Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 8 de enero de 2012

Guinness

Una buena ocurrencia, que no es igual a una buena idea.
Hay datos que no deben despreciarse: el libro Guinness de los récords es de los más vendidos, en más de 30 idiomas, en más de 100 países. En los momentos de ocio, nunca está de sobra enterarse de quiénes se han dado el beso más largo, dónde está la colección más grande de la serie "Los Angeles de Charly", ha saltado más veces la cuerda o ha comido más BigMacs del McDonald's.
El libro, y lo que se publica en torno a él, resulta más que entretenido, útil; por eso desconcierta cuando se le involucra con acciones de gobierno.
Hace un par de años, para tener una referencia, el Gobierno del Distrito Federal organizó la "Rosca Bicentenario 2010". Unos 720 metros de pan elaborado por unos 3 mil panaderos usando casi ocho toneladas de harina, tres toneladas de mantequilla y poco menos de 60 mil huevos. El triunfo fue indiscutible, el récord se logró; es el beneficio el que queda en duda. ¿Cómo justificar que el fin último de una acción de gobierno (entiéndase presupuesto, recursos humanos, tiempo) sea estar en un libro de records? Podrán elaborarse enredados argumentos que apelen a la búsqueda de un símbolo de orgullo y similares. Pero ¿en serio se justifica? La inclusión en los Guinness, me parece, abona más al ego de los gobernantes que al beneficio de las personas.
El comentario del Guinness viene a cuenta porque el pasado jueves, la Presidencia de la República informó de la colocación del último segmento del Puente Baluarte Bicentenario, en la carretera Mazatlán-Durango, siendo, aquí deben oírse fanfarrias de fondo, la cereza del pastel la ¡recepción del Record Guinness por ser el puente más alto de su tipo! Es decir, a partir de ahora, este orgullo nacional podrá compartir páginas con Francisco Joaquim, la boca más ancha, o el turco Sultan Kösen, quien con sus dos metros y medio de estatura es el hombre más alto.
¿Me paso de agrio? Imagino que la obra esa del Puente Baluarte debe ser magnífica; en eso no va la duda. ¿Pero que la referencia sea un record Guinness? ¿Por qué no tener, por ejemplo, el reconocimiento de alguna instancia internacional que verifique un bajo impacto ambiental? ¿Por qué no buscar un récord por ser la obra que menos sobrepasó el precio inicial presupuestado? Cosas así, que enfaticen la utilidad de las decisiones y acciones.
Y en esto no hay favoritos y a todos con la misma tijera; ¡cómo se parecen los diferentes! Hace cosa de un mes, y se había quedado en el tintero, Coahuila tuvo también su Record Guinness. Fue en Piedras Negras por la bandera izada más grande: un asta de 120 metros y un Lábaro Patrio se 60 por 34 metros. Unas 5 mil personas fueron testigos de la entrega del certificado y la pirotecnia que engalanó el evento que, imagino por su importancia, fue parte de las primeras actividades del Gobernador. ¿Y luego?
Dudo haya migraciones masivas, detonantes del turismo de Piedras Negras, para ver el Guinness. ¿O, para qué sirvió? Ignoro el costo final del asta bandera, si había razón suficiente para pagar lo que se haya pagado o si, para decirlo rápido, valía más no tener un Guinness y emplear el dinero de esa obra (y la pirotecnia) en algún programa socia. Digo, para que hubieran durado un poco más.
¿O es que sólo podemos aspirar al Guinness? En reconocimientos como Agenda Desde Lo Local, pocos municipios coahuilenses dijeron "esta boca es mía". Está abierta la convocatoria para un premio nacional sobre innovación y mejora de la gestión donde, con toda seguridad, Coahuila brillará por su ausencia. Así ha sido en los últimos años. Y la lista puede seguir.

Cosas buenas se han hecho. Piedras Negras es ejemplo en muchos aspectos. Es sólo que creo debiéramos esperar mucha más creatividad en las políticas públicas para no contar, entre los logros en un informe gubernamental, tener el pan de pulque más pesado o el sarape más extenso. Buena ocurrencia lo del Guinness, pero no una buena idea. 

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