Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 27 de mayo de 2012

Sobre el Plan de Desarrollo

En entrevistas a medios, noventa días antes de iniciar su gestión, el actual Gobernador aseguró que tendría el Plan Estatal de Desarrollo para febrero. Sin embargo, fue hasta mayo (dentro del plazo señalado por ley, cierto, pero tres meses después de la fecha anunciada originalmente) que el Plan se presentó.
Al evento siguieron felicitaciones y caras sonrientes. Algunos comentaristas, de fácil elogio, no escatimaron adjetivos poéticos a favor del documento, calificándolo, incluso, como la base del Coahuila de los próximos siglos. 
En entrevistas a medios, noventa días antes de iniciar su gestión, el actual Gobernador aseguró que tendría el Plan Estatal de Desarrollo para febrero. Sin embargo, fue hasta mayo (dentro del plazo señalado por ley, cierto, pero tres meses después de la fecha anunciada originalmente) que el Plan se presentó.
Al evento siguieron felicitaciones y caras sonrientes. Algunos comentaristas, de fácil elogio, no escatimaron adjetivos poéticos a favor del documento, calificándolo, incluso, como la base del Coahuila de los próximos siglos. 
El Plan, sin duda, es importante. Por su naturaleza, debiera ser una guía de trabajo; las aspiraciones de esta administración tendría en el Plan su plataforma. Pero de ahí a interpretarlo como la base de un nuevo Coahuila para los milenios por venir, hay mucho trecho.
En fin. Sobre la experiencia alrededor del Plan, dos comentarios.
El primero, sobre las fechas. Alguien le habrá dicho al gobernador, supongo, que tener el Plan de Desarrollo al tercer mes de su gestión, además de posible, sería un hecho sin precedentes y buen augurio. Pasaron los meses y las palabras se sumaron a lo prometido sin cumplir ¿Por qué nadie le advirtió que no tenía caso prometer lo que no podría cumplir? ¿O le dijeron y no escuchó? Solo los directamente involucrados sabrán. Pero,  en esencia, es lo mismo: el Gobernador dice que hará y no hace y el equipo no lo amortigua. 
El segundo de los comentarios se enfoca al contenido de un documento que, se suponía, debía ser técnico. Quien lea el Plan a conciencia podrá encontrarle errores, omisiones e inconsistencias que dejarían mal parado el trabajo de, al menos, seis meses. A vuela pluma algunos de estos detalles. 
Todo proceso de planificación requiere un buen diagnóstico: saber con qué contamos para, de ahí, proyectar lo realizable. Pues bien, qué tan bueno y acertado será el diagnóstico del Plan cuando la palabra "deuda" se utiliza una sola vez y no para referirse al pasivo que carga la administración de Coahuila. Así, de entrada, el Plan es un producto político y no técnico. Y esto ya es una enorme carencia.
La falta de mano técnica también se siente en lo relacionado a la medición de resultados. 
En el documento hay 204 "indicadores de resultados". Desde el comienzo es debatible si se tratan de indicadores y si, en verdad, reflejan algún tipo de resultado. El caso de la medición sobre "fiscalización y rendición de cuentas", es ilustrativo. 
Al respecto, el Plan señala se utilizarán cuatro mediciones: el "Indice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno" (INCBG) de Transparencia Mexicana, el "Indice de Transparencia y Disponibilidad de la Información Fiscal de Transparencia Mexicana", el "Lugar del Estado como Gobierno Eficiente" y la "Inversión en bienes informáticos".
¿Le sirven al Gobierno estas mediciones? El INCGB integra trámites municipales, estatales y federales. De hecho, la variación de la calificación obtenida por Coahuila depende en muy poca medida de lo que el Ejecutivo del Estado puede hacer, situación que parece ignoraron quienes estuvieron atrás del documento. La segunda de las mediciones enlistadas, el "Indice de Transparencia y Disponibilidad de la Información Fiscal de Transparencia Mexicana" sencillamente ¡no existe!, imagino se la jugaron a que nadie leería el Plan y que al gobernador poco podría molestarle el hecho de presentar un documento con tan obvia deficiencia. 
Sobre el "lugar del Estado como Gobierno Eficiente" nada se dice sobre cuál sería la fuente de esa información o qué integra. Y cuando se enlista eso de "inversión en bienes informáticos" como indicador de resultados, bueno, no podemos más que quedarnos con la enorme duda sobre qué cruzó por la mente de quienes redactaron el Plan: ¿en verdad comprar "bienes informáticos" reflejará un resultado en algo? A pesar de que en el documento se hace énfasis de que la innovación gubernamental será llevada a niveles de excelencia, resulta que el tema se quedó sin indicador. 
¿Para qué sirve un Plan cuando no se tiene manera de saber si se avanza o no en lo comprometido?
En todo gobierno debe haber, para usar términos pugilísticos, técnicos y rudos. Cuando la balanza se carga para un lado, comienzan los problemas: se incumplen fechas, se presentan documentos que refieren Indices inexistentes, el seguimiento es una ilusión.

domingo, 20 de mayo de 2012

Sobre transparencia y la entrega-recepción

Allá, el último día de enero, una ciudadana solicitó lo que podría llamarse el "Archivo Único de la Deuda de los años 2006 al 2011". Se trata, para decirlo rápido, de todo el soporte documental de lo relacionado con la deuda de Coahuila. La solicitud no se resolvió en sus primeras instancias y llegó al Consejo General del Instituto Coahuilense de Acceso a la Información Pública (ICAI).
A unos setenta días de haber hecho la solicitud, a principios de abril, el ICAI resuelve y le ordena a la Administración Fiscal General del Estado (el resabio del tristemente célebre Servicio de Administración Tributaria de Coahuila, SATEC) diera la información en diez días hábiles. El último día del plazo, el 4 de mayo, la entidad obligada le envió un oficio al ICAI señalando que era imposible entregar la información pues no se había efectuado la entrega-recepción y, por lo mismo, no se contaba con la misma (VANGUARDIA, 9 de mayo de 2012).  
Tan enredado está el asunto de la deuda que ubicar cada una de las piezas del rompecabezas se ha vuelto tarea titánica. Debe ser parte de la estrategia: confundir; la otra, es simular, desde la administración actual, que sí existe un compromiso con el tema. Porque, para ser muy claros, quien no abona al esclarecimiento del asunto, es cómplice: "La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad", es la frase endilgada al filósofo Epicteto.   
Por cierto, hay otras que, si bien no pertenecen a filósofos, acomodan perfectamente en el asunto:
El 20 de agosto del año pasado, el entonces Secretario de Gobierno (ahora cobra como Jefe del Gabinete), dijo: "El exsecretario ejecutivo del SATEC, no está exento de responsabilidad por el manejo de las finanzas estatales y si habrá o no un procedimiento en su contra se determinará cuando concluya la entrega recepción que está haciendo" (VANGUARDIA, 20 de agosto de 2011).
El 27 de agosto de ese año, quien supliría al titular del SATEC (hasta entonces cobraba como Secretario de la Función Pública; ahora lo hace como titular de la Administración Fiscal General), dijo: "Se está en la etapa de entrega-recepción de la documentación del SATEC a la nueva administración del Gobierno del Estado y si hay alguna situación que se detecte que falta algo de información, se llamará al funcionario" (VANGUARDIA, 27 de agosto de 2011).
Al entonces Gobernador, a comienzos de noviembre, se le pregunta "¿Hubo entrega-recepción cuando Javier Villarreal dejó el puesto en el SATEC?" y respondió: "Siempre todas las dependencias hacen su entrega-recepción. Son internas las entregas. Sí hubo, sí se hizo". (VANGUARDIA, 3 de noviembre de 2011).
La cereza en el pastel: El 30 de noviembre del 2011 se formalizó la entrega recepción del anterior sexenio al presente. El entonces gobernador saliente dijo: "Con este acto concluimos la administración pública 2005-2011, con un trabajo intenso de los equipos de enlace para asegurar una entrega ordenada, transparente y completa".
Medio año después de iniciada la administración, ¿lo mejor que se les ocurrió fue decir que no hubo entrega-recepción?  Alguien miente con toda impunidad.
Este tema da para rato: todos estamos endeudados, unos pocos se enriquecieron, algunos están sistemáticamente mintiendo, hay muchos que asumen el papel de cómplices. La entrega recepción es responsabilidad de los que se van, pero también de quienes llegan. O, como es el caso, de quienes solo cambian de puesto.
Por cierto, el Secretario Técnico del ICAI dijo que el oficio donde se argumentaba que no hubo entrega-recepción, daba cumplimiento a la resolución (VANGUARDIA, 9 de mayo de 2012). En esto no hay novedad. En el ICAI saben que sus resoluciones pueden no ser cumplidas. Es decir, el ICAI recomienda u ordena se dé una información y el sujeto obligado lo hace de manera incompleta o dando otra información y no la solicitada. Lo saben, pero da la impresión de que dejar las cosas como están, es parte de algún pacto.
Aun cuando la Ley permite al ICAI solicitar se sancione a los servidores públicos incumplidos, han optado por una mediación estéril y, al día de hoy, no hay una sola muestra de voluntad para estrenar los dientes que la transparencia en Coahuila ya tiene desde hace años.  

Flaco favor hacen a la transparencia. Y así, todo lo demás, no son más que palabras.