Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Broncos (y otras ficciones)

Se adelantaron los tiempos. Lo que le sigue al presente gobierno es mantenerse en el arte que ya bien domina: hacer campaña aparentando gobernar.

La experiencia del vecino estado de Nuevo León, en cuanto a la victoria para la gubernatura de un candidato sin partido (o independiente, si se quiere, pero la expresión debiera entenderse en otra dimensión), parece ha inspirado a más de uno.  Pero aquí, cuidado: Coahuila no es Nuevo León y no cualquiera sin partido es un Bronco.

En Nuevo León se han vivido gobiernos provenientes de diferentes partidos, acá no. Allá el sector empresarial es muy echado para adelante y, en lo político, tiene décadas participando, aprendiendo, equivocándose y enmendando… pero ¿y acá? La Laguna aparte, ahí el ritmo es diferente.

En Nuevo León hay varios actores en la escena, el poder no está concentrado y, al menos en la Zona Metropolitana de Monterrey, hay innumerables espacios para la participación y consolidación de redes ciudadanas. Por acá, el sistema ha procurado la existencia casi única del gobernante, el poder está en muy pocas manos y muchos de los grupos ciudadanos existentes se malbaratan si los dejan ser co-organizadores de algún diplomado donde les hagan el favor de ser expositores.

La administración que termina en Nuevo León, no la tuvo sencilla: varias bombas (algunas provocadas desde el interior) le explotaron en las manos y no tuvo capacidad de respuesta. Y no es que no lo hayan intentado, pero  en ese Estado el Gobernador no es alguien que las tenga todas consigo.

Acá, tampoco la han tenido fácil. Pueden, sin embargo, deberle a los constructores, no pagarles y hasta cobrar una comisión… sostener medios de comunicación que claramente son un arma política… tardarse o de plano no repartir el Impuesto Sobre Nóminas… legislar según el humor y un largo etcétera, y pocos dicen algo.

Y, luego, esas casualidades: a las voces disidentes les aparecen esqueletos en el armario.

Guste o no, en Coahuila hay estructura que vota con exactitud mecánica. No es algo improvisado, la han construido por años (incluso quienes ahora se mueven y no salen en la foto). Y, perdón por la crudeza, pero no hay entre las y los conocidos persona alguna a quien el carisma le alcance para superar las redes clientelares.

Podría saberse y hasta comprobarse falta de congruencia y tino en varias (muchas) decisiones de la actual administración o reiterarse el tema de la deuda o documentar maniobras financieras poco claras… pero eso, ha quedado demostrado, no llena urnas.

Veo dos partidos que pudieran presentar un esfuerzo decente. Para ello, el PAN tendría que quitarse su ánimo caníbal y la UDC salir del norte de la entidad. Y, aun así, no la tienen sencilla: la solo promesa de un cambio tampoco podrá mucho contra la estructura ya instalada.

El estar sin partido no coloca, en automático, en la senda del Bronco. Además, para cuando la cosa se ponga interesante en Coahuila, la euforia bronca en Nuevo León habrá disminuido considerablemente.

En la escena hay ahora quienes tuvieron la oportunidad de apuntalar un equipo. Construirlo desde abajo y fortalecerlo. Pero la mano les tembló: para seguir en el ánimo, sobrevivieron en la sombra y cubrieron su luz y la de quienes le rodeaban. El peor momento para intentar tener amigos es cuando se les necesita.


Con todo esto, ¿cómo provocar un resultado diverso?

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