Allá, el último
día de enero, una ciudadana solicitó lo que podría llamarse el "Archivo
Único de la Deuda de los años 2006 al 2011". Se trata, para decirlo
rápido, de todo el soporte documental de lo relacionado con la deuda de
Coahuila. La solicitud no se resolvió en sus primeras instancias y llegó al
Consejo General del Instituto Coahuilense de Acceso a la Información Pública
(ICAI).
A unos setenta
días de haber hecho la solicitud, a principios de abril, el ICAI resuelve y le
ordena a la Administración Fiscal General del Estado (el resabio del
tristemente célebre Servicio de Administración Tributaria de Coahuila, SATEC)
diera la información en diez días hábiles. El último día del plazo, el 4 de
mayo, la entidad obligada le envió un oficio al ICAI señalando que era
imposible entregar la información pues no se había efectuado la
entrega-recepción y, por lo mismo, no se contaba con la misma (VANGUARDIA, 9 de
mayo de 2012).
Tan enredado está
el asunto de la deuda que ubicar cada una de las piezas del rompecabezas se ha
vuelto tarea titánica. Debe ser parte de la estrategia: confundir; la otra, es
simular, desde la administración actual, que sí existe un compromiso con el
tema. Porque, para ser muy claros, quien no abona al esclarecimiento del
asunto, es cómplice: "La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita
siempre complicidad", es la frase endilgada al filósofo Epicteto.
Por cierto, hay
otras que, si bien no pertenecen a filósofos, acomodan perfectamente en el
asunto:
El 20 de agosto
del año pasado, el entonces Secretario de Gobierno (ahora cobra como Jefe del
Gabinete), dijo: "El exsecretario ejecutivo del SATEC, no está exento de
responsabilidad por el manejo de las finanzas estatales y si habrá o no un
procedimiento en su contra se determinará cuando concluya la entrega recepción
que está haciendo" (VANGUARDIA, 20 de agosto de 2011).
El 27 de agosto
de ese año, quien supliría al titular del SATEC (hasta entonces cobraba como
Secretario de la Función Pública; ahora lo hace como titular de la
Administración Fiscal General), dijo: "Se está en la etapa de
entrega-recepción de la documentación del SATEC a la nueva administración del
Gobierno del Estado y si hay alguna situación que se detecte que falta algo de
información, se llamará al funcionario" (VANGUARDIA, 27 de agosto de
2011).
Al entonces
Gobernador, a comienzos de noviembre, se le pregunta "¿Hubo
entrega-recepción cuando Javier Villarreal dejó el puesto en el SATEC?" y
respondió: "Siempre todas las dependencias hacen su entrega-recepción. Son
internas las entregas. Sí hubo, sí se hizo". (VANGUARDIA, 3 de noviembre
de 2011).
La cereza en el
pastel: El 30 de noviembre del 2011 se formalizó la entrega recepción del
anterior sexenio al presente. El entonces gobernador saliente dijo: "Con
este acto concluimos la administración pública 2005-2011, con un trabajo
intenso de los equipos de enlace para asegurar una entrega ordenada,
transparente y completa".
Medio año después
de iniciada la administración, ¿lo mejor que se les ocurrió fue decir que no
hubo entrega-recepción? Alguien miente con toda impunidad.
Este tema da para
rato: todos estamos endeudados, unos pocos se enriquecieron, algunos están
sistemáticamente mintiendo, hay muchos que asumen el papel de cómplices. La
entrega recepción es responsabilidad de los que se van, pero también de quienes
llegan. O, como es el caso, de quienes solo cambian de puesto.
Por cierto, el
Secretario Técnico del ICAI dijo que el oficio donde se argumentaba que no hubo
entrega-recepción, daba cumplimiento a la resolución (VANGUARDIA, 9 de mayo de
2012). En esto no hay novedad. En el ICAI saben que sus resoluciones pueden no
ser cumplidas. Es decir, el ICAI recomienda u ordena se dé una información y el
sujeto obligado lo hace de manera incompleta o dando otra información y no la
solicitada. Lo saben, pero da la impresión de que dejar las cosas como están,
es parte de algún pacto.
Aun cuando la Ley
permite al ICAI solicitar se sancione a los servidores públicos incumplidos,
han optado por una mediación estéril y, al día de hoy, no hay una sola muestra
de voluntad para estrenar los dientes que la transparencia en Coahuila ya tiene
desde hace años.
Flaco favor hacen
a la transparencia. Y así, todo lo demás, no son más que palabras.
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