Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 24 de marzo de 2013

No de un día para otro, porque sería sospechoso

A la ya voluminosa colección de declaraciones desafortunadas, el todavía Gobernador de Coahuila sumó una más esta semana: "La situación de violencia va mejorando. Pero no se va a acabar de un día para otro, si fuera así, sería muy sospechoso" (VANGUARDIA, 20 de marzo, 2013).
¿Sospechoso? Nada. La verdad es que no podría aunque quisiera. Es un asunto que rebasa al Gobierno y todos a sufrir las consecuencias.
¿Va mejorando la situación? La primera semana de marzo, el titular del Ejecutivo anunció que "estamos avanzado en materia de seguridad y que este mes de febrero fue el más tranquilo en los últimos 3 años" (VANGUARDIA, 7 de marzo, 2013). Pero, como dicen, una golondrina no hace verano.
Los patrones de comportamiento violento relacionado con el crimen organizado en Coahuila rebasan e ignoran la estrategia del Gobierno diferente. No hay, pues, manera de saber cómo y en qué medida ha variado este dolor estatal como consecuencia de las prohibiciones del alcohol, casinos y yonkes o los discursos y chistes del Gobernador que prefiere vivir fuera de la capital del Estado.
Cuando hizo el anuncio del mes más tranquilo en tres años, se agarró del único dato que le fuera útil a su discurso. Pero esto es querer tener (como es costumbre) una visión sesgada de la realidad. Recuérdese aquella cuasi-argucia para demostrar que Coahuila era un estado tranquilo, reduciéndolo todo a que no hay un cartel con el nombre de la entidad (VANGUARDIA, 22 de enero, 2013).
Se trabaja sobre las rodillas. El documento que debía articular la visión, el Plan Estatal de Desarrollo, sigue teniendo un enorme hueco en el tema de la seguridad pública. No es que falte, el problema es que desde siempre estuvo pobremente concebido.
Un botón para muestra: véase el apartado de "indicadores" del Plan de Desarrollo y contrástese con lo que publican en la página http://www.coahuila.gob.mx/indicadores/cifrasírc.php. Se notará que ni en la forma hay acuerdo. Y del fondo, de la utilidad de esas cifras (no indicadores), ni hablar. En términos reales, es nula la utilidad de este plan maestro.
La constante de este Gobierno frente la violencia, ha sido la de aceptar que no tiene ni idea de cuándo el asunto terminará... que es igual a aceptar que la estrategia puede ser muchas cosas, menos efectiva.
Algunas muestras. En marzo de 2012, dijo: La violencia que se está viviendo "va a pasar pronto porque el Estado tiene la suficiente fuerza para enfrentar lo que hoy está sucediendo... De aquí para adelante, no digo que un día para otro porque sería mentirles, vamos a ir teniendo mejora" (VANGUARDIA, 14 de marzo, 2012). Un mes antes diría "el que crea que por arte de magia (se va a terminar con la delincuencia) eso no se puede". (VANGUARDIA, 3 de febrero, 2012).
La memoria es corta. Dos años antes sí creía que las cosas podían cambiar en un año. Como dirigente del PRI vaticinaba "lo peor está por venir", pero agregaba "espero equivocarme y dentro de un año, y pueda decir me equivoqué, en este País está todo tranquilo" (VANGUARDIA, 2 de agosto, 2010).  Pero, bueno, aquellas eran épocas en las que se decía mucho. Como cuando, ante unos 30 mil priístas dijo: "Que sepan nuestros hijos que les vamos a heredar un México mejor y no la violencia que está generando el presidente Calderón" (VANGUARDIA, 27 de marzo, 2010).
Ya luego ofrecería su mano al entonces Gobierno Federal. Pero, desde la óptica electoral, imagino, convenía sembrar duda y temor para asegurar votos. Y, ahora en el poder, pues sí: que nadie crea en magia, que esto terminará cuando tenga que terminar y ni un día antes.
En una única ocasión se dio un plazo: "Espero en el horizonte las cosas vuelvan a la tranquilidad, en un periodo de tres a cuatro años" (VANGUARDIA, 24 de enero, 2012). Pero, ya se sabe, sus palabras son livianas al viento.
Pues no por magia, sino como consecuencia de una estrategia que, desde campaña dijo, sería diferente a la federal y, por eso, con buenos resultados. Pero nada.
¿Y las acciones concretas y planeadas? Hace poco más de un año se dijo debían sextuplicarse el número de elementos de la Policía Estatal (VANGUARDIA, 24 de enero, 2012). Y parece que vamos para atrás.
Triste el asunto, lo único que pueden hacer es seguir tratando de aguantar.
Hace un año, el 14 de marzo de 2012, sobre la violencia el Ejecutivo le dijo a un reportero “Sí señor. Este es el tope".

Cuántas cosas han pasado después.

domingo, 10 de marzo de 2013

Transparencia y sindicatos, estilo Coahuila

Con hambre, la dignidad poco les ha de servir; no muerden la mano de quien les da de comer. 
Lo del SNTE. Cuando se trata de corrupción, aplica perfecto aquel dicho: "vale más un cómplice que un testigo". De ahí que el acto ilegal no se presenta de manera aislada: no es "La Maestra" como encarnación de todo mal, sino una cadena de actores, intereses y compromisos.  Si la líder del SNTE usaba cuantiosas sumas para fines personales, es porque el sistema se lo permitía. Y, en esto, el ejemplo forja. 
Allá, en México, la PGR y el SNTE estarán escribiendo su propia historia. Pero, ¿estará sucediendo algo similar, a escala probablemente, en las entidades federativas?
A diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, en Coahuila sí existe una transparencia sindical. Parcial, si se quiere, pero existe. o debiera existir. 
Léase la última parte de la fracción VIII del artículo 19 de la Ley de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales. Obliga a publicar, en medios electrónicos, "los recursos económicos o en especie que por cualquier motivo se hayan entregado a los sindicatos, incluso los donativos y el monto global de las cuotas sindicales". El artículo 19 de la citada normatividad enumera la llamada "información mínima", la que debiera estar siempre a disposición sin que medie solicitud alguna. 
No son, pues, los sindicatos de manera directa quienes deben informar, sino las oficinas de gobierno, los sujetos obligados por la Ley.
El municipio de Saltillo, por ejemplo, lo hace. La administración debe estar entregando poco menos de 20 mil mensuales por concepto de apoyo a actividades sindicales, actividades deportivas y otras erogaciones. Esto es dinero para el sindicato y su funcionamiento; no incluye lo que destinará para cumplir con las conquistas laborales (servicios médicos, pago de lentes y dentistas, útiles escolares y guarderías). Está, también, el compromiso general de cubrir los gastos de los festejos del aniversario sindical y la posada: quienes quieran pensar mal, ahí encontrarán un agujero negro presupuestal donde, por ejemplo, no todas las televisiones que se compran para Navidad se rifan. Redondeando la cifra, unos 240 mil pesos al año para el funcionamiento sindical.
Subiéndole al tono, tenemos a la UAdeC. La cláusula 134 del contrato colectivo se llama "Aportaciones para fines sindicales". Por este concepto, mensualmente, la administración le da a su sindicato 200 mil pesos. La segunda catorcena de junio, le da 60 mil pesos para "programas sociales" (lo que quiera que esto signifique) más otros 200 mil, sin que haya un concepto preciso para hacerlo. Esto es adicional a las cuotas de los agremiados e independiente de lo que erogue para cumplir con otras prestaciones del Contrato. Con 2 y medio millones de pesos al año en la bolsa "para fines sindicales", ya se imaginará, no puede haber mucho interés en irse a la huelga. En la Casa de Estudios, el pastel es grande y no será posible saber si con sus rebanadas se paga o no una cirugía estética, un quinceaños, un predio en Arteaga o la propaganda no auditada de un amigo candidato.
Esta información se encuentra en las páginas de Internet. Sepultada bajo hojas en .PDF y ligas que no te llevan a mucho. Pero está.
¿Qué publica aquí el Gobierno que dice hacer las cosas bien? En su información mínima apenas se encontrará el "Estatuto Jurídico para los Trabajadores al Servicio del Estado". Léase, por cierto, el artículo 104 que dice: "El Sindicato celebrará congresos, convenciones y plenos, cuando menos una vez al año, a través del Comité Directivo Estatal, en donde la directiva rendirá cuenta completa y detallada de la administración del patrimonio sindical, haciéndose constar en el acta que al efecto se levante. Esta obligación no es dispensable". Subrayo: no es indispensable. 
Pero regresando al Gobierno que presume de ser transparente, ¿cuánto da para "fines sindicales"?, ¿Cuánto va a las secciones del SNTE en Coahuila?, ¿Da a otros Sindicatos? No hay información. Pero estarán muy contentos de que todos estén entretenidos con la ropa sucia que le descubrieron a "La Maestra". 
Este Gobierno no está comprometido con la transparencia; lo que ha querido construir no tiene cimientos.
Apenas pronuncia la palabra "transparencia", los del ICAI siempre le aplauden al todavía Gobernador. Con hambre, la dignidad poco ha de servir; no muerden la mano que les da de comer ni querrán ofender a quien les puede dar algún otro hueso. Su chamba es conservar la que tienen. 
Pero ahí está la realidad: esta administración presume pero carece, no puede ni con las obligaciones mínimas. Y, a los del ICAI, les tiembla.

domingo, 3 de marzo de 2013

Kikapú

¿Cuáles son sus tradiciones, cómo entienden la vida, qué pueden aportar y qué podemos aportarles? Son preguntas nunca hechas o ya olvidadas.
Hace una semana y días se celebró, a nivel mundial, el Día de la Lengua Materna. Se trata de una iniciativa de las Naciones Unidas para promover la preservación y protección de todos los idiomas. ¿Una trivialidad? Para nada. 
Las lenguas son el principal instrumento de preservación de lo que somos. No se puede subestimar lo que hay detrás de una palabra, su historia y lo que contiene. El lenguaje es movimiento, es cierto. Su evolución es también el registro de lo que sucede y de cómo la humanidad va ajustando sus preferencias, valores, prioridades. No se trata, pues, de abogar por el estancamiento pero tampoco, por descuido, dejar que una parte de lo que somos muera con la última persona que conoce y utiliza una lengua. 
Pues bien, en el marco del Día de la Lengua Materna varios de nuestros políticos (mujeres y hombres, que nadie se sienta discriminado) llenaron sus redes sociales recordándole al mundo (y a sus seguidores, de paso) sobre este día. Alguno que otro (otra, pues, por la equidad de género) hasta intentaron destacar su importancia relacionándole con el respeto a los derechos humanos, la dignidad de las personas y otros muchos temas que son importantes pero, en voz de muchos de ellos, no resultan más que lugares comunes y un discurso gastado.
Había en Coahuila, sin embargo, una manera diferente (y trascendente) de celebrar ese día.
Desde el pasado mes de septiembre, en nuestro Congreso de Coahuila, duerme una iniciativa de Ley que pretende articular una serie de programas a favor de lo que denomina el "Derecho Lingüístico Kikapú". Una iniciativa presentada por la oposición y, por lo mismo, no atendida por la improductiva mayoría que lo único que ha sabido medio hacer es aprobar automáticamente cuanto documento presenta el primer legislador del Estado, el Ejecutivo. 
Coahuila no es un estado con fuerte presencia indígena; pero esto no se trata de números. 
El asunto está en que no deberíamos hacer nuestra vida en Coahuila olvidándonos de la tribu kikapú. Representan, en muchos aspectos, una porción atípica en nuestro Estado, ahí parte de su valor. ¿Cuáles son sus tradiciones, cómo entienden la vida, qué pueden aportar y qué podemos aportarles? Son preguntas nunca hechas o ya olvidadas. Se despilfarran discursos a favor de los derechos humanos, pero no todos están en la mente de quienes gobiernan. 
Lamentablemente, sólo parecen interesar cuando se va a filmar un anuncio para el Canal de las Estrellas, o cuando el ciudadano en el turno de Gobernador quiere una fotografía exótica.
Hace tiempo que la UNESCO identificó la lengua kikapú como "seriamente en peligro". En México, Coahuila es el único lugar donde se habla. Hay pocos estudios sobre cuántos y en dónde están pero para 2005, se estimó, el número de hablantes superaba apenas unos cientos. ¿Cómo pensar en los Objetivos del Milenio cuando el tema indígena en Coahuila no pinta en la agenda?
La iniciativa coahuilense que duerme desde septiembre propone, como punto de partida, se le considere a la lengua hablada por esta tribu como patrimonio cultural del Estado. Le reconoce validez para cualquier trámite o asunto frente a la autoridad coahuilense. Establece lineamientos generales y distribuye tareas para promover, valorar y conservar la lengua y cultura kikapú.  
Tener una ley no resuelve, de manera automática, el asunto que preocupa. Pero es, definitivamente, un primer paso. Debe ser mucho pedir, pero lo que se espera de la mayoría, al hacer su trabajo, es que desempolven el asunto.
En la propuesta que ya está en el Congreso, cabrán ajustes, complementos. Es lo normal cuando se participa en el análisis de una propuesta. De eso se trata el proceso legislativo, de que haya diálogo para que un proyecto se enriquezca. Esas propuestas que se presentan en bandeja de plata podrán ser técnicamente impecables pero nunca comunitariamente apropiadas. 
En lugar de publicar mensajes e imágenes en el Facebook de cuanto día internacional se encuentran, ahí, en el Congreso, las y los legisladores tienen trabajo por hacer.