Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 15 de enero de 2012

Coahuila: la obra pública y el hilo negro

Ahora sí. De verdad. De adeveras. De adeveritas.
Acariciando ya los primeros 50 días del nuevo gobierno se firmó otro compromiso: el "Convenio de Coordinación Interinstitucional para la Ejecución de Obras Públicas 2011-2017".
Muy particular el Convenio, dicho sea de paso: se firma ¡entre dos instancias del propio Ejecutivo! Tal vez el horno no esté para bollos, pero hubiese tenido mayor significado político poderle firmar compromisos al gremio de la construcción: pagarle en tiempo y forma, por ejemplo.
Y es que, si quienes se comprometen son del Ejecutivo ¿no hubiera sido suficiente una indicación del Gobernador para que la Secretaría de Infraestructura y el Instituto Coahuilense de la Infraestructura Física Educativa se coordinaran? Es más común ver convenios de coordinación entre Estado y Municipios o entre Ejecutivo y los otros poderes, pero, en serio, ¿dentro del mismo Poder? Así las cosas habrá de esperarse con ansias el anuncio, para estar a tono, de una "Jornada de Convenios de Coordinación entre Subsecretarías". De una misma Secretaría, por supuesto. Puede que no sean muy útiles, pero serán buen pretexto para sacar un par de fotos.
Minucias, dirán algunos; que no es relevante entre quiénes se firme, dirán otros. Lo que importa, dirán al unísono, es que en este convenio hay un compromiso, firmado, de ser transparentes y ejecutar las obras en orden. Que ahora sí es verdad, que ahora sí es de adeveritas. 
No ha de importar, entonces, que diferentes leyes estatales, vigentes desde hace años, dicen que la actuación del funcionario público coahuilense debe ser, entre otros aspectos, transparente y ordenada. Y, digo, no ha de importar, pues ha sido necesario inventar el hilo negro, hacer un convenio ¡y anunciarlo como novedad!
Y de novedades hablando, se habla de la renovación de las leyes de Adquisiciones y de Obra Pública. Es cierto que toda ley es perfectible, pero habrá que aceptar que los problemas del pasado reciente se generaron más por la ausencia de voluntad y buen ejemplo que por leyes imperfectas.
El comunicado en la página del Gobierno no destaca la presencia del ICAI. Se habla de transparencia y ¿la autoridad constitucional en la materia, ausente? Tal vez a alguien se le pasó invitarlos: así de importantes son en la vida del Estado. De cualquier manera, creo no hubieran aportado mucho: ellos mismos tienen siete años sin poderse construirse un edificio, con el dinero ocioso en una cuenta de banco. Además, tienen más responsabilidades que las que pueden sacar adelante.
Tampoco se destaca la presencia de la Auditoría Superior del Estado y esto sí es lamentable; si en algún lugar existe una clara idea de qué debiera fortalecerse en esas dos leyes, es ahí. Esta afirmación no es información privilegiada o un secreto: ha sido parte recurrente en los Informes que anualmente entrega al Congreso del Estado. Estuvo bien representado el Legislativo, pero la Auditoría sí que pudiera aportarle al tema.
Lo que digo es que, pensando en los acostumbrados informes de los primeros 100 días de una administración, otras actividades hubiesen lucido más que la firma de un convenio impertinente. Pero se ha de estar trabajando con lo que hay y, por lo que se ve, no es mucho. No vaya siendo que, para los primeros 100 días, lo que más abunde el informe sean convenios y anuncios de que falta poco, muy poco para comenzar a ver trabajo real.
El catálogo de "buenas prácticas" en las materias de compras y obra pública es extenso y bien nutrido. Hay administraciones que, por ejemplo, hacen pública la bitácora y los avances de obra casi en tiempo real a través de páginas de internet. Hay otros ejemplos donde, con poca inversión, puede fortalecerse la vigilancia. ¿Mejores leyes? Claro. Pero ejemplos sobran donde la ley no es suficiente porque no hay voluntad de observarla. Mal sabor de boca deja eso de anunciar, como una novedad, el coordinarse y hacer bien la chamba.
En la gestión pública, cuando no hay recursos económicos, lo que te queda es la creatividad del recurso humano. Si se aprovechara no habría necesidad de tratar de inventar el hilo negro o hacer actos públicos para llenar agendas.

   

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