Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 5 de agosto de 2012

La brújula del gobierno

En seguridad, el ambiente está caliente pero no hay termómetro para saber la seriedad del problema. Sin indicadores bien definidos, saber cómo va un gobierno es tanto como esperar puntualidad en los eventos donde el convocante no usa reloj.
Sin datos duros, a los gobiernos apenas y les queda la retórica: sonar convincentes cuando dicen que todo va bien, buscar solo aquellas mediciones que fortalezcan su dicho, descalificar al observador externo que diga lo contrario. Eso y cruzar los dedos, esperando que su responsabilidad termine sin ser descubiertos en una mentira grave.
Un buen gobierno, no tendría razón para esconder su información. Someterse, incluso, a un verdadero escrutinio público. Pero eso lo hacen sólo los buenos gobiernos. 
En pocas semanas, en Coahuila, la administración del Ejecutivo seguramente comenzará a recopilar información para la elaboración del Primer Informe. Será un momento interesante en el que, se hará presente la creatividad de sus redactores, alquimistas de los números oficiales: para que lo hecho luzca como algo sin precedentes y lo deshecho se olvide o se tome como asunto natural de una administración que inicia.
Más allá del arte de la cifra oficial maquillada, debe señalarse, desde hoy, que entre las muchas carencias que (con estoicismo) sufre este Gobierno, debe contarse el de sus indicadores. Construidos con mala mano y desconociendo toda técnica, no pueden (no deben) orientar el trabajo de esta administración.
¿De qué, entonces, se hablará en el Primer Informe? Habrá mucho rollo, pocas cifras; muchas citas de lo histórico y, del futuro, solo lo que alcance con la imaginación. ¿Corren las apuestas?
Quizás los problemas más urgentes (la inseguridad o la deuda, por ejemplo) han impedido que los tomadores de decisiones se centren en lo importante. El desdén hacia una autoevaluación honesta, se mira por muchos lados.
El Ejecutivo del Estado, por ejemplo, cumple las leyes según su propia interpretación.
La fracción IX del artículo 19 de la Ley de Acceso a la Información dice que "Las   entidades públicas deberán difundir. Los planes, programas o proyectos con los indicadores  de gestión que permitan conocer las metas, por unidad responsable". ¿Qué publica ahí el  Ejecutivo del Estado? Una versión electrónica del Plan Estatal de Desarrollo, donde no hay metas ni unidades responsables. Para decirlo rápido: "cumplen", llenando espacios que debieran ser empleados para información muy específica, con cualquier cosa. Y así, en muchas acciones.
Imagino que no habrá muchos ánimos por defender lo indefendible, pero pudiera haber quien argumente que embutiendo el Plan de Desarrollo, sí cumplen. En fin. De cualquier manera, si de algo adolece el Plan Estatal es precisamente, en sus indicadores, donde no se usó brújula y terminaron completamente perdidos.
Para ejemplo, un botón. El indicador 192, mal-llamado "de resultado", es uno de los diez en los que, se supone, el Gobierno de Coahuila fija su atención para saber cómo le va en su trabajo en materia de seguridad. Se llama "Porcentaje de percepción de inseguridad pública". ¿Qué mide, quién lo mide, cada cuándo se mide? Es un misterio. Hay, sin embargo, un "Índice de percepción sobre la seguridad pública" que elabora el INEGI. ¿Será esto lo que se quiso decir? De cualquier manera, difícilmente serviría: este Índice se construye a partir de una encuesta aplicada a menos de 2 mil 500 viviendas en 32 ciudades del país. Si bien sus resultados son representativos para el nivel nacional, no sucede lo mismo a nivel Estado y, mucho menos, para las regiones o municipios de Coahuila.
En seguridad, como se sabe, el ambiente está caliente, pero no hay un termómetro para  saber qué tan serio es el problema ni qué tan efectivas son las acciones.
En el Plan Estatal de Desarrollo puede leerse: "la evolución de los indicadores será difundida periódicamente por internet, en la página del Gobierno del Estado, y por otros medios, a fin de que todos los interesados puedan conocerla". Otro compromiso sin cumplir. 
La lista de indicadores que nada dicen, cuyo empleo de nada servirá al propio gobierno, es larga. Y eso debiera preocuparle a alguien.
Sin brújula y perdidos en la elaboración de indicadores; sin esfuerzos para dar un seguimiento de fondo a los compromisos públicos. Ante esto, no ha quedado más que llenar la publicidad oficial destacando el número de nuevas leyes y reformas o anunciar como propias obras que tan solo se concluyeron porque en todo lo demás, el asunto está hueco. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario