Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 24 de junio de 2012

De presupuestos, burocracia y ocurrencias

Las ocurrencias estrangulan a las administraciones públicas.
Como el mago que quiere sorprender apareciendo de su sombrero una paloma, desde hace algunos días, desde lo más alto del Ejecutivo, se ha manejado la posibilidad de crear una Secretaría de la Juventud.
Con tantos frentes por atender, ¿de dónde viene esta idea? Del Plan que nació para ser ignorado, el de Desarrollo, no. Se ha señalado reiteradamente: este Plan no fue sino un documento para cumplir el requisito. Y es una lástima, pues debía ser la piedra fundamental de una administración que, en el discurso, se decía con visión a futuro y ajena de la improvisación. En fin.
Sigue la pregunta, ¿una Secretaría específica para la Juventud? O parte de la ignorancia de lo que ya se tiene, o de la falta de voluntad para hacer que quienes ocupan el puesto hagan su chamba, o de la necesidad de inventarse, para alguien, un premio de consolación. Ninguna de estas alternativas es mejor que las otras.   
Pensar que con una Secretaría se incrementará la atención en un tema o más pronto se resolverá algún problema, es trabajar como hace cuarenta años.  De hecho, el sistema nacional actual de Institutos de Juventud (junto con el de las mujeres y los adultos mayores) son una propuesta que pretendía dejar atrás el modelo burocrático tradicional. La "transversalidad" con la que deben impregnar su trabajo, surge de la idea del manejo eficiente de los recursos: en ningún lado hay tanto dinero como para hacer Secretarías en todos los temas y por eso se generaron Institutos cuya tarea debe ser la elaboración de lineamientos y planes de trabajo, acatados por todos.
Inventarse Secretarías no es la solución. Más pronto que tarde, el remedio costará más que el problema. Y no importa que a la propuesta se le ha señalado un requisito: que se trabaje con lo que hay, sin la contratación de más burócratas. Esto, y no la paloma del sombrero, será la magia.
Cuestionado al respecto, el legislador más joven (quien, por casualidad, se ha dado a la tarea de llevar a buen puerto la ocurrencia) le ha dicho a los medios: "Creo que el mismo número de trabajadores no me queda la más mínima duda de que se puede, el punto es el presupuesto, porque una secretaría a lo mejor traería la implementación de programas más amplios y para eso se necesita mayor número de recursos" (VANGUARDIA, junio 21). Cuando reina la improvisación, la visión no alcanza más allá de centrarse en el presupuesto. Si el problema está ahí, en todo caso, ¿por qué no destinarle más al Icojuve?
Eso de trabajar con lo que hay, además, sólo generará reacomodos y un Secretaría llena de personas sin experiencia en el tema, aprendiendo en el error, experimentando con cargo al magro presupuesto coahuilense. Lo dicho: más pronto que tarde, costará más.
Al caso, un par de datos conocidos esta semana. El primero, que de septiembre a la fecha se ha prescindido de algo así como 2 mil 100 burócratas coahuilenses, lo que significará un "ahorro" de hasta 450 millones de pesos; el segundo, los agricultores de nuestro campo que quieran beneficiarse del programa CADENA para mitigar los efectos de la sequía en sus tierras, deben primero aportar un "enganche" para saciar otra sequía, la de las arcas del Gobierno del Estado.
¿Cómo llegaron a la nómina 2 mil 100 burócratas de los que ahora se puede prescindir?  ¿Cuáles fueron los criterios para decir quién se fue y quién se quedó? La llegada de tanto burócrata que ahora no están, seguramente, fue el producto de un manejo irresponsable de los recursos públicos. Y la culpa no la tienen los ahora más de dos mil desempleados, sino quien los hizo sus compadres. Estructuras tan pesadas, casadas con el egreso fijo del gasto corriente, no pueden reaccionar cuando viene un imponderable (como la sequía o algún desastre minero) y, al final, todos salen perdiendo.
Este par de datos y la sorpresiva idea de una nueva Secretaría, pintan de cuerpo completo a la actual administración: 2 mil 100 burócratas menos por una austeridad obligada por la deuda, sin recursos para el campo en lo más básico. Y, aun así, con la ocurrencia de nuevas Secretarías.

Muy corta la visión. Los estadistas han de andar de vacaciones.

domingo, 17 de junio de 2012

Anti-casinos, anti-alcohol, anti-gallos, anti.

Tan pronto se pudo, se regresó al esquema dual de Procuraduría y Secretaría de Seguridad. Se presentó una propuesta normativa para el control en la venta de alcohol. Sobre la mesa está el prohibir las peleas de gallos, se dice, para evitar extorsiones y muertes vinculadas al sector de los palenques. Arrancando junio, se constituyó el "Gabinete de Seguridad". De manera más reciente, se propuso imposibilitar la instalación y funcionamiento de casinos.    Y, en breve, hasta las maquinitas tragamonedas de la tienda de la esquina, desaparecerán. Uff, agenda llena.
De esto último, de lo ahora conocido como "Ley Anti-casinos", rescátese una frase pronunciada por el Gobernador en un evento público: "Son ilusos los que creen o los que afirmen que detrás del juego no hay la posibilidad de que se esconda el crimen organizado". Coincido (¿y quién no?) en esto: el crimen organizado puede ocultarse en muchos lugares y negocios: si hasta en Texas y en el negocio de bienes raíces podría, con mayor razón en los negocios donde la autoridad históricamente no le entró a la supervisión. ¿O no?
Pero el tema está en la base de las decisiones del Ejecutivo. Hasta ahora se ha seguido una doble vía: la reestructuración de las oficinas ligadas a la seguridad y la prohibición de lo que, el sentido común indicaría, se relaciona con la violencia y la inseguridad: casinos, alcohol, peleas de gallos o perros.
Lo primero, la reestructura, se entiende cuando los elementos, como estaban dispuestos, no generan resultados (una reestructura, por cierto, no es una limpia). Pero es lo segundo, las restricciones, lo que debe movernos a la reflexión.
En el extremo, se ilustra el punto: bajo el esquema vigente, si el día de pasado mañana hay la ocurrencia de que andar por la calle de noche se relaciona con la inseguridad ¿se decretará un "toque de queda"? Aquí hay todo un tema. 
"Los Gobiernos no estamos para ganarnos la voluntad de todos. A lo mejor no se nota lo que hacemos, pero con el tiempo se van a sentir los beneficios", sentenció el Gobernador en el evento de firma de la "Ley Anti-casinos". 
Entonces, las preguntas son ¿dónde podrán verse estos beneficios, dónde podrán comprobarse los resultados? El recientemente creado "Gabinete de Seguridad" tendrá reuniones semanales para ver avances. ¿Veremos ahí los resultados? Sería interesante que se hicieran públicas las cifras sobre inseguridad a las que se le darán seguimiento y conocer (a través del Internet, por ejemplo, y semanalmente, como dicen) si suben o bajan. En otros lugares, el seguimiento de estos indicadores involucró a la sociedad civil. Si así se ha hecho en otros lados ¿por qué sería diferente en un Gobierno que se ostenta como "de todos"? Si así lo tienen planeado ¿por qué demora el anuncio?
¿Dónde más podrían conocerse los resultados? ¿En el Plan de Desarrollo, acaso? Si en algún lugar se da testimonio de que los técnicos de este Gobierno confunden, como se dice, la gimnasia con la magnesia, es ahí. Pero, en fin, es lo que se tiene.
El Plan, de hecho, define diez "indicadores de resultados" en materia de seguridad. ¿Será ahí? Es poco probable. De hecho, si uno lo ve de cerca, la cadena de decisiones tomadas están completamente desvinculadas con las mediciones propuestas por el Plan de Desarrollo. 
En esos "indicadores de resultados" se enlista, por ejemplo, el "Indice de Desempeño de Sistema Penal" de México Evalúa. De acuerdo con este Indice, en 2010, el Estado mejor evaluado es uno donde hay casinos y, hasta el momento del estudio, peleas de gallos: Querétaro. 
Si usando para medir la vara propuesta en el propio Plan de Desarrollo, vemos que no es irreconciliable la existencia de casinos y peleas de gallos con la mejor posición en materia de seguridad, ¿no será esto un norte de que la estrategia a seguir no está en la prohibición? 
La pregunta de fondo es una: ¿se tendrán resultados, de verdad, en la seguridad de nuestras ciudades. O se trata de una cascada de restricciones a nuestra libertad que en poco o nada abonarán al tema?

Y dirán que la relación casinos-inseguridad o alcohol-inseguridad, es sentido común y no verlo es de ilusos. Pero, en serio, ¿le basta a un Gobierno el sentido común para restringir, limitar y prohibir? Una respuesta afirmativa, lo diría todo. 

domingo, 3 de junio de 2012

Las rudas, los rudos

En lo local, por fin se efectuaron dos debates electorales.
 Eso de "debates", por cierto, es un decir. Dejando a un lado la de por sí preocupante falta de originalidad en las propuestas, salvo honrosas excepciones, la participación de candidatas y candidatos se redujo a mal-leer tarjetas y mal-representar un guion teatral preparado tras bambalinas. Ese es el nivel de la crema y nata de la clase política comarcana, síntoma de la ausencia de una competencia real.
Pero de todo, en el balance entre lo malo y lo bueno (que también lo hubo), un hecho se lleva los reflectores: prácticamente al cierre del evento del martes, un par de (ahora se sabe) jóvenes estudiantes y simpatizantes del PRI, desplegaron una calumniosa manta contra la candidata del PAN provocando el cierre anticipado del debate.
¿Por qué agredir a la candidata del PAN? ¿Para qué reventar el evento? ¿Quién ganó con la interrupción o qué se quería demostrar?
Mientras que en el discurso partidista (desde las más altas esferas) hay llamados a la civilidad y a no caer en provocaciones, aquí, en el extremo opuesto, se ha optado por provocar y participar en actos violentos. Y en esto, imposible olvidar los manifestantes agredidos a las afueras de dos eventos de Partido durante la visita de su candidato presidencial. De aquella experiencia, por cierto, en redes sociales puede encontrarse evidencia de que, entre los agresores, se encuentran las mismas personas, unas mujeres. ¿Se tratará de un grupo femenino de choque o fue una simple casualidad?
Frente a este par de sinsabores ¿quién es responsable?
Aun cuando, como se ha dicho, se trate de actos y actitudes personales y no del acatamiento de una orden de alguien dentro del Partido, una situación parece clara: estos rudos y rudas de la democracia deben considerar que alguien, en el ambiente en el que se desarrollan, estará complacido y que, finalmente, el premio o reconocimiento por recibir superará el castigo. O, para decirlo rápido: la ausencia de sanción ejemplar de parte de alguien en el Partido es otra manera de alentar estas y otras actitudes personales antidemocráticas.
Y por sanción me refiero al repudio claro, al deslinde indubitable, a una postura firme que diga se reprueban estas actitudes.
Las candidatas y candidatos se toman fotos con cuanta persona se les acerca y a muchos de ellos, incluso, les llamarán "amiga" o "amigo". Esto no demuestra, como hay quien lo sugiere, que estas rudas y rudos estén acatando sus órdenes directas. Ahora que, como las candidatas y candidatos tampoco se deslindan de estas actitudes, por omisión, las están dejando germinar. Cuidado.
Ambos casos, las agresiones físicas a manifestantes contrarios o la manta acusadora en el debate de aspirantes a diputados, son igualmente preocupantes. Pero si fuera posible hacer, entre ellos, una valoración (y con respeto a los agredidos durante la visita del candidato presidencial), me parece que el asunto del debate debiera preocupar más.
Allá, en las agresiones afuera de Villa Ferré y el Parque Las Maravillas, las emociones, a favor y en contra, estaban desbordadas. La presencia del candidato en tierras coahuilenses era un factor sin comparación para tirios y troyanos.
Algunos decidieron hacerlo el marco de su inconformidad y, en el caudal de las emociones, algunos reaccionaron. Insisto: las agresiones entre ciudadanos no se justifican, pero entender el momento nos permite encontrar una explicación.
Lo que pasó en el debate, por otro lado, fue un acto premeditado y ejecutado por un joven estudiante que, con toda seguridad, incluso se ha formado a lo largo de las distintas opciones de capacitación ideológica que tiene el Partido por el que simpatiza. Lo del debate, pues, no fue un arranque de emociones ni una reacción, sino la ejecución de un plan elaborado "en frío" y que, evidentemente, tenía el objetivo de romper la civilidad en la que se desarrollaban los ejercicios democráticos. Otra vez, cuidado. Las comparaciones son enfadosas, pero aquí hay una que ilustra el punto. En el debate del lunes pasado, en la Universidad La Salle Saltillo, entre los asistentes se encontraba el joven estudiante que fue agredido afuera de Las Maravillas. Se comportó a la altura, no se prestó a protagonismos sin sentido, a nadie le faltó al respeto.

Faltará un mes para las elecciones. Pero las heridas sociales que generan las competencias mal entendidas, tardan más tiempo en sanar.