La frase no es
nueva. Puede ubicarse en un texto de 1978 escrito por los expertos en asuntos
de gobierno Martin Rein y Francine Rabinovitz: "Cada nueva administración
elige ciertas leyes para simbolizar la filosofía central del gobierno recién
electo".
La frase viene a
cuenta por el tema que ha estado calientito en la semana: a través de reformas
legales a la Ley de Turismo, argumentando seguridad, se quiere obligar a los
hoteleros informen a las autoridades periódicamente los datos personales de
quienes se ahí hospeden. Y si no lo hacen, el asunto se penaliza. ¿De qué lado
de la propuesta estará la filosofía del nuevo gobierno: en el de la seguridad o
en el de enviar a la cárcel a quienes no comulguen?
Podrán algunos
preguntar qué podría importarle eso de los datos personales a un gobierno que
en estos días ha desplegado cuadrillas completas de personas con gafete para
levantar una encuesta sobre los programas sociales que algún día
comenzarán. El tema, ahí, es que todo lo recabado son datos personales. Y
habría quien pueda apostar sin perder, que nadie les avisó que en Coahuila hay
una ley en la materia y que hay ciertas cosas que debían hacerse. En los
detalles está el diablo y ahí se les olvidó respetar la ley. Pero a este
asunto, otro día.
En el tema de
hoteles y moteles, la cosa está enredada: hay leyes federales que parecen decir
lo contrario a lo que aquí se quiere hacer. En el proceso, se ha hablado de
acuerdo que parece no se quisieron respetar allá en el Legislativo.
La cosa da para
buenos análisis. Los mejores análisis, por cierto, se generan cuando las partes
en contrario pueden sentarse a la misma mesa. Aquí el problema estriba
cuando los representantes del pueblo trabajan a puerta cerrada: el
hotelero Karim Saade le dijo a VANGUARDIA que "Los diputados aprobaron
esta ley muy en lo oscurito. Yo estuve tratando de recoger el proyecto o la
iniciativa, pero nadie me la proporcionó, se la pedí a uno de los diputados, y
esto deja en claro que lo hacen a escondidas de sus representados".
Pero, insisto, es
un tema que da para un buen análisis. Por eso no comparto la sobre
simplificación de quienes dicen que, al oponerse a estas reformas, los
hoteleros son enemigos de la seguridad. Me perece que en este tema, los únicos
enemigos de la seguridad son los delincuentes, no los empresarios. Y, dicho sea
de paso, tampoco el gobierno. Si de lo que se trata es de respetar las
instituciones; pero el respeto no es sometimiento, ni la imposición (menos la
sorpresa legislativa o un "madruguete") la mejor manera de enviar el
mensaje de que todos estamos en el mismo equipo.
Hay quien apuesta
que del plato a la boca se caerá la sopa y la reforma en algún punto se atorará
y nunca verá la luz. Ya veremos.
Entre este
maremoto, la Asociación de Hoteles y Moteles de Coahuila, solicitó vía carta al
IFAI alguna luz sobre el asunto. Hasta allá llegó el asunto. ¿Y el ICAI?
Arrancando el año, la máxima autoridad constitucional en la materia (eso es, al
menos formalmente, el ICAI) aprobó un documento que contienen las medidas para
que las dependencias públicas lleven a cabo el resguardo de los datos
personales. Es decir, un documento que vendría a dar claridad a la discusión
que se está dando. Dónde está el documento, en qué consiste: bueno, esa es otra
historia: imagino debe estar en algún recoveco de la página del Instituto al
que todavía no llego, porque lo que se dice promoción, no le han dado. ¿O será
que habrá alguna razón para que el documento aprobado por unanimidad siga en
algún cajón? Y es que, a la fecha de su aprobación, parece que en algunas áreas
de Gobierno, ni enterados estaban de esto que les obligaría.
Luego ha habido
quien me dice que para qué escribir sobre esto y otros asuntos. Que el momento
en el que nos tocó vivir está plagado de cinismo y a nadie le importa. Pero la
vida es una tómbola. Yo regreso a la frase: "Cada nueva administración
elige ciertas leyes para simbolizar la filosofía central del gobierno recién
electo".
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