Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 3 de junio de 2012

Las rudas, los rudos

En lo local, por fin se efectuaron dos debates electorales.
 Eso de "debates", por cierto, es un decir. Dejando a un lado la de por sí preocupante falta de originalidad en las propuestas, salvo honrosas excepciones, la participación de candidatas y candidatos se redujo a mal-leer tarjetas y mal-representar un guion teatral preparado tras bambalinas. Ese es el nivel de la crema y nata de la clase política comarcana, síntoma de la ausencia de una competencia real.
Pero de todo, en el balance entre lo malo y lo bueno (que también lo hubo), un hecho se lleva los reflectores: prácticamente al cierre del evento del martes, un par de (ahora se sabe) jóvenes estudiantes y simpatizantes del PRI, desplegaron una calumniosa manta contra la candidata del PAN provocando el cierre anticipado del debate.
¿Por qué agredir a la candidata del PAN? ¿Para qué reventar el evento? ¿Quién ganó con la interrupción o qué se quería demostrar?
Mientras que en el discurso partidista (desde las más altas esferas) hay llamados a la civilidad y a no caer en provocaciones, aquí, en el extremo opuesto, se ha optado por provocar y participar en actos violentos. Y en esto, imposible olvidar los manifestantes agredidos a las afueras de dos eventos de Partido durante la visita de su candidato presidencial. De aquella experiencia, por cierto, en redes sociales puede encontrarse evidencia de que, entre los agresores, se encuentran las mismas personas, unas mujeres. ¿Se tratará de un grupo femenino de choque o fue una simple casualidad?
Frente a este par de sinsabores ¿quién es responsable?
Aun cuando, como se ha dicho, se trate de actos y actitudes personales y no del acatamiento de una orden de alguien dentro del Partido, una situación parece clara: estos rudos y rudas de la democracia deben considerar que alguien, en el ambiente en el que se desarrollan, estará complacido y que, finalmente, el premio o reconocimiento por recibir superará el castigo. O, para decirlo rápido: la ausencia de sanción ejemplar de parte de alguien en el Partido es otra manera de alentar estas y otras actitudes personales antidemocráticas.
Y por sanción me refiero al repudio claro, al deslinde indubitable, a una postura firme que diga se reprueban estas actitudes.
Las candidatas y candidatos se toman fotos con cuanta persona se les acerca y a muchos de ellos, incluso, les llamarán "amiga" o "amigo". Esto no demuestra, como hay quien lo sugiere, que estas rudas y rudos estén acatando sus órdenes directas. Ahora que, como las candidatas y candidatos tampoco se deslindan de estas actitudes, por omisión, las están dejando germinar. Cuidado.
Ambos casos, las agresiones físicas a manifestantes contrarios o la manta acusadora en el debate de aspirantes a diputados, son igualmente preocupantes. Pero si fuera posible hacer, entre ellos, una valoración (y con respeto a los agredidos durante la visita del candidato presidencial), me parece que el asunto del debate debiera preocupar más.
Allá, en las agresiones afuera de Villa Ferré y el Parque Las Maravillas, las emociones, a favor y en contra, estaban desbordadas. La presencia del candidato en tierras coahuilenses era un factor sin comparación para tirios y troyanos.
Algunos decidieron hacerlo el marco de su inconformidad y, en el caudal de las emociones, algunos reaccionaron. Insisto: las agresiones entre ciudadanos no se justifican, pero entender el momento nos permite encontrar una explicación.
Lo que pasó en el debate, por otro lado, fue un acto premeditado y ejecutado por un joven estudiante que, con toda seguridad, incluso se ha formado a lo largo de las distintas opciones de capacitación ideológica que tiene el Partido por el que simpatiza. Lo del debate, pues, no fue un arranque de emociones ni una reacción, sino la ejecución de un plan elaborado "en frío" y que, evidentemente, tenía el objetivo de romper la civilidad en la que se desarrollaban los ejercicios democráticos. Otra vez, cuidado. Las comparaciones son enfadosas, pero aquí hay una que ilustra el punto. En el debate del lunes pasado, en la Universidad La Salle Saltillo, entre los asistentes se encontraba el joven estudiante que fue agredido afuera de Las Maravillas. Se comportó a la altura, no se prestó a protagonismos sin sentido, a nadie le faltó al respeto.

Faltará un mes para las elecciones. Pero las heridas sociales que generan las competencias mal entendidas, tardan más tiempo en sanar.

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