Con hambre, la
dignidad poco les ha de servir; no muerden la mano de quien les da de
comer.
Lo del SNTE.
Cuando se trata de corrupción, aplica perfecto aquel dicho: "vale más un
cómplice que un testigo". De ahí que el acto ilegal no se presenta de
manera aislada: no es "La Maestra" como encarnación de todo mal, sino
una cadena de actores, intereses y compromisos. Si la líder del SNTE
usaba cuantiosas sumas para fines personales, es porque el sistema se lo
permitía. Y, en esto, el ejemplo forja.
Allá, en México,
la PGR y el SNTE estarán escribiendo su propia historia. Pero, ¿estará
sucediendo algo similar, a escala probablemente, en las entidades federativas?
A diferencia de
lo que ocurre a nivel nacional, en Coahuila sí existe una transparencia
sindical. Parcial, si se quiere, pero existe. o debiera existir.
Léase la última
parte de la fracción VIII del artículo 19 de la Ley de Acceso a la Información
y Protección de Datos Personales. Obliga a publicar, en medios electrónicos,
"los recursos económicos o en especie que por cualquier motivo se hayan
entregado a los sindicatos, incluso los donativos y el monto global de las cuotas
sindicales". El artículo 19 de la citada normatividad enumera la llamada
"información mínima", la que debiera estar siempre a disposición sin
que medie solicitud alguna.
No son, pues, los
sindicatos de manera directa quienes deben informar, sino las oficinas de
gobierno, los sujetos obligados por la Ley.
El municipio de
Saltillo, por ejemplo, lo hace. La administración debe estar entregando poco
menos de 20 mil mensuales por concepto de apoyo a actividades sindicales,
actividades deportivas y otras erogaciones. Esto es dinero para el sindicato y
su funcionamiento; no incluye lo que destinará para cumplir con las conquistas
laborales (servicios médicos, pago de lentes y dentistas, útiles escolares y
guarderías). Está, también, el compromiso general de cubrir los gastos de los
festejos del aniversario sindical y la posada: quienes quieran pensar mal, ahí
encontrarán un agujero negro presupuestal donde, por ejemplo, no todas las
televisiones que se compran para Navidad se rifan. Redondeando la cifra, unos
240 mil pesos al año para el funcionamiento sindical.
Subiéndole al
tono, tenemos a la UAdeC. La cláusula 134 del contrato colectivo se llama
"Aportaciones para fines sindicales". Por este concepto,
mensualmente, la administración le da a su sindicato 200 mil pesos. La segunda
catorcena de junio, le da 60 mil pesos para "programas sociales" (lo
que quiera que esto signifique) más otros 200 mil, sin que haya un concepto
preciso para hacerlo. Esto es adicional a las cuotas de los agremiados e independiente
de lo que erogue para cumplir con otras prestaciones del Contrato. Con 2 y
medio millones de pesos al año en la bolsa "para fines sindicales",
ya se imaginará, no puede haber mucho interés en irse a la huelga. En la Casa
de Estudios, el pastel es grande y no será posible saber si con sus rebanadas
se paga o no una cirugía estética, un quinceaños, un predio en Arteaga o la
propaganda no auditada de un amigo candidato.
Esta información
se encuentra en las páginas de Internet. Sepultada bajo hojas en .PDF y ligas
que no te llevan a mucho. Pero está.
¿Qué publica aquí
el Gobierno que dice hacer las cosas bien? En su información mínima apenas se
encontrará el "Estatuto Jurídico para los Trabajadores al Servicio del
Estado". Léase, por cierto, el artículo 104 que dice: "El Sindicato
celebrará congresos, convenciones y plenos, cuando menos una vez al año, a
través del Comité Directivo Estatal, en donde la directiva rendirá cuenta
completa y detallada de la administración del patrimonio sindical, haciéndose
constar en el acta que al efecto se levante. Esta obligación no es
dispensable". Subrayo: no es indispensable.
Pero regresando
al Gobierno que presume de ser transparente, ¿cuánto da para "fines
sindicales"?, ¿Cuánto va a las secciones del SNTE en Coahuila?, ¿Da a otros
Sindicatos? No hay información. Pero estarán muy contentos de que todos estén
entretenidos con la ropa sucia que le descubrieron a "La
Maestra".
Este Gobierno no
está comprometido con la transparencia; lo que ha querido construir no tiene
cimientos.
Apenas pronuncia
la palabra "transparencia", los del ICAI siempre le aplauden al
todavía Gobernador. Con hambre, la dignidad poco ha de servir; no muerden la
mano que les da de comer ni querrán ofender a quien les puede dar algún otro
hueso. Su chamba es conservar la que tienen.
Pero ahí está la realidad: esta administración
presume pero carece, no puede ni con las obligaciones mínimas. Y, a los del
ICAI, les tiembla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario