Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Festejar México

El año pasado se conocieron los últimos resultados de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (ENCUP, como se le conoce). Un par de datos: 64% consideró que el País no iba por el rumbo adecuado; casi la mitad (el 44%) encuentra que trabajar en una causa común es difícil o muy difícil porque implica organizarnos como ciudadanos. 
Al día de hoy está en la agenda la situación económica del País. Calificadoras y analistas han dicho que México está al borde de una recesión económica, mientras que la Secretaría de Hacienda asegura que lo que estaría en puerta es una desaceleración, pero nada más. Y todos los demás nos quedamos viendo, temiendo que el asunto sea mucho más complejo que el mero uso de términos macroeconómicos y que, el día de mañana, estemos teniendo problemas para llevar comida a la mesa y completar el pago de lo que tengamos pendientes. 
Y así, qué difícil parece sentirse bien con lo que está sucediendo. 
La ENCUP nos muestra una fotografía del conocimiento, actitudes y comportamiento de los mexicanos frente al sistema político en México. Lo de la situación económica nos confronta con una radiografía de lo que parece una eterna lucha entre grupos de interés y gobiernos, donde la última voz que se escucha (y el último interés que parece atenderse) es la del ciudadano de a pie. 
Y la lista pudiera alargarse. Los plantones de maestros en la capital del País que afectan la educación de los niños que se quedan sin clases y afectan a la ya de por sí caótica Ciudad de México. Pero que, al mismo tiempo, están ejerciendo un derecho y estarían luchando por lo que consideran correcto. 
Por eso, parece no ser sencillo sentirse bien con lo que sucede. 
Las calles se visten con los colores de la bandera y con El Grito se recuerda el nacimiento de una nueva Nación. Pero qué difícil es disfrutar de esos momentos. Abrumados por noticias negativas, lastimados por las discusiones que parecen no tener fin.  Así, hasta el más íntegro héroe nacional parecería una estampa, una mera ilustración. 
Me aparto, por un momento de la línea mantenida por en este espacio. ¿Dónde está, pues, el orgullo nacional? No está en los juegos pirotécnicos ni en la representación de un capítulo de nuestra historia. 
Una pausa. Suspende la lectura y busca un espejo. Ahí está. Ahí encuentras el pilar nuestro País. 
Nuestro trabajo diario, lo que hacemos y dejamos de hacer. Una actitud frente a las malas noticias y las cifras descorazonadoras. La decisión individual de convertirse en agente de cambio o hilo conductor de una mala frecuencia. En ser ejemplo a nuestros hijos, nuestros alumnos, nuestros compañeros de trabajo. En la consciencia de que los cambios allá afuera comienzan con lo que piensas ahí adentro, en la cabeza, y en las acciones que emprendes con tus manos. 
Es un ejercicio diario. Buscar lo bueno, no como acto de ingenuidad ni como mecanismo para negar la realidad. Capitalizar la luz, sin olvidar la sobra. 
En nuestras manos, en las de cada uno, está el tener una mejor familia. Una mejor casa y un mejor barrio. Un mejor estado y un país del que todos podamos sentir orgullo. Para que los juegos pirotécnicos sean una alegre compañía de lo que ya se siente en los corazones y nuestros héroes nacionales sean ejemplo. Para que los símbolos patrios tengan sentido y nos recuerden que podemos diferir en muchos aspectos de nuestras vidas, pero vivimos bajo un mismo techo. Recordar que quien le hace daño al de enfrente, se daña a sí mismo. 
Un arranque eufórico es pasajero. De poco sirve gritar "¡Viva México!", si en las acciones diarias no le aportamos vida. Debe ser un hábito. Una permanente necesidad a satisfacer gota a gota. 

Por cierto, la misma ENCUP muestra un lado positivo: tres cuartas partes dijeron estar orgullosos de ser mexicanos. ¿Y el resto? Muy seguramente decidió no verse al espejo para encontrar la fortaleza del País. 

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