A
principios de este mes, en alguna entrevista, el ahora Gobernador dijo: “Es muy
importante que autoridades federales, estatales y municipales entremos a la
supervisión de las minas. Esto no va funcionar si no lo hacemos todos juntos”.
El futuro los alcanzó. La desgracia minera de principios de semana, recordará a
las autoridades (a la población nunca se le ha olvidado) el nulo avance logrado
en el sector.
En
este espacio, en febrero, traía a cuenta que en la toma de protesta del
Ejecutivo, diciembre de 2011, se dedicaron algunas líneas del discurso
comprometiéndose a darle prioridad al seguimiento del “Informe especial sobre
condiciones de seguridad e higiene en la Zona Carbonífera de Coahuila”
elaborado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), desde noviembre de
ese año. En aquella ocasión escribí: “Se nos acaba febrero (cuatro meses desde
la publicación del informe) ¿y qué ha pasado con esta prioridad, con esta
urgencia?… ¿O será que el Gobernador no tiene quien lo escuche?”. Tendré que
actualizar las fechas, pero las preguntas se mantienen.
Eso,
lo que el Gobernador advierte, que sin coordinación nada funcionará, por
cierto, no es el hallazgo de una mente iluminada, sino mero sentido común. Es,
además, una de las primeras recomendaciones, precisamente, del Informe Especial
de la Comisión de Derechos Humanos.
En
el Congreso del Estado, los partidos de oposición han insistido se acuerde, de
manera urgente, solicitarles información al Gobierno Federal y al Estatal sobre
los avances respecto de las recomendaciones de la CNDH incluidas en el Informe
Especial. La mayoría, en su terquedad quizá de que al Gobernador no se le toque
ni con el pétalo de una petición del Congreso, ha considerado que el asunto
debe mandarse a Comisiones, a paso despacio y sin prisas. En estas omisiones de
la mayoría, hay culpabilidad. Y hasta absurdo resulta: esa actitud de
sobreponer los intereses de su Partido al de la comunidad, va en contra de la
comunidad y en contra de los estatutos de su Partido. ¿Sabrán esto?
Coordinación,
tan sencillo y tan difícil como eso. Desgracia tras desgracia, las mismas
palabras, los mismos actores, las mismas carencias.
En
mayo, cuando sucedió otra tragedia, la Secretaria del Trabajo de Coahuila (ésa
invención del sexenio, que debiera estar dando resultados en el asunto) atinó
apenas al decirle a los medios que ellos no tenían datos precisos de lo
sucedido. ¿Y luego? Tanto convenio y creación de mesas interinstitucionales que
lleva este Gobierno ¿y no se han podido sentar a comprometerse en algo en el
tema de las minas? El panorama: el Gobierno que ha planteado hasta un nuevo
pacto social, no puede cumplir con las exigencias del viejo pacto social.
La
ausencia de coordinación genera confusión y esto, un ambiente propicio para
lavarse las manos.
Aunque
se le quiera cargar los muertos, la Secretaría del Trabajo Federal anunciaba
–principios de julio- el cumplimiento de la mitad de las 400 inspecciones que
tiene programadas para el año y la clausura de, al menos, 13 centros
irregulares de extracción. Con todas las limitantes que pudieran tener, ahí hay
trabajo e información. ¿Qué sucede con las autoridades de Coahuila?
Después
del Gobernador que anunció apoyos, Protección Civil de Coahuila es la instancia
que ha salido a explicar que ellos no hubieran podido cerrar la mina. Lavarse
las manos, pues. ¿Y la Secretaría del Trabajo de Coahuila? No logro encontrar
su postura dentro de las primeras reacciones.
Ahora
que la visión también debe ser más amplia. No solo resolver el síntoma del
problema, sino sus causas. Un Plan Estatal Energético como el que se dice se
está elaborando, debe verse con buenos ojos… aun cuando lo que se le ha visto
en materia de planeación al Gobierno estatal no genera demasiadas expectativas.
Hablando
de planes, ahí está el Estatal de Desarrollo que en su objetivo 2.8 habla de la
“Minería segura y sustentable”. Quitándole la paja a las cuatro estrategias que
enuncia, se habla de la implementación de un “programa de apoyo integral
de la actividad minera”. ¿Quién lo estará elaborando? ¿Cuándo se presenta? ¿Cuánto
costará? ¿Qué beneficios traerá?
Ya,
si no pueden coordinarse, ahí hay un compromiso que, solito, asumió el Gobierno
del Estado. El Plan de Desarrollo se publicó en mayo ¿a poco ya se les olvidó?
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