Vaya semana.
Cuando parecía
que la noticia por comentarse sería la construcción de megaplazas o
presupuestos históricos para esto o aquello, ¡zaz!, el tema de la deuda en
Coahuila revivió.
Arrancó la semana
con la orden de reaprehensión contra Javier Villarreal por no cumplir, por
tercera vez, sus obligaciones por estar libre bajo fianza.
Esto no es asunto
de simpatías, pero que mal parados quedaron todos los relacionados con la
fianza a Villarreal. Han dicho que eso de enfrentar el proceso en libertad, es
de lo más normal y es lo que la ley indica. La razón legal les asistirá, sin
duda. Pero, al final de la jornada, así de cómodo parece el asunto:
cuando de beneficiarlo se trató, se aplicó la Ley con el cuidado de una
señorita. Pero en todo lo demás, en lo anterior, ahí cuando alguno o algunos
daban atole con el dedo diciendo que todo iba bien y que éramos un ejemplo
nacional, eso de la legalidad y todas las leyes que teníamos, podían irse al
carajo.
Y, aunque la
víscera lo aconseje, la solución no estaba ni está en torcer la ley para
negarle un derecho que pudiera tener, el de la fianza. No se puede intentar
hacer justicia a cualquier precio o por cualquier medio, porque en eso mismo se
genera injusticia. Pero, vamos, un poco de congruencia es lo que se pide:
aplicar la ley siempre y a todos por igual. Una administración y una
impartición de justicia honorables en las que se pueda confiar ¿es mucho pedir?
Lo hecho, hecho
está, algunos dicen. Que ni para qué gastar tinta.
Por ahí del
miércoles, la SHCP publicó un informe donde se destaca que, la de Coahuila,
suma el 10% de la deuda total de estados y municipios y que fue la que más
creció en el 2011. Se dictó también auto de formal prisión contra dos ex
funcionarios de Hacienda y se dio a conocer que hay cinco (¿ex?) funcionarios
de Coahuila a quienes incluso la Interpol ya estaría buscando. Cierra la semana
con noticias desde Texas, donde Villarreal fue detenido por asuntos de tránsito
y lavado de dinero, pero salió libre en ejercicio de su deporte: pagar una
fianza. Uf, vaya semana.
Aquí hay un
problema de fondo y bien delicado. Aquello de falsificar un par de documentos
para contratar deuda, aquello de los duendes que falsificaron firmas y sellos,
sería apenas el inicio de una avalancha. Las difíciles decisiones que debieron
tomarse después (desde renegociar una deuda con origen de dudosa legalidad,
hasta la recepción en conformidad que hizo esta administración allá en
diciembre -reciclando, por cierto, funcionarios de primer nivel en puestos
relacionadísimos con el pendiente-, pasando por las leyes reformadas y re-reformadas)
entretejieron muchas voluntades.
Aplicar la ley
siempre y a todos por igual, insisto, ¿es mucho pedir?
¿Hasta dónde
llegará el asunto? Habrá quienes le estén apostando al tiempo, cruzando los
dedos para que tengan buenas noticias en julio de este 2012. O quizás con unos
pocos sacrificios se calme la sed de los dioses de la justicia, porque pudieran
no querer estirarle toda la hebra, por aquello de la gobernabilidad.
Pero es que, en
honor a la verdad, el asunto no termina (no puede terminar) con Villarreal y
las falsificaciones. Ni con él, ni con los otros ya buscados. La falsificación
de documentos para contraer la deuda es sólo un lado de la ecuación. La otra
parte sigue estando pendiente: ¿dónde quedó ese dinero? Las cifras siguen sin
cuadrar, no hay una sola persona que se atreva a dar una versión oficial al
respecto.
En la semana, el
asunto saltó a las grandes ligas: la PGR.
En respuesta a
pregunta expresa, la Procuradora Marisela Morales, sobre el asunto Coahuila
dijo: "Han comparecido un número importante (de ex funcionarios) y en unos
días se va a resolver esa investigación". Habrá quienes se alegran de que
el asunto ya no solo esté en manos de la moribunda Fiscalía de Coahuila. Pero,
oh tristeza: dado el registro reciente de efectividad de la instancia federal,
la probabilidad corre en favor de los fichados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario