De aquella novela
de Ray Bradbury, Farenheit 451, coleccioné una frase que ya he referido en
otras ocasiones. Se trata de un consejo para el protagonista de la historia, la
estrategia perfecta para una sociedad urgida de información: "Atibórralos
de datos no combustibles, lánzales encima tantos `hechos' que se sientan
abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la
sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin
moverse".
Siguiendo a pie
juntillas el consejo, el Gobierno del Estado acaba de lanzar oootra
"prueba" de su compromiso por la transparencia. Le llaman, para que
no quepa duda, "Escuela Transparente". Permite conocer, anuncia la
página de Internet que puede localizarse en el portal de la Secretaría de
Educación, desde la localización geográfica de las escuelas hasta la
infraestructura delos inmuebles, pasando por la plantilla del personal y los
indicadores educativos.
Único en su tipo
según se anuncia, el Gobierno del Estado contó con el aval de algunos
empresarios y, por supuesto (cómo podría pensarse algo diferente), del
Instituto de Acceso a la Información que estrena cara, mantiene costumbres y
repite, en su discurso, lugares comunes porque el asunto no da para más.
Lo que ha hecho
la presente administración estatal es poner en línea alguna de la información
con que cuenta; sus bases de datos (en programas sociales, la nómina, lo
escolar, por ejemplo) ahora pueden conocerse. Ése es el producto: ni menos, ni
más.
Pero mientras las
últimas fanfarrias quieren que agradezcamos lo que hay en la página de
Coahuila, hay otra información que también está en línea pero, casualmente, no
tiene tanta difusión.
La otra
Secretaría de Educación Pública (la Federal, esa que -dicen aquí- está
apantallada con lo que se hace en provincia) mantiene un "Portal de
cumplimiento del artículo 10 del PEF 2012", donde puede conocerse la
identificación precisa de los docentes, su historial de formación, su
condicional laboral, su ingreso detallado y su asignación actual.
Es decir, quien
quiera saber dónde anda qué profe (si frente a aula o con licencia) en
Coahuila, cuánto se llevan oficialmente a la bolsa los que andan en los
Sindicatos (por ejemplo), si han concursado o no por la plaza que disfrutan, si
se actualiza o nada de muerto, si tienen o no beca para estudiar fuera del
País, los ojos no deben estar en la página del Estado sino en la nada amigable
dirección de internet
http://201.175.44.229/pef_2012_publica/Busca_Entidad_RelacionHonorarios.aspx
Y ahí sí: sea por
nombre, por escuela, conociendo el RFC o la CURP, podrá conocer el trabajo de
las personas. Porque habrá quienes se den por bien servidos sabiendo qué
escuela tiene cuántos laboratorios; pero, para aquellos interesados en el
trabajo de las personas y su desempeño, debe buscar fuera de Escuela
Transparente.
Ahora que, en su
justa medida, hay que decir que esta información es pública porque así lo manda
la ley. Es decir, tampoco hay un esfuerzo adicional más allá del mero
cumplimiento de la norma. Escuela Transparente, tampoco alcanza a ser un
esfuerzo adicional. Mucho de lo que debe cumplirse de acuerdo con la Ley, sigue
sin cumplirse y nada más se anda "transparentando" lo que se quiere y
cuando se quiere.
Y si se ha hecho
un compromiso adicional, no se ha cumplido. Recuérdese cuando, hace unos meses,
el todavía Gobernador prometió (lo firmó ante la presidenta de la organización
"Causa Común") hacer pública su declaración patrimonial y la de sus
colaboradores. Como de costumbre, no lo ha hecho. Y, aquí, cuidado porque
pareciera que el Gobierno quiere dar "gato por liebre" a la AC: ya
reportó "cumplimiento" del compromiso, cuando lo único que está en
línea es el acuse de recibo de que se presentó la declaración patrimonial.
Quieren un estrellita en la frente, sin hacer la tarea y engañando al
certificador. Así el estilo.
Hay que irse con
cuidado: hay más información, pero no por eso se cumple con los objetivos de la
transparencia; hay el aval automático de la presidenta del ICAI que pretende
legitimar todas las acciones, pero eso no abona al fondo del tema.
Lástima.
Con tanta
"prueba", habrá quien se olvide del pecado en que fue concebida esta
administración: la deuda. Ahí están kilos de papel, publicados en la red, pero
no hay más información.Y el ICAI sigue cobrando por quedarse callado. Ahí
sigue, en la opacidad, el nombre de los dueños de los bolsillos donde paró
tanto dinero.
Tener memoria,
para que no se repita.
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