Bajo la
sombra de la deuda, esta administración sigue sin tomar calor.
Ceguera de
taller, probablemente. O será que no quisieron empañar el Informe y por eso la
nota no apareció en los primeros espacios.
Esta misma
semana, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) dio a conocer el Índice
de Información Presupuestal Estatal 2013. Este estudio se enfoca en qué tan
transparentes y responsables son los Estados sobre el dinero que reciben y
administran.
¿Coahuila? Es el
tercer Estado peor calificado.
El propio IMCO
señala, palabras más palabras menos, lo siguiente: las entidades federativas
recibirán el próximo año 1.2 billones de pesos más, y no hay un avance
significativo en la transparencia presupuestal; el último día de este año se
cumple el plazo para que los Estados observen, de acuerdo con la Ley General de
Contabilidad Gubernamental, una serie de obligaciones. A como está el panorama,
algo así parece imposible para muchos.
Con el Informe
del Ejecutivo en puerta, pareciera no hubo interés en detenerse en analizar la
tendencia negativa que Coahuila ha mantenido en este Índice.
En su justa
medida hay que decir que no es la calificación del Poder Ejecutivo únicamente.
Para la calificación final, por ejemplo, también se estudia la información
proveniente del Congreso del Estado.
Y si bien es
cierto que en los 204 "Indicadores de Resultados" del Plan Estatal de
Desarrollo no se incluyó esta importante medición (se incorporaron otras que ni
al caso: el 27 de mayo de 2012, en este medio, se publicó el texto "Sobre
el Plan de Desarrollo" que ofrece un recorrido más detallado) sobre el Índice
y el Gobierno del Eslogan Cambiante debe decirse lo siguiente: en este año,
Coahuila se coordinó con el IMCO para ver cómo mejorar y no lo logró; el
recurso humano, el tiempo y lo que sea que hayan costado los traslados y las
comidas de los funcionarios responsables (el IMCO hace su trabajo pro bono), se
fueron a la basura.
La situación
presupuestal en Coahuila no es tema menor: bajo la sombra de la deuda, esta
administración sigue sin tomar calor.
La posición del
Gobierno, en la semana del Informe, se ve disminuida frente a dos sucesos (de
casualidad cuestionable): la mediatización de las órdenes de aprehensión, allá
en Estados Unidos, contra dos peces gordos a quienes el actual (y todavía)
Gobernador y su gente no ha querido lanzar ni un pequeño anzuelo; la
graduación, del otro lado del mundo, del autor en potencia de "El Odio del
Águila". Una buena calificación hubiese acompañado lo que, hasta ahora,
son más palabras que resultados.
Así las cosas,
Coahuila hasta el final en transparencia presupuestal.
Recuérdese que no
hace mucho el todavía Gobernador armaba buenos espectáculos diciendo que la
transparencia era el eje de su gobierno. Muchas acciones se emprendieron,
muchos discursos fueron pronunciados. Muchos han sido los "ejes". Así
de errática la administración.
Con la
casualidad, además, de que los externos que hablan bien de la administración
tienen un interés muy particular o corresponden a las reglas de la buena
vecindad. No más.
Hace un par de
semanas, allá en Puebla, se invitó al Gobierno de Coahuila para que expusiera
como "buena práctica" su programa "Escuela Transparente".
En el programa disponible en Internet se anunciaba que sería el Secretario de
Educación quien tomaría la palabra. ¿Qué sucedió? Algo más importante que
hablar bien de la administración para la que trabaja se le habrá atravesado,
porque a la hora del evento fue otro quien describió el esfuerzo. ¿El
resultado? Consecuencia de los nervios o el desconocimiento del programa de parte
del expositor emergente, Coahuila no lució en este foro que le habían puesto en
bandeja de plata.
Lo dicho en este
mismo espacio desde hace tiempo: el todavía Gobernador está solo. Quienes lo
rodean (organismos constitucionales autónomos, incluidos) serán buenos para
darle siempre la razón, pero no para ofrecerle alternativas contra los
problemas que enfrenta. Pero tal vez sea lo que busque, que le den la razón. Y,
entonces, todos (ellos, al menos) felices.
Ya se fue una
tercera parte de este sexenio. Rápido fueron desinflándose las expectativas y,
la realidad, poniendo todo en su lugar.
Pensar que estos
dos años fueron la "luna de miel". ¿Qué vendrá en el próximo tramo?
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