Como que
"Plan Estatal de Desarrollo", así: a secas, debió considerarse poca
cosa. Si de lo que se trata es verse como un esfuerzo renovador, pues había que
hacer algo distinto ¿O no?
A partir del 19
de enero y hasta el pasado 10 de febrero, se organizaron 12 foros abiertos de
consulta para integrar el "Plan Estratégico de Desarrollo 2011-2017"
(nótese cómo, con eso de "Estratégico", el asunto adquiere aires de
sabiduría). Más que foros, dirían los organizadores ya entrados en el uso
seductor de las palabras, se trató de un franco ejercicio democrático. Y entre
esto de democrático y aquello de estratégico, obedeciendo seguramente asesorías
de algún mercadólogo, pues al documento que se presentará no se le podrá ver
diente malo. ¿O sí?
Por querer
innovar (en el nombre, al menos), se dan una balconeada que no midieron. Me
explico.
En la página de
Internet que convocó a participar en la elaboración del Plan Estratégico dice
que ese documento "habrá de identificar las prioridades para el desarrollo
estatal, presentará los objetivos e integrará las estrategias que nosotros,
como Administración Pública Estatal, llevaremos a cabo para lograr esta
meta". Si uno lee el artículo 20 de la Ley de Planeación del Estado, dice
que el Plan Estatal de Desarrollo es "el documento en el que se
identifiquen las prioridades para el desarrollo estatal, se presenten los
objetivos y se integren las estrategias y líneas de acción que la
Administración Pública Estatal llevará a cabo para lograr dichos
objetivos". Un palimpsesto: Al estratégico plan no le alcanzó ni para
hacerse de una descripción propia.
¿Se buscaba hacer
algo diferente? Pues observar el Plan Estatal y respetar las leyes, a como van
las cosas, ya sería bastante novedoso.
Pero el asunto de
fondo está en que mientras un "Plan Estatal de Desarrollo" sí tiene
un soporte legal (la Ley de Planeación y sus treinta y tantos artículos que
nadie parece respetar), el hasta ahora denominado Plan Estratégico, no.
Si no se respeta lo que está en una ley ¿se respetará lo que no está en algún
lado? No parece sobrar el recordar, lo primero que una autoridad debiera hacer
es observar la ley. ¿Para qué colocar a la naciente administración como ejemplo
de que las leyes en Coahuila se observan bajo criterios selectivos o se les
ignora sin razón?
Ahora que si lo
que se quería era enfatizar aquello de la participación democrática, tampoco
había necesidad de cambiar nombres ni anunciar como novedoso un proceso
democrático de planeación.
Ahí está
prácticamente sin estrenar la Ley de Participación Ciudadana que incluye la
figura de los Consejos de Participación para la Agenda Comunitaria (para el
Estado y los municipios, dicho sea de paso). En estas Agendas se identificaría,
analizarían y evaluarían los temas y problemas del desarrollo comunitario a
partir de la participación de la comunidad. Aun cuando la Ley tiene más de diez
años existiendo, jamás se ha hecho por observar lo que ahí dice en este
renglón. Y aquí el responsable es el Secretario de Gobierno quien, de acuerdo
con esta ley, debiera estar coordinando su instalación (digo, en lugar de andar
en gira por los medios diciendo que hay que darle "vuelta a la hoja"
en el tema de la deuda, cuando sigue sin estar claro en qué se gastó el
dinero).
Estas Agendas
Comunitarias, la Ley les dedica toda una sección, son un mecanismo permanente
de participación y formación de ciudadanía. En lugar de estar constituyendo Consejos
y Comités fantasma o Clubes de Amigos, las Agendas Comunitarias tienen todas
las virtudes que podrían esperarse de los mecanismos de democracia directa.
Insisto, si lo
que se ha querido es hacer algo diferente a lo que en Coahuila hemos visto en los
últimos años, hubieran empezado por respetar las leyes que existen. ¿Para qué
tanto brinco, estando el suelo tan parejo?
Queda la
impresión de que les ha dado por andar de novedosos por desconocimiento del
Derecho. Eso, o conociendo las leyes, han decidido ignorarlas. Dos alternativas
a escoger; ambas con profundas implicaciones.
Y así comienza la
administración de la legalidad y el orden.