), la modificación se olvidó y ambas instancias siguieron operando fuera de la ley.
El asunto no es menor: todo en lo que el IEVP y la CERTTURC se han involucrado, a nivel legal, tiene la fortaleza de un castillo de naipes; a nivel administrativo, se ha empleado dinero público en algo que no existe; a nivel político, la actual administración se ha equivocado pues careció de información oportuna y de servidores públicos que la cuidaran.  
Pero la vida sigue y quienes juegan dentro de esa cancha, en todo caso, estarán viendo ya cómo enmiendan la plana. Y aquí lo interesante.
Lo más sencillo, en términos de gestión pública, sería observar la Ley de Vivienda: ahí está, sin estrenar, desde diciembre de 2010. Esto implicaría (y, por lo mismo, es poco probable se haga) el bochornoso reconocimiento de la inexistencia del IEVP y la CERTTURC, del error, y la reposición de todo lo mal hecho. Este camino, creo, hablaría de la altura de quienes toman decisiones y se mandaría el poderoso mensaje de que, en verdad, se quieren hacer las cosas bien. Los errores se cometen, reconocerlo es de valientes.
Hay, sin embargo, otros caminos aparentemente más sencillos: revivir por decreto, cual Ave Fénix, al IEVP y a la CERTTURC. Pero, estando el piso tan parejo, ¿para qué tanto salto?
Tan solo por no aceptar el error, en fechas próximas, del Ejecutivo o de alguien del Legislativo podría surgir una iniciativa resucitadora del IEVP y la CERTTURC. Para evitar se ventile alguna discusión en el Congreso, pudiera incluso intentarse un Decreto directo del Ejecutivo (no sin una apretada argumentación que pudiera desmoronarse) justificándolo como ejercicio de aquella facultad reglamentaria por la que puede proveer de todo lo pertinente para una mejor administración. Así, sencillamente, un buen día aparecería el decreto en el Periódico Oficial, sin demasiadas miradas incómodas.
Pero mantener oficinas con sus nombres para simular que nada pasó, resuelve apenas la mitad del problema.
El asunto de fondo se encuentra en la completa vulnerabilidad en la que se ha colocado (por impericia e ignorancia) a todas las familias que han tenido su título de propiedad a partir de la CERTTURC. ¿Qué hacer con todas las escrituras expedidas en los últimos quince meses? Para decirlo rápido, no son más que papel sin valor.
Aceptar el error y hacer las cosas de acuerdo con la Ley de Vivienda vigente (a fin de cuentas, ahí está la Ley), significaría un largo y tedioso camino de reposición de escrituras. Pero si lo que se quiere es no llamar la atención, para enmendar la plana, podría estarse pensando en validar, de un solo plumazo, lo que hasta hoy esta defectuoso: a ver si no se les ocurre experimentar novedosas figuras legales como, por mencionar un ejemplo, las acciones colectivas.
La regularización de la tierra no es cosa sencilla: una solución en el corto plazo, puede generar problemas más adelante. Son procedimientos complejos que avanzan a su propio ritmo. La regularización de la tierra, es un arte. Las soluciones masivas no aplican.  
Otro dato interesante podría encontrarse en quién, materialmente, arrastrará el lápiz para aliviar el entuerto. No vaya siendo que, a falta de confianza y fichas de valor al interior del Ejecutivo, la instrucción se haya dado a una instancia externa. Sería ilustrativo de los tiempos que se viven.

 Visto desde acá, lo más saludable para la administración estaría en aceptar el error que, por cierto, les fue heredado: recomponer el camino siguiendo los cauces legales. Lo demás (modificar una ley que no se ha observado; revivir organizaciones; querer reponer, experimentando, en una sola vez lo hecho en quince meses) es una cadena de errores que no soluciona el error previo.

domingo, 15 de abril de 2012

De segundas y (hasta) terceras opciones

Una de dos: o el Presidente del Congreso no sabía de qué hablaba o algo sucedió después de febrero que apresuró la planeación con la que se contaba.
Cuando en el Congreso se trabajaba para desaparecer la Fiscalía General y sustituirla por una Procuraduría y una Secretaría de Seguridad, al líder del Congreso se le preguntó qué seguía. Su respuesta a medios de comunicación fue: "Esto entra en vigor, tengo entendido, hasta una año después, mientras que se hacen otra serie de arreglos jurídicos y de carácter institucional".
¿Un año? Para nada. Dos meses después, el Gobernador ya estaba nombrando encargados de la Procuraduría y la Secretaría de Seguridad. En menos de una semana, el Congreso los validaba. ¿Desconocimiento del Presidente del Congreso o causas de fuerza mayor que apresuraron todo?
El movimiento, según consignaron medios de comunicación, fue sorpresivo.
Desde hace tiempo se sabía que aquello de la Fiscalía terminaría. En eso no hay sorpresa. Desde su campaña, el ahora Gobernador hablaba de un esquema donde las superdependencias del anterior sexenio no cabían. Entonces, ¿cuál es la novedad a la luz de los recientes nombramientos? En todo caso, que hasta esta Semana Santa, se había manejado sería una mujer quien ocuparía la silla de la Procuraduría.
Después de la elección, en julio, y hasta muy entrado el mes de noviembre, el entonces Gobernador electo invitaba a una mujer al puesto. Por alguna razón, eso no  cuajó y ahora aquella mujer va, en lista plurinominal, como legisladora por el PRI. Finales de noviembre, algunos días antes de comenzar este Gobierno, se afirmó que otra mujer, la Fiscal en Control de Procesos, sería la nueva Procuradora. Tampoco cuajó. ¿El resultado? Ahí, en uno de los temas más álgidos, se hace la designación más sorpresiva hasta ahora. Una tercera opción, tan sorpresiva que hasta parece improvisación.
La equidad de género, en el gabinete, no es tema menor; pero es, por llamarlo de alguna manera, una autoimposición. Lo interesante aquí  (y quizás más importante) es escudriñar en las circunstancias que, innecesariamente, provocaron que el Gobernador anunciara dos decisiones (los dos nombres para la Procuraduría) que finalmente no fueron viables. Escudriñar también en los motivos que tuvo para remover, en menos de medio año, a quien en diciembre le parecía el mejor perfil para la Comisión de Derechos Humanos.   
Rápida la transición del "gabinete de los mejores" al "gabinete de los menos peores" al "gabinete de los que estén a la mano". ¿Qué resultados se esperan de los cartuchos quemados? Así las cosas, en el Gobierno de Todos, sólo unos cuantos, los mismos, participan.
¿Y la estabilidad en el trabajo de las organizaciones?
Mírese que esta última y efímera presidencia en Derechos Humanos no estaba en el rumbo de destacarse como de las más productivas: juntó, apenas, dos recomendaciones. Dejemos, también, la invasión tan grosera sobre la autonomía de la Comisión de Derechos Humanos eso de que,  un día a otro, se le extirpe a su Presidente: por Ley, el Gobernador no incide en el presupuesto ni en las decisiones de la Comisión, pero mira cómo puede meter mano. Ahora que, siendo sinceros, al último que pareció incomodarle eso de la autonomía vulnerada fue el propio presidente removido: para que no haya duda, juró el encargo con la mano izquierda, en sintonía perfecta con la usanza de la administración.  A un lado esto ¿cómo edificar una política de Estado con una visión tan corta, con este ritmo de cambios?
Abierto el hueco en Derechos Humanos, de un día a otro, alguien debía ocuparlo. Y dadas las prácticas endogámicas que prevalecen, lo mismo pudo ser el Tesorero o el de Ecología o algún exsecretario que supiera leer y escribir. Nada de caras nuevas porque lo del perfil es secundario. De lo que se trata es de echar mano de lo que hay, a manera de platos de segunda o tercera mesa. En detrimento de los funcionarios, en este esquema, toda virtud personal termina opacada pues no deja de ser el bombero que vino a apagar una lumbre, el último recurso a mano.  
Nadie, en su sano juicio, podría querer que los funcionarios encargados de la seguridad y la persecución de los delitos fallen en su tarea. El rumor insiste en que los primeros sorprendidos por el nombramiento son ellos mismos. De ser así, la improvisación estaría al orden del día.

Por lo sensible de los temas, ojalá sean sólo rumores. Al tiempo.

domingo, 8 de abril de 2012

De turismo

Noventa días antes de comenzar la actual administración, el ahora Gobernador dijo: "Buscaremos gente que tenga experiencia, mucha experiencia, en las áreas. No verán ustedes a alguien que no tenga una experiencia en el área". También dijo que este sexenio estaría "marcado por la posibilidad de una muy buena planeación".
¿Una muestra de cómo se cumple la palabra? 
Noventa días antes de comenzar la actual administración, el ahora Gobernador dijo: "Buscaremos gente que tenga experiencia, mucha experiencia, en las áreas. No verán ustedes a alguien que no tenga una experiencia en el área". También dijo que este sexenio estaría "marcado por la posibilidad de una muy buena planeación".
¿Una muestra de cómo se cumple la palabra? 
Un obsequio de la ahora Secretaria de Turismo, de sus primeras declaraciones: "Fue una sorpresa, en dos segundos me preguntó que si quería ser la Secretaria y en un segundo, yo le dije que sí. Sí me siento capaz y aunque no me sé de memoria el Estado, cuando estuve trabajando en el Voluntariado Coahuila hace seis años, tuve oportunidad de recorrerlo".
Perdón, pero ¿cuál planeación? La decisión de la nueva titular de una Secretaría llevó unos segundos. Y aquí, el misterio del mes: ¿la experiencia de la nueva Secretaria en relación con el Turismo, es?.
No se trata de dudar de la capacidad de una persona, pero ¿no se había quedado en que sólo habría personas con amplia experiencia en el ramo? Nótese que, en todo caso, la experiencia (por llamarle de alguna manera) se reduce a que hace seis años recorrió el Estado. Además de la bendición del Gobernador ¿con cuáles otros recursos cuenta? Diferentes representantes relacionados con el sector, reaccionando a la designación, confesaron no conocer ni el nombre de la nueva titular: así de sencillo. 
La visión sobre qué hacer en el nuevo puesto, creo, se encuentra en sus siguientes palabras: "El reto es profundizar y conocer más para ver cuál es la cara de la Entidad que vamos a proyectar en este nuevo sexenio". Es decir, no tiene idea. 
Y mientras en el Ejecutivo la decisión de quien ocupa una Secretaría demora tres segundos, en el Legislativo no avanza la rectificación a la Ley de Turismo. 
Se recordará, sobre esto, que los Diputados "metieron mano" a la iniciativa del Gobernador pretendiendo hacer, de los hoteleros que no quisieran recopilarle a la autoridad los datos de quienes se hospedan en sus cuartos, unos criminales.  Según se sabe, ya desde el 28 de febrero, en el Congreso, se turnaron a la Comisión pertinente las observaciones del Gobernador. Entre ellas puede leerse que la cereza que los diputados quisieron colocarle al pastel "se estima como una medida que traspasa los límites de la propia legislación y desvirtúa el objetivo central del proyecto de iniciativa". ¿Más claro? 
Por alguna razón los hoteleros confían en la palabra que les empeñaron. Alguien debiera decirles que lo mejor sería irse con cuidado, pues lo que ha sobrado es eso de comprometerse sin cumplir. No vaya siendo que, pasadas las elecciones, se anuncie que de alguna manera se insistió en seguir con la Ley tal y como la redactaron los diputados y que el Ejecutivo cumplió con mandar una carta, pero que para eso son Poderes separados, para que las decisiones se tomen de manera independiente. Y, ya luego, palo dado.
Así las cosas del turismo en este periodo vacacional. 
Lo más destacado ha sido lo de Cuatrociénegas y su nombramiento como "Pueblo Mágico". De esos, por cierto, ya hay 52. Se había dicho que con ese número eran más que demasiados, pero a última hora se abrió la posibilidad de que otros aspiraran al galardón que rápidamente se viene desgastando porque, como se decía en aquella memorable película de Disney, "Los Increíbles", "Decir que todos somos especiales, es otra forma de decir que nadie lo es".  Con tantos a lo largo y ancho del País ¿dónde estará el diferencial de los "Pueblos Mágicos"?
Frente a una Secretaria que (dice) recorrió Coahuila hace seis años y una latente reforma que criminaliza a los hoteleros, la política pública en materia de turismo requiere más que un par de "Pueblos Mágicos". Pero ningún as parece haber bajo las mangas.
Escrito sea de paso. En aquélla entrevista, en la que se hizo el compromiso de buscar personas con experiencia, se aseguró que la Administración de la Planeación tendría el Plan Estatal de Desarrollo para febrero a más tardar y, para el mes de marzo, los planes sectoriales. Vamos en abril y ni lo uno ni lo otro.