Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 29 de enero de 2012

Mejores leyes, no cobijas

Hace unos diez días, el diputado local Fernando de la Fuente propuso, con carácter de urgente, que la Junta de Gobierno designara una comisión de Diputados "para visitar los Ejidos de la región desértica de los Municipios de Cuatro Ciénegas y Ocampo para conocer directamente la situación en que se encuentran los habitantes de estos lugares, elaboren un informe para estar en posibilidad de apoyar sus gestiones y promover  mejoras a sus condiciones de vida". Un poco más adelante se agrega, como trabajo de la comisión que se designaría, el establecer "comunicación con las instancias de gobierno responsables para solicitar la aplicación de recursos de manera inmediata a la solución de la problemática de los ejidos".
Con la sensibilidad de una piedra, la mayoría decidió que el asunto no era urgente, que debía analizarse en comisiones. De las y los diputados locales, sólo 8 respaldaron a De la Fuente pensando que el asunto merecía inmediata atención. 15 diputados, no.
Ojo: la propuesta la impulsó un priísta, en un Congreso con mayoría priísta. Llegó a Tribuna y se aprobó junto con el orden del día.  ¿Para no respaldarla? La sensibilidad de una piedra y una coordinación interna al estilo la chiripiorca del Chaparrón, aquél memorable personaje de Chespirito. Pero la historia no termina ahí.
Tres o cuatro días después (esto es para Ripley's. Aunque Usted no lo crea), un grupo de diputados locales, esos que habían dicho no, ¡realizaron una gira de trabajo e inspección por Cuatro Ciénegas! Trascendió que durante el recorrido, además, entregaron despensas y cobijas.
¿Error o maniobra? ¿Y si el no aprobar la creación de una comisión fue para evitar que la (de por sí mínima) oposición tuviera oportunidad de ir a la región? Esto significaría que con recursos del Congreso, algunos pocos seleccionados hacen gira de promoción. En fin.
Otras muchas instancias hay para entregar despensas y regalar cobijas. Y, perdón, pero eso de querer demostrar compromiso social pintando canchas deportivas, por mencionar un ejemplo, no es precisamente una visión de Estado. Por el contrario, ninguna de las oficinas involucradas con el desarrollo social puede hacer lo que el Congreso pareciera dejar de lado: legislar.
Ahí está, como muestra, la Ley de Desarrollo Social para el Estado de Coahuila, prácticamente un clon de la federal, salvo dos excepciones: los límites para hacerle publicidad al trabajo y la evaluación de la política social.
Sobre la publicidad que se hace, mientras que a nivel nacional se repite hasta el cansancio que el programa es público, ajeno a cualquier partido político y que queda prohibido el uso para fines distintos al desarrollo social, la Ley de Coahuila no contempla leyenda alguna. Un detalle, si se quiere, pero es el ánimo que se sepa que los programas sociales deben llegar a los que se deba y no como generador de capital político. Transparencia, esa palabra.
La otra diferencia está en la evaluación de la política social. Mientras que a nivel nacional se constituyó el Coneval con toda la mano y dándole toda la autonomía para que, de haber errores y áreas de oportunidad, pudiera señalarse de manera profesional y objetiva, la Ley de Coahuila le impone esta responsabilidad al Congreso del Estado donde, dicho sea de paso, jamás se ha hecho. Y, mirándolo bien, aquí quizás no sea un tema de voluntad: nuestro Congreso no tiene la especialización o capacidad institucional instalada para coadyuvar en una evaluación de la política pública de desarrollo social. Otro detalle, quizás. Salvo los datos que nos llegan del orden federal, no hay manera oficial de conocer si funciona o no lo que nuestras instancias para el desarrollo social hacen.
La propuesta del diputado De la Fuente era pertinente y oportuna, una lástima los votos en contra de sus copartidarios. Lo otro, la gira express,  fue querer enderezar las cosas, no una muestra de compromiso o sensibilidad. Pareció un tirón de orejas que, de tan fuerte, los llevó directo a la cuna de Carranza.  

De esos compromisos que no quedan saldados con despensas y cobijas. Del Congreso se esperan mejores leyes.

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