Una de dos: o el
Presidente del Congreso no sabía de qué hablaba o algo sucedió después de
febrero que apresuró la planeación con la que se contaba.
Cuando en el
Congreso se trabajaba para desaparecer la Fiscalía General y sustituirla por
una Procuraduría y una Secretaría de Seguridad, al líder del Congreso se le
preguntó qué seguía. Su respuesta a medios de comunicación fue: "Esto
entra en vigor, tengo entendido, hasta una año después, mientras que se hacen
otra serie de arreglos jurídicos y de carácter institucional".
¿Un año? Para nada.
Dos meses después, el Gobernador ya estaba nombrando encargados de la
Procuraduría y la Secretaría de Seguridad. En menos de una semana, el Congreso
los validaba. ¿Desconocimiento del Presidente del Congreso o causas de fuerza
mayor que apresuraron todo?
El movimiento,
según consignaron medios de comunicación, fue sorpresivo.
Desde hace tiempo
se sabía que aquello de la Fiscalía terminaría. En eso no hay sorpresa. Desde
su campaña, el ahora Gobernador hablaba de un esquema donde las
superdependencias del anterior sexenio no cabían. Entonces, ¿cuál es la novedad
a la luz de los recientes nombramientos? En todo caso, que hasta esta Semana
Santa, se había manejado sería una mujer quien ocuparía la silla de la
Procuraduría.
Después de la
elección, en julio, y hasta muy entrado el mes de noviembre, el entonces
Gobernador electo invitaba a una mujer al puesto. Por alguna razón, eso
no cuajó y ahora aquella mujer va, en lista plurinominal, como
legisladora por el PRI. Finales de noviembre, algunos días antes de comenzar
este Gobierno, se afirmó que otra mujer, la Fiscal en Control de Procesos,
sería la nueva Procuradora. Tampoco cuajó. ¿El resultado? Ahí, en uno de los
temas más álgidos, se hace la designación más sorpresiva hasta ahora. Una
tercera opción, tan sorpresiva que hasta parece improvisación.
La equidad de
género, en el gabinete, no es tema menor; pero es, por llamarlo de alguna
manera, una autoimposición. Lo interesante aquí (y quizás más importante)
es escudriñar en las circunstancias que, innecesariamente, provocaron que el
Gobernador anunciara dos decisiones (los dos nombres para la Procuraduría) que
finalmente no fueron viables. Escudriñar también en los motivos que tuvo para
remover, en menos de medio año, a quien en diciembre le parecía el mejor perfil
para la Comisión de Derechos Humanos.
Rápida la
transición del "gabinete de los mejores" al "gabinete de los
menos peores" al "gabinete de los que estén a la mano". ¿Qué
resultados se esperan de los cartuchos quemados? Así las cosas, en el Gobierno
de Todos, sólo unos cuantos, los mismos, participan.
¿Y la estabilidad
en el trabajo de las organizaciones?
Mírese que esta
última y efímera presidencia en Derechos Humanos no estaba en el rumbo de
destacarse como de las más productivas: juntó, apenas, dos recomendaciones.
Dejemos, también, la invasión tan grosera sobre la autonomía de la Comisión de
Derechos Humanos eso de que, un día a otro, se le extirpe a su
Presidente: por Ley, el Gobernador no incide en el presupuesto ni en las
decisiones de la Comisión, pero mira cómo puede meter mano. Ahora que, siendo
sinceros, al último que pareció incomodarle eso de la autonomía vulnerada fue
el propio presidente removido: para que no haya duda, juró el encargo con la
mano izquierda, en sintonía perfecta con la usanza de la administración.
A un lado esto ¿cómo edificar una política de Estado con una visión tan corta,
con este ritmo de cambios?
Abierto el hueco
en Derechos Humanos, de un día a otro, alguien debía ocuparlo. Y dadas las
prácticas endogámicas que prevalecen, lo mismo pudo ser el Tesorero o el de
Ecología o algún exsecretario que supiera leer y escribir. Nada de caras nuevas
porque lo del perfil es secundario. De lo que se trata es de echar mano de lo
que hay, a manera de platos de segunda o tercera mesa. En detrimento de los
funcionarios, en este esquema, toda virtud personal termina opacada pues no
deja de ser el bombero que vino a apagar una lumbre, el último recurso a mano.
Nadie, en su sano
juicio, podría querer que los funcionarios encargados de la seguridad y la
persecución de los delitos fallen en su tarea. El rumor insiste en que los
primeros sorprendidos por el nombramiento son ellos mismos. De ser así, la
improvisación estaría al orden del día.
Por lo sensible
de los temas, ojalá sean sólo rumores. Al tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario