A
la ya voluminosa colección de declaraciones desafortunadas, el todavía
Gobernador de Coahuila sumó una más esta semana: "La situación de
violencia va mejorando. Pero no se va a acabar de un día para otro, si fuera
así, sería muy sospechoso" (VANGUARDIA, 20 de marzo, 2013).
¿Sospechoso?
Nada. La verdad es que no podría aunque quisiera. Es un asunto que rebasa al
Gobierno y todos a sufrir las consecuencias.
¿Va
mejorando la situación? La primera semana de marzo, el titular del Ejecutivo
anunció que "estamos avanzado en materia de seguridad y que este mes de
febrero fue el más tranquilo en los últimos 3 años" (VANGUARDIA, 7 de marzo,
2013). Pero, como dicen, una golondrina no hace verano.
Los
patrones de comportamiento violento relacionado con el crimen organizado en
Coahuila rebasan e ignoran la estrategia del Gobierno diferente. No hay, pues,
manera de saber cómo y en qué medida ha variado este dolor estatal como
consecuencia de las prohibiciones del alcohol, casinos y yonkes o los discursos
y chistes del Gobernador que prefiere vivir fuera de la capital del Estado.
Cuando
hizo el anuncio del mes más tranquilo en tres años, se agarró del único dato
que le fuera útil a su discurso. Pero esto es querer tener (como es costumbre)
una visión sesgada de la realidad. Recuérdese aquella cuasi-argucia para
demostrar que Coahuila era un estado tranquilo, reduciéndolo todo a que no hay
un cartel con el nombre de la entidad (VANGUARDIA, 22 de enero, 2013).
Se
trabaja sobre las rodillas. El documento que debía articular la visión, el Plan
Estatal de Desarrollo, sigue teniendo un enorme hueco en el tema de la
seguridad pública. No es que falte, el problema es que desde siempre estuvo
pobremente concebido.
Un
botón para muestra: véase el apartado de "indicadores" del Plan de
Desarrollo y contrástese con lo que publican en la página http://www.coahuila.gob.mx/indicadores/cifrasírc.php.
Se notará que ni en la forma hay acuerdo. Y del fondo, de la utilidad de esas
cifras (no indicadores), ni hablar. En términos reales, es nula la utilidad de
este plan maestro.
La
constante de este Gobierno frente la violencia, ha sido la de aceptar que no
tiene ni idea de cuándo el asunto terminará... que es igual a aceptar que la
estrategia puede ser muchas cosas, menos efectiva.
Algunas
muestras. En marzo de 2012, dijo: La violencia que se está viviendo "va a
pasar pronto porque el Estado tiene la suficiente fuerza para enfrentar lo que
hoy está sucediendo... De aquí para adelante, no digo que un día para otro
porque sería mentirles, vamos a ir teniendo mejora" (VANGUARDIA, 14 de
marzo, 2012). Un mes antes diría "el que crea que por arte de magia (se va
a terminar con la delincuencia) eso no se puede". (VANGUARDIA, 3 de
febrero, 2012).
La
memoria es corta. Dos años antes sí creía que las cosas podían cambiar en un
año. Como dirigente del PRI vaticinaba "lo peor está por venir", pero
agregaba "espero equivocarme y dentro de un año, y pueda decir me
equivoqué, en este País está todo tranquilo" (VANGUARDIA, 2 de agosto,
2010). Pero, bueno, aquellas eran épocas
en las que se decía mucho. Como cuando, ante unos 30 mil priístas dijo:
"Que sepan nuestros hijos que les vamos a heredar un México mejor y no la
violencia que está generando el presidente Calderón" (VANGUARDIA, 27 de
marzo, 2010).
Ya
luego ofrecería su mano al entonces Gobierno Federal. Pero, desde la óptica
electoral, imagino, convenía sembrar duda y temor para asegurar votos. Y, ahora
en el poder, pues sí: que nadie crea en magia, que esto terminará cuando tenga
que terminar y ni un día antes.
En
una única ocasión se dio un plazo: "Espero en el horizonte las cosas
vuelvan a la tranquilidad, en un periodo de tres a cuatro años"
(VANGUARDIA, 24 de enero, 2012). Pero, ya se sabe, sus palabras son livianas al
viento.
Pues
no por magia, sino como consecuencia de una estrategia que, desde campaña dijo,
sería diferente a la federal y, por eso, con buenos resultados. Pero nada.
¿Y
las acciones concretas y planeadas? Hace poco más de un año se dijo debían
sextuplicarse el número de elementos de la Policía Estatal (VANGUARDIA, 24 de
enero, 2012). Y parece que vamos para atrás.
Triste
el asunto, lo único que pueden hacer es seguir tratando de aguantar.
Hace
un año, el 14 de marzo de 2012, sobre la violencia el Ejecutivo le dijo a un
reportero “Sí señor. Este es el tope".
Cuántas
cosas han pasado después.
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