Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 1 de enero de 2012

Fiscalía de Coahuila: ¿Qué fracasó?

No es retórica o pregunta sarcástica. Estando a un par de pasos para su desaparición, estoy convencido de que debe hacerse la pregunta: ¿en qué fracasó la Fiscalía General de Coahuila?
La Fiscalía, recuérdese, comienza a ver la luz allá por enero de 2009 (para el supersticioso señalo: la iniciativa se recibe en el Congreso un martes 13). Según la exposición de motivos, la idea de fusionar la Procuraduría y la Secretaría de Seguridad fue producto de "un estudio y profundo análisis" y "en función de la urgencia con la que tenemos que afrontar a la delincuencia". Se anunciaba un modelo innovador para la seguridad pública y la procuración de justicia: era para hacerle frente a la situación que predominaba y para adelantarse a los tiempos violentos que, por cierto, son hoy historia reciente y anécdota del día a día.
La Fiscalía, sigo con la exposición de motivos, se creó con autonomía constitucional y criterio jurídico propio; se fortaleció, al menos en papel, al Ministerio Público; con el "objeto de dar continuidad a las acciones y funciones" se les proveyó de periodos transexenales a sus titulares y una larga lista de etcéteras que harían de la Fiscalía una superinstancia: todo se profesionalizaba, todo se fortalecía.
Aquello era la máxima solución.
El crimen, sin tener cifras a la mano, parece haberse incrementado en los últimos años. Concediendo esto ¿qué del modelo lo propició? O, por el contrario, ¿no será que gracias a la Fiscalía no se está peor? Preguntas sin respuesta pues, de un plumazo (aparentemente sin una amplia discusión, en foros por ejemplo) la máxima solución no durará ni tres años.
Es costoso desaparecer organizaciones públicas. Y -déjeme lo digo con cuidado-, dentro de los costos, el económico es el menor. El nacimiento de una oficina pública viene acompañada de la expectativa de que el trabajo a realizar llenará un faltante en el concierto del quehacer público. Su desaparición genera, al menos, incertidumbre (¿entonces, para qué se constituyó?) y desilusión (y si esto, anunciado como el remedio, no sirvió ¿será que no hay esperanza?). Estos costos, la incertidumbre y la desilusión, no son algo que pueda compensarse con moneda corriente.
Debe hacerse la pregunta, además, porque ¿cómo reparar algo cuando se desconoce cuál parte es la que no funciona?
En esencia, el modelo de la Fiscalía parecía lógico. ¿Qué falló entonces? Ahora que se le ha preguntado sobre su pasada labor, el Fiscal con licencia dice: "Hice mi trabajo con todo el empeño y profesionalismo que debí haber puesto. No tengo más comentarios sobre eso". Es decir, ahí hay un callejón sin salida.
Habrá otras instancias de cuya efectividad puede dudarse y, sin embargo, ¡ahí siguen! Por esto llama la atención esta desaparición.
Desde su creación la que fuera la fracción del PAN en el Congreso se opuso bajo cinco argumentos principales: la concentración del poder en una sola persona; lo prolongado del periodo del cargo de Fiscal (lo que se veía como inconveniente); el hecho de que, por transitorios, el entonces Procurador aseguraba casi 20 años de ejercicio; que la autonomía dada a la Fiscalía era insuficiente y, finalmente, que había disposiciones en la reforma que atentaban contra la autonomía municipal (en el Diario de Debates del 17 de febrero de aquel año, por ejemplo, puede leerse la argumentación completa). ¿Fueron aquellas razones las que, finalmente, obligaron a la desaparición de la Fiscalía? Lo dudo. Entonces ¿qué motiva el cambio de modelo, por qué regresar a una Procuraduría?
Si fue un asunto de personas ¿por qué no simplemente cambiarlas?: una parte importante, parece, incluso se mantendrá. Si el problema fue el modelo ¿por qué no hacer ajustes legislativos? La Fiscalía podía presentar iniciativas de leyes en las materias de seguridad pública y procuración de justicia. ¿Por qué no se hizo antes? ¿Por qué una solución radical? ¿A quién no le gustó el modelo?

Por cierto: quien como Fiscal pudo presentar reformas para fortalecer las materias a su cargo y no lo hizo es, ahora, la mente tras el paquete de iniciativas en materias relacionadas que se estarían presentando hoy domingo ante el Congreso. ¿Tiene lógica? 

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