Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 29 de julio de 2012

En las minas, lavarse las manos

A principios de este mes, en alguna entrevista, el ahora Gobernador dijo: “Es muy importante que autoridades federales, estatales y municipales entremos a la supervisión de las minas. Esto no va funcionar si no lo hacemos todos juntos”. El futuro los alcanzó. La desgracia minera de principios de semana, recordará a las autoridades (a la población nunca se le ha olvidado) el nulo avance logrado en el sector.
En este espacio, en febrero, traía a cuenta que en la toma de protesta del Ejecutivo, diciembre de 2011, se dedicaron algunas líneas del discurso comprometiéndose a darle prioridad al seguimiento del “Informe especial sobre condiciones  de seguridad e higiene en la Zona Carbonífera de Coahuila” elaborado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), desde noviembre de ese año. En aquella ocasión escribí: “Se nos acaba febrero (cuatro meses desde la publicación del informe) ¿y qué ha pasado con esta prioridad, con esta urgencia?… ¿O será que el Gobernador no tiene quien lo escuche?”. Tendré que actualizar las fechas, pero las preguntas se mantienen.
Eso, lo que el Gobernador advierte, que sin coordinación nada funcionará, por cierto, no es el hallazgo de una mente iluminada, sino mero sentido común. Es, además, una de las primeras recomendaciones, precisamente, del Informe Especial de la Comisión de Derechos Humanos.
En el Congreso del Estado, los partidos de oposición han insistido se acuerde, de manera urgente, solicitarles información al Gobierno Federal y al Estatal sobre los avances respecto de las recomendaciones de la CNDH incluidas en el Informe Especial. La mayoría, en su terquedad quizá de que al Gobernador no se le toque ni con el pétalo de una petición del Congreso, ha considerado que el asunto debe mandarse a Comisiones, a paso despacio y sin prisas. En estas omisiones de la mayoría, hay culpabilidad. Y hasta absurdo resulta: esa actitud de sobreponer los intereses de su Partido al de la comunidad, va en contra de la comunidad y en contra de los estatutos de su Partido. ¿Sabrán esto?
Coordinación, tan sencillo y tan difícil como eso. Desgracia tras desgracia, las mismas palabras, los mismos actores, las mismas carencias.
En mayo, cuando sucedió otra tragedia, la Secretaria del Trabajo de Coahuila (ésa invención del sexenio, que debiera estar dando resultados en el asunto) atinó apenas al decirle a los medios que ellos no tenían datos precisos de lo sucedido. ¿Y luego? Tanto convenio y creación de mesas interinstitucionales que lleva este Gobierno ¿y no se han podido sentar a comprometerse en algo en el tema de las minas? El panorama: el Gobierno que ha planteado hasta un nuevo pacto social, no puede cumplir con las exigencias del viejo pacto social.
La ausencia de coordinación genera confusión y esto, un ambiente propicio para lavarse las manos.
Aunque se le quiera cargar los muertos, la Secretaría del Trabajo Federal anunciaba –principios de julio- el cumplimiento de la mitad de las 400 inspecciones que tiene programadas para el año y la clausura de, al menos, 13 centros irregulares de extracción. Con todas las limitantes que pudieran tener, ahí hay trabajo e información. ¿Qué sucede con las autoridades de Coahuila?
Después del Gobernador que anunció apoyos, Protección Civil de Coahuila es la instancia que ha salido a explicar que ellos no hubieran podido cerrar la mina. Lavarse las manos, pues. ¿Y la Secretaría del Trabajo de Coahuila? No logro encontrar su postura dentro de las primeras reacciones.
Ahora que la visión también debe ser más amplia. No solo resolver el síntoma del problema, sino sus causas. Un Plan Estatal Energético como el que se dice se está elaborando, debe verse con buenos ojos… aun cuando lo que se le ha visto en materia de planeación al Gobierno estatal no genera demasiadas expectativas.
Hablando de planes, ahí está el Estatal de Desarrollo que en su objetivo 2.8 habla de la “Minería segura y sustentable”. Quitándole la paja a las cuatro estrategias que enuncia, se habla de la implementación de un “programa de apoyo  integral de la actividad minera”. ¿Quién lo estará elaborando? ¿Cuándo se presenta? ¿Cuánto costará? ¿Qué beneficios traerá?

Ya, si no pueden coordinarse, ahí hay un compromiso que, solito, asumió el Gobierno del Estado. El Plan de Desarrollo se publicó en mayo ¿a poco ya se les olvidó?

domingo, 22 de julio de 2012

El libro sobre el caso

Debieron pasar unos treinta años para comprobar lo poco que cambia el ejercicio del poder. Tres décadas para verificar que las caras, los nombres y los detalles pueden ser otros, pero, en esencia, la historia sigue siendo la misma.
Llegó a mis manos un ejemplar del libro "El caso Flores Tapia", escrito por don Armando Castilla y Mario Aguirre, publicado en 1982 por la editorial Grijalbo. Es para leérselo de un solo tirón. Adentrarse en sus poco más de doscientas páginas, es ver la fotografía de aquél viejo antepasado al que, todavía, se le siente presente; es prestar oído para escuchar, en el momento más álgido, la palabra de los protagonistas de un importante capítulo de la política coahuilense: la primera denuncia por enriquecimiento inexplicable, delito de nuevo cuño a principios de los años ochenta.
Un coahuilense que, de la nada, llegó a la primera posición política de la entidad: "vengo del pueblo y al pueblo consagraré mi esfuerzo", decía. Una familia que no siempre fue aceptada en la high society, pero con la que (repentinamente) todo mundo quiso emparentar. La constitución de varias empresas (al menos en ese momento, se dijo no eran más que prestanombres) que germinaron y se desarrollaron a la sombra de la imponente obra pública realizada. Un articulista que al entonces gobernador le criticaba hasta su manera de vestir ("usaba siempre camisas de colores chillones, sicodélicas, de muchos estampados, sobretodo gustaba mucho de una de pescaditos", dice el libro) y que, después de algunos favores, alguna posición vitalicia y bienes inmuebles, "cambió la orientación de sus informaciones y críticas". Ciudadanos que no comulgaban con la omnipresencia del político y fueron, por eso, objeto de persecuciones y descalificaciones: panistas, les llamaban sin militar en ese partido y, para la época, era ése el beso del diablo. Y la lista sigue. Quien tenga ojos, que vea.
Un libro que es crónica de los momentos más significativos y el producto de la investigación disciplinada de un periódico como VANGUARDIA, señalando datos, actores y sucesos. Incluso, en lo recopilado, pueden encontrarse un par de anécdotas que dan color al episodio.   
Una de ellas, como muestra: Cuando Gobernador, aquél político fue padrino de la hija del entonces tesorero. Al término de la fiesta, al grito de "¡bolo, padrino!", parado sobre un trampolín, arrojó al fondo de la alberca varios centenarios. ¿Y luego? La crema y nata de la ciudad, reaccionó: "los casimires, los tules, los tafetanes. se ajaron y se encogieron, pero lo que sufrió el mayor arrugamiento fueron los pergaminos antiquísimos de los burgueses, aparte de las conciencias, claro". Una de las muchas anécdotas que el libro recoge y, que de no ser por sus páginas, se olvidarían.
 El libro es un esfuerzo digno. Es, en resumen, la lucha de una casa editorial y sus periodistas. Don Armando, a la cabeza. Es la vida de quienes, en tiempos de autoritarismo, decidieron tomar el camino difícil. Fue atreverse, cuando ello significaba apostarlo todo contra nada. Y ahora, treinta años después y como recompensa, son las voces que trascendieron y cuentan la historia.
Al día de hoy, el tiempo habrá suavizado algunos juicios de valor escritos y las encrespadas aguas de la emotividad habrán tranquilizado su fuerza. Puede ser que, con el tiempo, incluso algo de lo comentado en el libro esté ya rebasado. Pero no por eso, su importancia disminuye.
Treinta años. Ahora lo novedoso está en la transparencia y todo esto. Pero el camino sigue siendo, para el ciudadano, tan a cuesta arriba como cuando se estrenaba aquél delito de enriquecimiento inexplicable.
Para lo de ser responsables, los políticos acostumbran a esperar sentados, porque el olvido se parece al perdón de la Historia. Los periodistas, por el contrario, caminan entre el riesgo que significa dar cuenta diaria de lo que ven y conocen. En el libro "El caso", don Armando y don Mario hicieron lo propio, con el valor de mantenerse de pie y avanzando. Imagino lo hicieron también queriendo prevenir a las futuras generaciones de los errores cometidos. Pero fuimos, como comunidad, de corta memoria.
Treinta años. Otros nombres y otras caras. Pero, en esencia, la misma historia.

Esperando que, dentro de otras tres décadas, la memoria dure más y los mismos errores no se cometan, ¿cuántos otros libros pudieran (y debieran) escribirse el día de hoy?

domingo, 15 de julio de 2012

Y le encargaron la sonrisa de Coahuila

Este sexenio no tiñe más que para una pálida extensión del anterior. No se hace más que administrar la inercia.
El pasado sexenio es recordado por un liderazgo extremadamente popular (populista, se dice) y una administración escandalosamente deficiente. El asunto de la megadeuda es, en muchos aspectos, efecto y causa de este peligroso binomio. ¿Y este sexenio? Su primer aniversario está a la vuelta de la esquina y, por sus primeros frutos, podemos ya suponer que no habrá muchas mejoras en lo administrativo y sí una pesada merma en aquello de la popularidad.
En diciembre, el mensaje fue que este Gobierno asumiría el costo de las decisiones difíciles que, pudiendo no ser populares, brillarían por su eficiencia y eficacia. Pero, en esto también, el discurso muy pronto se diluyó.
En la práctica, este sexenio no tiñe más que para una pálida extensión del anterior. No se hace más que administrar la inercia. Con rostro impasible, la estrategia es decir que todo va según lo planeado aun cuando, desesperadamente, cruzan los dedos esperando el milagro de que el barco no termine de hundirse.
En la Secretaría de Desarrollo Social, una de las áreas más sensibles y delicadas en toda gestión pública, pueden encontrarse ejemplos paradigmáticos de cómo a este Gobernador se le puede cumplir a medias, trabajarle a medias, decirle verdades a medias y, aun así (o, quizás, por eso mismo) mantenerse en el feudo.
Ya en marzo, en este espacio, señalé los anuncios mentirosos que decían que en Coahuila todos los programas sociales estaban siendo implementados de manera transparente y en estricto apego a las Reglas de Operación. Eran tan transparentes, dije, que no se veían por ningún lado. La verdad es que no existían.
Mírese la eficiencia de la Secretaría que hasta el octavo mes del primer año, a mediados de esta semana, pudo por fin publicar en el Periódico Oficial sus Reglas de Operación. Nótese la consideración que le tienen a la legalidad cuando (sin reglas de operación) en tiempos (casualmente) electorales, estuvo distribuyendo despensas, materiales para construcción, tarjetas y otras ayudas por, al menos, cuatro meses y medio. Y ni así alcanzó, uff.
Y no se piense que redactar estas Reglas de Operación les demandó demasiado trabajo. Se trata, en realidad, de un mismo formato al que sólo adecuaron el nombre del programa. Están hechas para que nadie las lea. Tan así es que, incluso, omiten aspectos sustantivos que la Ley de Desarrollo Social marca, como el caso de la evaluación externa de sus programas, que debe hacerla el Congreso del Estado y no la Secretaría de Fiscalización, como poco les importó afirmar.
Ahora que eso de fijarse en las Reglas de Operación, dadas las circunstancias, es tejer fino. Hasta en lo básico hay carencias. Toda la política social del Estado debiera partir de la definición de lineamientos y criterios para identificar y medir la pobreza. Este trabajo, dice la Ley estatal, debiera desarrollarse en la Secretaría y someterlo a consideración del Congreso para su aprobación. Pues ni ese requisito (más un asunto de forma pues qué pueden saber los Legisladores como para aprobar o no un asunto técnico) se ha satisfecho.
El asunto de la publicación de los padrones de beneficiarios sigue siendo una fantasía de quienes creemos aún en la transparencia. A nivel federal y en muchos otros Estados, no son tema complicado y la información está disponible en Internet. Aquí, la Secretaría se compromete a su publicación, luego dice que se le entendió mal y luego nada dice. Hay, en la Ley, mecanismos para que el ciudadano se queje en caso de detectar omisiones o irregularidades de esta dependencia. Valdría la pena experimentarlas, aunque dado el contexto y conociendo la dinámica imperante, más probabilidades hay de que el olmo de peras.
Cuando arrancó campaña, en mayo, el ahora gobernador dijo en su primer discurso: "Factor esencial para lograr un alto grado de competitividad es la calidad de nuestras instituciones, en particular las gubernamentales. Requerimos, que aseguren el cumplimiento de la ley y la aplicación de sanciones cuando éstas se quebrantan, que presten los servicios para los que fueron creadas y que lo hagan con eficiencia y eficacia". Era esta la visión del candidato.

Allá, en diciembre, cuando se presentaron los programas sociales, el ahora gobernador le dijo a la todavía Secretaria de Desarrollo Social: "le encargo que Coahuila sonría". Teniendo en cuenta cómo ha cumplido con aquella visión de campaña, en verdad que no le queda a uno más que sonreír. Amargamente.

domingo, 8 de julio de 2012

El voto confundido

Al menos en lo que respecta al voto coahuilense, las pasadas elecciones sorprendieron. 
No se trató del carro completo, donde el PRI sacaba cinco, seis y hasta siete veces más votos que el segundo lugar; el PRI parece estar probando, por primera vez en muchos años, el sabor de la derrota. ¿La razón? La dirigencia del Partido argumenta un "voto confundido": para diputados y senadores, hubo quienes votaron por una inexistente fórmula PRI-Partido Verde, generando un alto porcentaje de votos nulos que les afectó.
Al menos en lo que respecta al voto coahuilense, las pasadas elecciones sorprendieron.
No se trató del carro completo, donde el PRI sacaba cinco, seis y hasta siete veces más votos que el segundo lugar; el PRI parece estar probando, por primera vez en muchos años, el sabor de la derrota. ¿La razón? La dirigencia del Partido argumenta un "voto confundido": para diputados y senadores, hubo quienes votaron por una inexistente fórmula PRI-Partido Verde, generando un alto porcentaje de votos nulos que les afectó. 
El asunto de las coaliciones, hay que reconocerlo, no la ponen sencilla: sólo para Presidente, había 12 maneras diferentes de votar. Esto puede despistar a cualquiera, es verdad. Y cuando el voto no es reflexivo, sino automático, se cometen errores. Pero ¿fue ese voto confundido lo que realmente afectó al PRI? 
Algunos datos que deben llamar la atención en el análisis. 
El primero, quizás más evidente, que la "confusión" se localizó en tres distritos: el 03 de Monclova, el 06 de Torreón y el 07 de Saltillo. El detalle está en que los electores de estos distritos no sólo se habrían confundido (dando crédito a la versión del Partido), sino que además habrían votado de manera consistente por otras alternativas para la presidencia de la República. En Coahuila, la diferencia en votos entre el primer y segundo lugar no fue, como se esperaba, abismal.
Lejos de la confusión, en Monclova, ¿no cabría la posibilidad de que la larga cadena de pésimas administraciones municipales le haya ganado un voto de castigo? Saltillo y Torreón están divididos, cada uno, en dos distritos. Los distritos "confundidos", el 06 (Torreón) y el 07 (Saltillo) tienen, como rasgo común, un ingreso promedio superior al de sus vecinos del mismo municipio. Eso pudiera hacerlos políticamente más independientes y críticos, y electoralmente menos manipulables a través de mecanismos clientelares. Algunos castigaron la falta de claridad en las cuentas de la deuda y que no se le siente al Gobierno verdadera voluntad por ser transparente; otros, quizás, castigaron una o dos despensas que les parecieron insuficientes y materiales para construcción a cuenta gotas. Pero un castigo es un castigo.
Hay otro dato que debe llamar la atención: en reiteradas ocasiones se anunció que la meta del priísmo coahuilense era obtenerle a su candidato presidencial unos 800 mil votos. La cifra la estrenó el ahora Gobernador durante la Sexta Sesión Ordinaria del Consejo Político de su partido en septiembre de 2011. Después, todos la repitieron. Diez días antes de las elecciones, el entonces presidente del PRI Coahuila insistía: "Sí, creemos que vamos a ganar los siete distritos federales, las senadurías y por supuesto, la Presidencia de la República. Nosotros sentimos muy bien las encuestas que nos dan como resultado un muy buen posicionamiento para todos nuestros candidatos" (VANGUARDIA, 21 junio). Todavía el día de la elección, la meta se reiteraba.
Redondeando los números, los votos obtenidos apenas superaron la mitad de los prometidos. Los resultados para el PRI distan mucho de lo originalmente proyectado. Y en esto no puede argumentarse un "voto confundido". 
Ahora bien, una cosa sería un voto de castigo y otra muy diferente que Coahuila se haya pintado de azul. Un voto en contra del PRI hoy, no es un voto que el PAN pueda contar por seguro en próximas ocasiones. ¿Sabrá el PAN capitalizar la oportunidad? Representantes populares federales que no regresan al Estado y las pugnas y acusaciones que se presentaron durante las precandidaturas (alguna, incluso, vino a resolverse a pocos días de la elección) no son buenos antecedentes.
El anunciado frente de izquierdas y derecha contra el PRI con miras a las elecciones municipales del 2013, tampoco pudiera ser buena alternativa: no fortalece la estructura interna de los partidos, no incrementa en automático la masa crítica, multiplica los problemas de coordinación entre ellos. Y nunca falta, al final, el Partido traidor que se vende al mejor postor y deja a los demás colgados de la brocha. 

En este contexto, una estrategia permanente de la oposición sería darle puntual seguimiento a los fondos ejercidos en desarrollo social (la Secretaría y, próximamente, la Delegación) para cortar las tentaciones de prácticas clientelares. Es imperativo. Porque lucrar con la necesidad, también es corrupción.

domingo, 1 de julio de 2012

Libertad de expresión y política: una anécdota

Hoy, día de jornada electoral, una anécdota sucedida en Coahuila hace algún tiempo: San Pedro de las Colonias, año de 1919, para ser precisos.
Melquiades Contreras Lerma publica entonces el "Júpiter", periódico modesto que se atrevía a ver la luz en un Coahuila post-revolucionario donde las pistolas merecían más atención que las palabras (¿ha cambiado esto alguna vez?). Su trabajo periodístico fue requerido por el diputado local Aureliano Mijares Paz cuando pretendió se declarase como incapaz de gobernar a Raúl Gámez, presidente municipal de aquel terruño, entonces una Villa.
La elección municipal de mediados de la segunda década del siglo pasado se vio plagada de irregularidades: Simón Romero, entonces presidente de San Pedro, quería apalancar a Raúl Gámez o Epitacio Sifuentes, incondicionales suyos, contra dos fuerzas ciudadanas encabezadas por Gabriel Campos y Efrén Casillas, cada uno por su lado. Aquello fue un cochinero y la elección fue anulada. Entra el doctor José Guerra como presidente interino quien, "obrando con toda honradez e imparcialidad, pidió al Ejecutivo del Estado  hiciera una visita a la Tesorería Municipal, (encontrándose) el desfalco de la respetable cantidad de cuarenta y seis mil quinientos tres pesos y nueve centavos".
En una nueva elección, los ciudadanos se unieron en torno a Manuel A. Fernández. El eje Romero-Gámez-Sifuentes, insistía en su dominación y no se quedarían con las manos cruzadas. Echaron mano de una nueva estrategia: el soborno de los presidentes de casilla. Los más de mil votos que, según las crónicas, obtuvo Manuel A. Fernández no soportaron los cañonazos de billetes. El asunto llegó al Congreso del Estado, sin embargo "con el más burdo y vergonzoso chanchullo, debido al mercantilismo de algunos diputados sin pudor, fue derrotada la candidatura" del ciudadano Fernández, reporta en el "Júpiter".
Contrario a lo que el sentido común dicta, Contreras Lerma da puntual seguimiento a las andanzas del presidente Gámez y todo lo publica en su modesto medio. Su compromiso fue con la verdad (su verdad, al menos): su ciudad, la que comparte con Mijares, se ha plagado de abusos, excesos e inmoralidades traídas por el ilegítimo presidente Gámez. Todo aquello debía darse a conocer.
Cuando las aguas políticas estaban en ebullición, a Contreras Lerma no le tembló la tinta y calificó a Raúl Gámez, en cuanta oportunidad tuvo, de hombre "inexperto, torpe y ambicioso". Tampoco dudó en hacer públicas las malas medidas tomadas por la administración de Gámez: "aumentó las partidas de egresos con nuevos empleos, dispensó a varios propietarios de cantinas el pago de impuestos municipales, permitió el juego público de azar y los palenques de gallos; y ha sido tal la inmoralidad de los principales funcionarios del gamismo, que las mujeres públicas cuentan con su apoyo y pasan a todas horas por la calle hasta a caballo insultando la moral".
El periodista, incluso, hacía trabajo de investigación. Y de todo esto daba cuenta en "Júpiter". Un ejemplo: Los hermanos Gámez, Raúl y Roque, vivían en la casa familiar (para entonces, el resto de la familia residía en Monterrey) donde "algunas mujeres de mal entraban y salían en pleno día a la casa, dando la sospecha de que tales mujeres entraban con fines nada lícitos en el supuesto que hacían uso de la puerta de campo de la casa que da a la Avenida Bravo, cuando en caso contrario podían hacer uso de la puerta principal que da a la plaza de la Constitución".
¿Contreras Lerma? Un periodista ético, valiente, oportuno. "Júpiter", su modesto medio, fue todo menos un negocio: el valor de la información por encima del comercio.
¿Cómo termina la historia? A pesar de las pruebas que el diputado Mijares Paz presentó al Congreso, Gámez siguió en el puesto, consiguió que la Villa, San Pedro fuera considerado como ciudad. y terminó siendo recordado en la historia como héroe revolucionario. De Contreras Lerma apenas se sabe  que estuvo casado y en la cárcel por ser contrario a Gámez. No alcanzó, por otro lado, ni unas pocas líneas en los diccionarios biográficos locales. El valiente diputado Mijares Paz moriría prácticamente en el anonimato apoyando una revolución en el lejano oriente. Los villanos a la historia y los justos al olvido.

Hoy, día de jornada electoral, una anécdota para reflexionar.

Libertad de expresión y política: una anécdota

Hoy, día de jornada electoral, una anécdota sucedida en Coahuila hace algún tiempo: San Pedro de las Colonias, año de 1919, para ser precisos.
Melquiades Contreras Lerma publica entonces el "Júpiter", periódico modesto que se atrevía a ver la luz en un Coahuila post-revolucionario donde las pistolas merecían más atención que las palabras (¿ha cambiado esto alguna vez?). Su trabajo periodístico fue requerido por el diputado local Aureliano Mijares Paz cuando pretendió se declarase como incapaz de gobernar a Raúl Gámez, presidente municipal de aquel terruño, entonces una Villa.
La elección municipal de mediados de la segunda década del siglo pasado se vio plagada de irregularidades: Simón Romero, entonces presidente de San Pedro, quería apalancar a Raúl Gámez o Epitacio Sifuentes, incondicionales suyos, contra dos fuerzas ciudadanas encabezadas por Gabriel Campos y Efrén Casillas, cada uno por su lado. Aquello fue un cochinero y la elección fue anulada. Entra el doctor José Guerra como presidente interino quien, "obrando con toda honradez e imparcialidad, pidió al Ejecutivo del Estado  hiciera una visita a la Tesorería Municipal, (encontrándose) el desfalco de la respetable cantidad de cuarenta y seis mil quinientos tres pesos y nueve centavos".
En una nueva elección, los ciudadanos se unieron en torno a Manuel A. Fernández. El eje Romero-Gámez-Sifuentes, insistía en su dominación y no se quedarían con las manos cruzadas. Echaron mano de una nueva estrategia: el soborno de los presidentes de casilla. Los más de mil votos que, según las crónicas, obtuvo Manuel A. Fernández no soportaron los cañonazos de billetes. El asunto llegó al Congreso del Estado, sin embargo "con el más burdo y vergonzoso chanchullo, debido al mercantilismo de algunos diputados sin pudor, fue derrotada la candidatura" del ciudadano Fernández, reporta en el "Júpiter".
Contrario a lo que el sentido común dicta, Contreras Lerma da puntual seguimiento a las andanzas del presidente Gámez y todo lo publica en su modesto medio. Su compromiso fue con la verdad (su verdad, al menos): su ciudad, la que comparte con Mijares, se ha plagado de abusos, excesos e inmoralidades traídas por el ilegítimo presidente Gámez. Todo aquello debía darse a conocer.
Cuando las aguas políticas estaban en ebullición, a Contreras Lerma no le tembló la tinta y calificó a Raúl Gámez, en cuanta oportunidad tuvo, de hombre "inexperto, torpe y ambicioso". Tampoco dudó en hacer públicas las malas medidas tomadas por la administración de Gámez: "aumentó las partidas de egresos con nuevos empleos, dispensó a varios propietarios de cantinas el pago de impuestos municipales, permitió el juego público de azar y los palenques de gallos; y ha sido tal la inmoralidad de los principales funcionarios del gamismo, que las mujeres públicas cuentan con su apoyo y pasan a todas horas por la calle hasta a caballo insultando la moral".
El periodista, incluso, hacía trabajo de investigación. Y de todo esto daba cuenta en "Júpiter". Un ejemplo: Los hermanos Gámez, Raúl y Roque, vivían en la casa familiar (para entonces, el resto de la familia residía en Monterrey) donde "algunas mujeres de mal entraban y salían en pleno día a la casa, dando la sospecha de que tales mujeres entraban con fines nada lícitos en el supuesto que hacían uso de la puerta de campo de la casa que da a la Avenida Bravo, cuando en caso contrario podían hacer uso de la puerta principal que da a la plaza de la Constitución".
¿Contreras Lerma? Un periodista ético, valiente, oportuno. "Júpiter", su modesto medio, fue todo menos un negocio: el valor de la información por encima del comercio.
¿Cómo termina la historia? A pesar de las pruebas que el diputado Mijares Paz presentó al Congreso, Gámez siguió en el puesto, consiguió que la Villa, San Pedro fuera considerado como ciudad. y terminó siendo recordado en la historia como héroe revolucionario. De Contreras Lerma apenas se sabe  que estuvo casado y en la cárcel por ser contrario a Gámez. No alcanzó, por otro lado, ni unas pocas líneas en los diccionarios biográficos locales. El valiente diputado Mijares Paz moriría prácticamente en el anonimato apoyando una revolución en el lejano oriente. Los villanos a la historia y los justos al olvido.
Hoy, día de jornada electoral, una anécdota para reflexionar.