De vuelo,
poco más de 22 horas. Esto más el tiempo normal de espera, las aduanas y
migración.
Por
invitación del Consejo Internacional de las Ciencias Sociales (ISSC, por sus
siglas en inglés), esta semana participo,
en la ciudad de Durban (Sudáfrica), dentro del Foro Mundial de las Ciencias
Sociales (World Social Science Forum; WSSF).
Es un evento que reúne unos mil académicos e investigadores de las ciencias
sociales (un mosaico, por su origen y adscripción) y activistas con el
propósito de discutir cuáles debieran ser las prioridades de la humanidad y
cómo, a partir de distintas disciplinas del conocimiento, pudieran abordarse.
Tomo pues un
breve respiro de temas locales. En el tintero lo de las pensiones, lo de la
publicidad y otros.
Durban, con
algo así como tres y medio millones de personas, es la tercera ciudad más
grande de Sudáfrica. Como puerto, es el más importante de todo el continente,
recibiendo más de cinco mil buques al año. La mayor parte, son para el
comercio.
La ciudad, ubicada
en la municipalidad de eThekwini, es una urbe acostumbrada a recibir visitantes.
No es que los espacios se hayan planeado de esta manera, pero recorrer sus
calles puede generar la idea de que estaba en su destino. Parte de esta
historia comenzó desde finales de la década de los años noventa, cuando la
Organización de las Naciones Unidas le otorgó el premio a la ciudad mejor
administrada de África. De esos premios a los que sí se les ha sabido sacar
provecho.
Acaba de
terminar el Congreso Forestal Mundial y, ahora, comienza el Foro Mundial de las
Ciencias Sociales. Hace algunos días, la ciudad fue nombrada sede de los Juegos
del Commonwealth para 2022, algo así como unos Juegos Panamericanos pero de los
53 países que comparten lazos con el Reino Unido. La lista sigue.
Dentro de
algunas horas, en las mesas de trabajo, se presentan los resultados
preliminares de un estudio que desarrollé junto con colegas de la Fundación
Public Affairs (Bangalore, India) y la Universidad de Belgrado (Serbia). Trata,
en esencia, sobre la difícil relación entre los sectores privado y público. Frente a la diversidad histórica, ideológica y religiosa, la
condición de personas nos hace muy parecidos. Los incentivos de los gobiernos
son, también, muy parecidos y por eso aciertan en los mismos puntos y arrastrar
lastres similares.
Es la
impresión que siempre regresa: creemos que nuestros problemas sociales son tan
diferentes que pensamos no hay para dónde voltear. Error.
Vienen
jornadas intensas. Acá anima el interés por compartir, escuchar. Será la
tercera ocasión en la que se desarrolla un evento con este calibre: el primero
fue en Bergen (Noruega) en 2009 y el segundo en Montreal (Canadá) durante 2013.
Entre las novedades del actual se cuenta el patrocinio de la UNESCO. Los
principales acuerdos en los trabajos nutrirán las agendas de discusión
internacionales… que terminan siendo muy parecidas a la regional y la local. Me
siento honrado por estar incluido.
El traslado
y sus veintitantas horas valdrán la pena, estoy seguro.
Las
actividades oficiales comenzaron a primera hora del domingo. La agenda es
prometedora y el foro es una excelente oportunidad para establecer y fortalecer
relaciones con colegas de todo el globo. En la próxima entrega, si lo permiten,
comentaré al respecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario