Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 27 de septiembre de 2015

PRODEMI, las lecciones por aprender

La clase política, ésa que siendo minoría se impone a la mayoría, busca perpetuarse en el poder (dicen los clásicos, léase a Gaetano Mosca por ejemplo) a través de dos mecanismos: la generación de estructura y el dictado de normas.

En lo primero, la burocracia: La clase política decide qué importa y a ello le destina recursos y le facilita el camino; los temas crecen, están en la agenda; la burocracia, recíproca al favor, defiende a quien le da trabajo y mantiene la sensación del indispensable para el asunto. En lo segundo, las leyes: Se construyen argumentos y se califica, desde la legitimidad del poder, qué es bueno o malo, qué se permite o no; incentiva las conductas esperadas y castiga lo que cuestione la situación como la conocemos.

Burocracia y normas que cuidan los intereses de la clase política, no es necesariamente excluyente del interés y cuidado de todos los demás. Su presencia y funcionamiento facilitan la interacción, proveen de un marco de regularidad y certeza. El problema vendrá cuando la clase política se agria, pues agria a su burocracia y leyes.

Pero pasemos del mundo de las ideas al mundo real.

En eso llamado transparencia (en el modelo mexicano) podemos encontrar un buen ejemplo de todo esto. Se crea estructura y se sostiene, bajo la idea fortalecer el tema; se legisla de manera exhaustiva sobre lo que se considera importante: ahora se publica aquello como algo adicional a lo existente, ahora debe contestarse en menos tiempo cualquier pregunta, etcétera.

Pero, ojo: la burocracia creada y las leyes existentes son, por origen, una expresión del poder de la clase política. ¿Cuándo existirá burocracia o ley que atente contra sus intereses? La respuesta es obvia. Eso solo ha sucedido por excepción: sea por error de cálculo, sea por la desesperación originada en una crisis. De ahí, no más.

En Coahuila, como el péndulo, a consecuencia de un completo estado de opacidad experimentado el discurso y acciones ahora se saturan de eso llamado transparencia. A la burocracia en el tema se le ha dado de todo y se le ha soltado un poco la rienda (pero la rienda, ahí sigue); en lo normativo, se ha reformado sobre la reforma y las reglas se han sobrescrito incontablemente bajo el argumento de siempre estar a la vanguardia.

Y mientras todo esto sucedía, la transparencia (estructura y norma) nunca tocó el fondo del sector minero. Oh, casualidad. En un Estado que resulta ser importantísimo proveedor de carbón para la producción de electricidad (cifras con muchos ceros) y se sigue esperando la explotación del subsuelo y sus gases, la transparencia volteaba a otro lado.

Víctima de su propia opacidad, la Promotora para el Desarrollo Minero (PRODEMI) estaría sufriendo un golpe fuerte en su operación (VANGUARDIA, septiembre 24, 2015). Entre los daños colaterales, los empleos de la zona. ¿O les beneficiará en el mediano plazo? Los comentarios por confirmar son los mismos en todos lados: en el carbón, pocos son los que se llevan las ganancias; los del gobierno estatal y municipal supieron cómo estar en la repartición.

La opacidad en lo relacionado con la industria extractiva no es asunto que solo importe y afecte a los coahuilenses. A México le urge adherirse a la EITI, siglas de la Iniciativa para la Transparencia de la Industria Extractiva.


Y ahí, PRODEMI será ejemplo de lo que no debe hacerse. 

domingo, 20 de septiembre de 2015

Postales desde Durban (2)

Los eventos internacionales son siempre interesantes.

Puedes platicar, por ejemplo, con un servidor público en el área de seguridad nacional en Sierra Leona.  Intercambiar, en persona, algunos apuntes sobre transparencia y la industria extractiva con un renombrado investigador de Reino Unido. Conocer lo complejo que puede ser la vida en Grecia y la imposibilidad de encontrar trabajo, consecuencia de la austeridad. Puedes hasta escuchar a un viejo guía de turistas sudafricano que guarda, en el cajón de su escritorio, un sobre con unos diez mil Rands con la intención de que sus hijos lo encuentren cuando muera y, al menos en esa proporción, no sea una carga en los costos del entierro: “no me quisieron como un problema en vida, no lo seré muerto”, dice con amargura.  

Son interesantes además, por las discusiones alrededor del tema que convoca.

Por invitación del Consejo Internacional de las Ciencias Sociales (ISSC, por sus siglas en inglés), participé del Foro Mundial de las Ciencias Sociales (World Social Science Forum, WSSF) en Durban Sudáfrica. Poco más de mil académicos e investigadores de las ciencias sociales y activistas de 84 países sostuvimos cuatro días de trabajo para discutir cuáles debieran ser, desde nuestra perspectiva, las prioridades a considerar en un contexto global y cómo abordarlas desde la mayor parte de las disciplinas.

El primer reto a superar es el no ser ni parecer profesionales del rollo. Es una traducción libre de la discusión.

Dentro de las áreas del conocimiento, las comprendidas dentro de las ciencias sociales son las que menos apoyo están recibiendo. No es un asunto casual. De seguro alguien querrá invertir para desarrollar una cura para del cáncer o un sistema que le ahorre tiempo y dinero, todo esto muy bueno. Pero ¿quién le apuesta al profesional que, parece, no baja la discusión teórica sobre el cambio social, la democracia, las relaciones culturales? Luego, por ahí, hay varios con mucha labia pareciera tienen respuesta para todo, pero hablan y hablan y nada pasa.

El consenso va más o menos así: el científico social debe bajarse de la torre de marfil, recordar  su esencia de activista social, involucrarse en la vida real. Reconquistar su espacio. Dar el paso hacia la acción, solucionar problemas vía el conocimiento.

El resto de las discusiones se tradujo, al cierre del evento, en una Declaración. Ahí, el compromiso de tomar parte en acciones contra las desigualdades en lo económico, de desarrollo, de género. Ahí lo de no perder de vista cómo la agenda de los países desarrollados impactan en el “Sur Global” y en qué medida les beneficia realmente; mantener como eje de toda discusión a los derechos humanos, la dignidad de la persona.

Tanto el ISSC  como el resto de los coorganizadores tienen el peso suficiente para llevar el producto del Foro a espacios más amplios como, por ejemplo, Naciones Unidas. Allá se fusionará con otros insumos. Así es cómo se acuerda una agenda global.  Una más presente de lo que pudiera creerse.

Terminado el trabajo, a volar de regreso. Otras veintitantas horas, dos procesos migratorios, varias salas de espera.

Ya estaré en México, a tiempo para otro compromiso. Ahora en Querétaro. Es un taller sobre democracia y participación, impulsado por una Fundación. Un buen espacio para compartir con jóvenes líderes algunas inquietudes. Entre ellas, cómo pasar a la acción y dejar el rollo. A la labor habitual, pues.


En este espacio, en la siguiente entrega, de regreso con temas de Coahuila. 

domingo, 13 de septiembre de 2015

Postales desde Durban

De vuelo, poco más de 22 horas. Esto más el tiempo normal de espera, las aduanas y migración.

Por invitación del Consejo Internacional de las Ciencias Sociales (ISSC, por sus siglas en inglés),  esta semana participo, en la ciudad de Durban (Sudáfrica), dentro del Foro Mundial de las Ciencias Sociales (World Social Science Forum; WSSF). Es un evento que reúne unos mil académicos e investigadores de las ciencias sociales (un mosaico, por su origen y adscripción) y activistas con el propósito de discutir cuáles debieran ser las prioridades de la humanidad y cómo, a partir de distintas disciplinas del conocimiento, pudieran abordarse.

Tomo pues un breve respiro de temas locales. En el tintero lo de las pensiones, lo de la publicidad y otros.  

Durban, con algo así como tres y medio millones de personas, es la tercera ciudad más grande de Sudáfrica. Como puerto, es el más importante de todo el continente, recibiendo más de cinco mil buques al año. La mayor parte, son para el comercio.

La ciudad, ubicada en la municipalidad de eThekwini, es una urbe acostumbrada a recibir visitantes. No es que los espacios se hayan planeado de esta manera, pero recorrer sus calles puede generar la idea de que estaba en su destino. Parte de esta historia comenzó desde finales de la década de los años noventa, cuando la Organización de las Naciones Unidas le otorgó el premio a la ciudad mejor administrada de África. De esos premios a los que sí se les ha sabido sacar provecho.

Acaba de terminar el Congreso Forestal Mundial y, ahora, comienza el Foro Mundial de las Ciencias Sociales. Hace algunos días, la ciudad fue nombrada sede de los Juegos del Commonwealth para 2022, algo así como unos Juegos Panamericanos pero de los 53 países que comparten lazos con el Reino Unido. La lista sigue.

Dentro de algunas horas, en las mesas de trabajo, se presentan los resultados preliminares de un estudio que desarrollé junto con colegas de la Fundación Public Affairs (Bangalore, India) y la Universidad de Belgrado (Serbia). Trata, en esencia, sobre la difícil relación entre los sectores privado y público.  Frente a la  diversidad histórica, ideológica y religiosa, la condición de personas nos hace muy parecidos. Los incentivos de los gobiernos son, también, muy parecidos y por eso aciertan en los mismos puntos y arrastrar lastres similares.

Es la impresión que siempre regresa: creemos que nuestros problemas sociales son tan diferentes que pensamos no hay para dónde voltear. Error.

Vienen jornadas intensas. Acá anima el interés por compartir, escuchar. Será la tercera ocasión en la que se desarrolla un evento con este calibre: el primero fue en Bergen (Noruega) en 2009 y el segundo en Montreal (Canadá) durante 2013. Entre las novedades del actual se cuenta el patrocinio de la UNESCO. Los principales acuerdos en los trabajos nutrirán las agendas de discusión internacionales… que terminan siendo muy parecidas a la regional y la local. Me siento honrado por estar incluido.

El traslado y sus veintitantas horas valdrán la pena, estoy seguro.


Las actividades oficiales comenzaron a primera hora del domingo. La agenda es prometedora y el foro es una excelente oportunidad para establecer y fortalecer relaciones con colegas de todo el globo. En la próxima entrega, si lo permiten, comentaré al respecto. 

domingo, 6 de septiembre de 2015

Broncos (y otras ficciones)

Se adelantaron los tiempos. Lo que le sigue al presente gobierno es mantenerse en el arte que ya bien domina: hacer campaña aparentando gobernar.

La experiencia del vecino estado de Nuevo León, en cuanto a la victoria para la gubernatura de un candidato sin partido (o independiente, si se quiere, pero la expresión debiera entenderse en otra dimensión), parece ha inspirado a más de uno.  Pero aquí, cuidado: Coahuila no es Nuevo León y no cualquiera sin partido es un Bronco.

En Nuevo León se han vivido gobiernos provenientes de diferentes partidos, acá no. Allá el sector empresarial es muy echado para adelante y, en lo político, tiene décadas participando, aprendiendo, equivocándose y enmendando… pero ¿y acá? La Laguna aparte, ahí el ritmo es diferente.

En Nuevo León hay varios actores en la escena, el poder no está concentrado y, al menos en la Zona Metropolitana de Monterrey, hay innumerables espacios para la participación y consolidación de redes ciudadanas. Por acá, el sistema ha procurado la existencia casi única del gobernante, el poder está en muy pocas manos y muchos de los grupos ciudadanos existentes se malbaratan si los dejan ser co-organizadores de algún diplomado donde les hagan el favor de ser expositores.

La administración que termina en Nuevo León, no la tuvo sencilla: varias bombas (algunas provocadas desde el interior) le explotaron en las manos y no tuvo capacidad de respuesta. Y no es que no lo hayan intentado, pero  en ese Estado el Gobernador no es alguien que las tenga todas consigo.

Acá, tampoco la han tenido fácil. Pueden, sin embargo, deberle a los constructores, no pagarles y hasta cobrar una comisión… sostener medios de comunicación que claramente son un arma política… tardarse o de plano no repartir el Impuesto Sobre Nóminas… legislar según el humor y un largo etcétera, y pocos dicen algo.

Y, luego, esas casualidades: a las voces disidentes les aparecen esqueletos en el armario.

Guste o no, en Coahuila hay estructura que vota con exactitud mecánica. No es algo improvisado, la han construido por años (incluso quienes ahora se mueven y no salen en la foto). Y, perdón por la crudeza, pero no hay entre las y los conocidos persona alguna a quien el carisma le alcance para superar las redes clientelares.

Podría saberse y hasta comprobarse falta de congruencia y tino en varias (muchas) decisiones de la actual administración o reiterarse el tema de la deuda o documentar maniobras financieras poco claras… pero eso, ha quedado demostrado, no llena urnas.

Veo dos partidos que pudieran presentar un esfuerzo decente. Para ello, el PAN tendría que quitarse su ánimo caníbal y la UDC salir del norte de la entidad. Y, aun así, no la tienen sencilla: la solo promesa de un cambio tampoco podrá mucho contra la estructura ya instalada.

El estar sin partido no coloca, en automático, en la senda del Bronco. Además, para cuando la cosa se ponga interesante en Coahuila, la euforia bronca en Nuevo León habrá disminuido considerablemente.

En la escena hay ahora quienes tuvieron la oportunidad de apuntalar un equipo. Construirlo desde abajo y fortalecerlo. Pero la mano les tembló: para seguir en el ánimo, sobrevivieron en la sombra y cubrieron su luz y la de quienes le rodeaban. El peor momento para intentar tener amigos es cuando se les necesita.


Con todo esto, ¿cómo provocar un resultado diverso?