Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 20 de octubre de 2013

El centralismo que viene

Los institutos y consejos electorales de los Estados andan preocupados: los vientos soplan a favor de un Instituto Nacional Electoral. y, allá en México, no alcanza con prestarse de notario del gobernador en turno para ser consejero, reelegirse, presidir una organización en la materia.
Y mírese que eso de que no alcanza allá en el centro del País, tampoco significa que el panorama sea demasiado alentador. Dicen que la culpa, a final de cuentas, no la tiene el indio sino quien lo hizo compadre. y en esto de las clases políticas, todos son indios y compadres.
La sombra del centralismo está creciendo. El legislador federal se está convirtiendo en legislador nacional y el Ejecutivo, poco a poco, vuelve a juntar las piezas de aquello que por largo tiempo se llamaba facultades "metaconstitucionales".
Poco se habla de esto: los principales foros son acaparados por los del centro. Como si solo allá hubiera estatura para hacer, decir, pensar.
Ahí andan, en solitaria batalla, los de los institutos y consejos electorales, defendiendo la chuleta, qué más. Eso, lo principal. Pagándose con dinero público una cruzada personal: lo mismo manifestaciones en la capital del País, como giras de "análisis y reflexión" a lo largo y ancho de la nación. Ahí andan, llorando como infantes lo que no defendieron como hombres: su autonomía.
La razón, por cierto, está de su lado. Pero la política no.
En un esquema federalista, eso de un Instituto Nacional queda muy apretado, con calzador. Pero allá en la capital del País, las acciones vienen vestidas de centralismo.
Los electorales, al menos, se defienden. A quienes aún cobran en los Institutos de Transparencia, por el contrario, les acaban de aplicar una muy parecida. Y nadie movió una ceja. Es más: los consejeros y comisionados estatales de la transparencia (salvo algunas excepciones) aplaudieron la reciente reforma constitucional que los arrodilla ante el IFAI. Otro golpe al sistema federal. Pero así viene la moda: con tonalidades de centralismo.
En pocos meses la nómina magisterial será confeccionada en tierras aztecas. Poco falta para que se perfeccione la reforma constitucional en materia de predial y  registros públicos. ¿En qué se parecen estas dos tácticas? En que todo va al centro; allá se tomarán las decisiones.
El argumento es más o menos el mismo: en los Estados, los gobernadores se convirtieron en señores feudales, que todo controlaban y, por lo mismo, todo saquearon impunemente. No hay en los Estados, explican, contrapesos efectivos frente a la voluntad del gobernador. Y es verdad: la evidencia sobra.
Pero un centralismo en los hechos, enjaretado en un país federalista por ley, nada resuelve.
Comparto el repudio que provoca el cacicazgo estatal. Aborrezco que baste una declaración del líder estatal del partido gobernante para que se considere en riesgo (vía triquiñuelas) una elección ya consumada y ratificada en tribunales (lo que pasa en Acuña, por ejemplo). Me lastima ver consejeros y comisionados al frente de organismos constitucionales autónomos que apenas recuerdan cómo se llaman (mmm. ¿Pongo un ejemplo?). Me desanima pensar que la justicia para un Estado debe venir de tribunales extranjeros porque dentro de un mismo Estado todos son cómplices o familiares (lo de la mega deuda en Coahuila, por ejemplo, que parece ir por buen camino en Texas).
Rechazo, sin embargo, que la mejor alternativa sea recorrer la (ya conocida) senda del centralismo.
Antes que tratarlos con respeto y reconociéndoles (a la distancia, seguramente) una posición de madurez, se optó por recoger las canicas para que los chiquillos malcriados ya no hicieran sus fechorías. Pero claro que hay alternativas.
Los otrora brabucones-organiza-mega-marchas, ahora callan. Cuando se trataba de quitarle la presidencia al PAN, se rasgaban las vestiduras por todo. ¿Y ahora? Sin ropa, se entregan calladitos. Antes levantaban mantas de "no más impuestos". ¿Y ahora? Ocupan su tiempo recordando las efemérides en redes sociales, volteando a otro lado, conociendo (todavía) el mundo con cargo al erario.
Cuando el presidencialismo vacacionó, los gobernadores no supieron comportarse a la altura. Fueron de todo y sin medida, está claro. Los pretendidos contrapesos, prefirieron ser comparsa: no asumieron un compromiso histórico, aprendieron a navegar con la única bandera que pudieron.

De regreso el centralismo, la fiesta se acabó. Todo lo que no sea centro, pierde.   

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