Al menos en lo que respecta al voto coahuilense, las
pasadas elecciones sorprendieron.
No se trató del carro completo, donde el PRI sacaba cinco, seis y hasta siete veces más votos que el segundo lugar; el PRI parece estar probando, por primera vez en muchos años, el sabor de la derrota. ¿La razón? La dirigencia del Partido argumenta un "voto confundido": para diputados y senadores, hubo quienes votaron por una inexistente fórmula PRI-Partido Verde, generando un alto porcentaje de votos nulos que les afectó.
No se trató del carro completo, donde el PRI sacaba cinco, seis y hasta siete veces más votos que el segundo lugar; el PRI parece estar probando, por primera vez en muchos años, el sabor de la derrota. ¿La razón? La dirigencia del Partido argumenta un "voto confundido": para diputados y senadores, hubo quienes votaron por una inexistente fórmula PRI-Partido Verde, generando un alto porcentaje de votos nulos que les afectó.
Al
menos en lo que respecta al voto coahuilense, las pasadas elecciones
sorprendieron.
No
se trató del carro completo, donde el PRI sacaba cinco, seis y hasta siete
veces más votos que el segundo lugar; el PRI parece estar probando, por primera
vez en muchos años, el sabor de la derrota. ¿La razón? La dirigencia del
Partido argumenta un "voto confundido": para diputados y senadores,
hubo quienes votaron por una inexistente fórmula PRI-Partido Verde, generando
un alto porcentaje de votos nulos que les afectó.
El
asunto de las coaliciones, hay que reconocerlo, no la ponen sencilla: sólo para
Presidente, había 12 maneras diferentes de votar. Esto puede despistar a
cualquiera, es verdad. Y cuando el voto no es reflexivo, sino automático, se
cometen errores. Pero ¿fue ese voto confundido lo que realmente afectó al PRI?
Algunos
datos que deben llamar la atención en el análisis.
El
primero, quizás más evidente, que la "confusión" se localizó en tres
distritos: el 03 de Monclova, el 06 de Torreón y el 07 de Saltillo. El detalle
está en que los electores de estos distritos no sólo se habrían confundido
(dando crédito a la versión del Partido), sino que además habrían votado de
manera consistente por otras alternativas para la presidencia de la República.
En Coahuila, la diferencia en votos entre el primer y segundo lugar no fue,
como se esperaba, abismal.
Lejos
de la confusión, en Monclova, ¿no cabría la posibilidad de que la larga cadena
de pésimas administraciones municipales le haya ganado un voto de castigo?
Saltillo y Torreón están divididos, cada uno, en dos distritos. Los distritos
"confundidos", el 06 (Torreón) y el 07 (Saltillo) tienen, como rasgo
común, un ingreso promedio superior al de sus vecinos del mismo municipio. Eso
pudiera hacerlos políticamente más independientes y críticos, y electoralmente
menos manipulables a través de mecanismos clientelares. Algunos castigaron la
falta de claridad en las cuentas de la deuda y que no se le siente al Gobierno
verdadera voluntad por ser transparente; otros, quizás, castigaron una o dos
despensas que les parecieron insuficientes y materiales para construcción a
cuenta gotas. Pero un castigo es un castigo.
Hay
otro dato que debe llamar la atención: en reiteradas ocasiones se anunció que
la meta del priísmo coahuilense era obtenerle a su candidato presidencial unos
800 mil votos. La cifra la estrenó el ahora Gobernador durante la Sexta Sesión
Ordinaria del Consejo Político de su partido en septiembre de 2011. Después,
todos la repitieron. Diez días antes de las elecciones, el entonces presidente
del PRI Coahuila insistía: "Sí, creemos que vamos a ganar los siete
distritos federales, las senadurías y por supuesto, la Presidencia de la
República. Nosotros sentimos muy bien las encuestas que nos dan como resultado
un muy buen posicionamiento para todos nuestros candidatos" (VANGUARDIA,
21 junio). Todavía el día de la elección, la meta se reiteraba.
Redondeando
los números, los votos obtenidos apenas superaron la mitad de los prometidos.
Los resultados para el PRI distan mucho de lo originalmente proyectado. Y en
esto no puede argumentarse un "voto confundido".
Ahora
bien, una cosa sería un voto de castigo y otra muy diferente que Coahuila se
haya pintado de azul. Un voto en contra del PRI hoy, no es un voto que el PAN
pueda contar por seguro en próximas ocasiones. ¿Sabrá el PAN capitalizar la
oportunidad? Representantes populares federales que no regresan al Estado y las
pugnas y acusaciones que se presentaron durante las precandidaturas (alguna,
incluso, vino a resolverse a pocos días de la elección) no son buenos
antecedentes.
El
anunciado frente de izquierdas y derecha contra el PRI con miras a las
elecciones municipales del 2013, tampoco pudiera ser buena alternativa: no
fortalece la estructura interna de los partidos, no incrementa en automático la
masa crítica, multiplica los problemas de coordinación entre ellos. Y nunca
falta, al final, el Partido traidor que se vende al mejor postor y deja a los
demás colgados de la brocha.
En
este contexto, una estrategia permanente de la oposición sería darle puntual
seguimiento a los fondos ejercidos en desarrollo social (la Secretaría y,
próximamente, la Delegación) para cortar las tentaciones de prácticas
clientelares. Es imperativo. Porque lucrar con la necesidad, también es
corrupción.
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