Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 15 de abril de 2012

De segundas y (hasta) terceras opciones

Una de dos: o el Presidente del Congreso no sabía de qué hablaba o algo sucedió después de febrero que apresuró la planeación con la que se contaba.
Cuando en el Congreso se trabajaba para desaparecer la Fiscalía General y sustituirla por una Procuraduría y una Secretaría de Seguridad, al líder del Congreso se le preguntó qué seguía. Su respuesta a medios de comunicación fue: "Esto entra en vigor, tengo entendido, hasta una año después, mientras que se hacen otra serie de arreglos jurídicos y de carácter institucional".
¿Un año? Para nada. Dos meses después, el Gobernador ya estaba nombrando encargados de la Procuraduría y la Secretaría de Seguridad. En menos de una semana, el Congreso los validaba. ¿Desconocimiento del Presidente del Congreso o causas de fuerza mayor que apresuraron todo?
El movimiento, según consignaron medios de comunicación, fue sorpresivo.
Desde hace tiempo se sabía que aquello de la Fiscalía terminaría. En eso no hay sorpresa. Desde su campaña, el ahora Gobernador hablaba de un esquema donde las superdependencias del anterior sexenio no cabían. Entonces, ¿cuál es la novedad a la luz de los recientes nombramientos? En todo caso, que hasta esta Semana Santa, se había manejado sería una mujer quien ocuparía la silla de la Procuraduría.
Después de la elección, en julio, y hasta muy entrado el mes de noviembre, el entonces Gobernador electo invitaba a una mujer al puesto. Por alguna razón, eso no  cuajó y ahora aquella mujer va, en lista plurinominal, como legisladora por el PRI. Finales de noviembre, algunos días antes de comenzar este Gobierno, se afirmó que otra mujer, la Fiscal en Control de Procesos, sería la nueva Procuradora. Tampoco cuajó. ¿El resultado? Ahí, en uno de los temas más álgidos, se hace la designación más sorpresiva hasta ahora. Una tercera opción, tan sorpresiva que hasta parece improvisación.
La equidad de género, en el gabinete, no es tema menor; pero es, por llamarlo de alguna manera, una autoimposición. Lo interesante aquí  (y quizás más importante) es escudriñar en las circunstancias que, innecesariamente, provocaron que el Gobernador anunciara dos decisiones (los dos nombres para la Procuraduría) que finalmente no fueron viables. Escudriñar también en los motivos que tuvo para remover, en menos de medio año, a quien en diciembre le parecía el mejor perfil para la Comisión de Derechos Humanos.   
Rápida la transición del "gabinete de los mejores" al "gabinete de los menos peores" al "gabinete de los que estén a la mano". ¿Qué resultados se esperan de los cartuchos quemados? Así las cosas, en el Gobierno de Todos, sólo unos cuantos, los mismos, participan.
¿Y la estabilidad en el trabajo de las organizaciones?
Mírese que esta última y efímera presidencia en Derechos Humanos no estaba en el rumbo de destacarse como de las más productivas: juntó, apenas, dos recomendaciones. Dejemos, también, la invasión tan grosera sobre la autonomía de la Comisión de Derechos Humanos eso de que,  un día a otro, se le extirpe a su Presidente: por Ley, el Gobernador no incide en el presupuesto ni en las decisiones de la Comisión, pero mira cómo puede meter mano. Ahora que, siendo sinceros, al último que pareció incomodarle eso de la autonomía vulnerada fue el propio presidente removido: para que no haya duda, juró el encargo con la mano izquierda, en sintonía perfecta con la usanza de la administración.  A un lado esto ¿cómo edificar una política de Estado con una visión tan corta, con este ritmo de cambios?
Abierto el hueco en Derechos Humanos, de un día a otro, alguien debía ocuparlo. Y dadas las prácticas endogámicas que prevalecen, lo mismo pudo ser el Tesorero o el de Ecología o algún exsecretario que supiera leer y escribir. Nada de caras nuevas porque lo del perfil es secundario. De lo que se trata es de echar mano de lo que hay, a manera de platos de segunda o tercera mesa. En detrimento de los funcionarios, en este esquema, toda virtud personal termina opacada pues no deja de ser el bombero que vino a apagar una lumbre, el último recurso a mano.  
Nadie, en su sano juicio, podría querer que los funcionarios encargados de la seguridad y la persecución de los delitos fallen en su tarea. El rumor insiste en que los primeros sorprendidos por el nombramiento son ellos mismos. De ser así, la improvisación estaría al orden del día.

Por lo sensible de los temas, ojalá sean sólo rumores. Al tiempo.

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