Cosas de la vida.
Me entero que al interior del Instituto Coahuilense de Acceso a la Información
(ICAI) se están elaborando los nuevos parámetros de cumplimiento que sujetarían
a todos los entes obligados en cuanto a lo que publican por Internet. La
pregunta natural, me parece, es cómo vendrán: ¿subirán el estándar de
cumplimiento o generarán un esquema más cómodo para todos los obligados, para
sacar buena nota sin esfuerzo?
Ejerciendo
aquello que se llama transparencia, solicité el documento. ¿La respuesta?
Resulta que es información reservada y tendría que esperar unos dos años para
conocerla. O menos, cuando el Consejo General "libere" la versión
final del documento.
Dicho rápido: me
topé con lo que parece ser el único documento reservado en el ICAI. Todavía
hasta el día de ayer, en su página, el ICAI decía que "Por el momento este
Instituto no cuenta con información que sea de carácter reservada" (punto
21, su Información Pública Mínima). Mala suerte la mía, supongo.
En Coahuila, en
principio, toda información generada en una oficina pública es, como podrá
imaginarse, pública. Cuando se trate de información que, por ejemplo, pone en
riesgo la vida, la seguridad o la salud de alguna persona o comprometa la
seguridad del Estado (artículo 30, Ley de Transparencia), la información se
guarda: la consecuencia negativa de su divulgación supera el beneficio.
Entre los motivos
por los que una entidad puede reservar la información está aquél cuando el
documento "contengan las opiniones, recomendaciones o puntos de vista que
formen parte del proceso deliberativo de los servidores públicos, hasta en
tanto sea adoptada la decisión definitiva, la cual deberá estar
documentada" (fracción VI, artículo ya citado). Por ahí se fueron los del
ICAI para no darme el documento "top secret".
A ojos de la
Unidad Administrativa donde se resguarda el documento, el darlo a conocer
"entorpecería este proceso (el estudio y deliberación del Consejo
General), afectando de manera irreparable que el proyecto continúe con el
procedimiento respectivo".
¿Afectación
irreparable? ¿En serio?
En el mismo
acuerdo de reserva (documento que, por Ley, debe generarse para poder negar la
información) también puede leerse que la "divulgación (del documento)
podría ocasionar confusión entre los sujetos obligados sobre el ordenamiento
que será en su momento el documento final".
Otra vez, ¿en
serio?
No comparto el criterio,
por supuesto. Aquí, algunos argumentos:
En primer lugar,
porque de acuerdo con la misma fracción VI "se considera que se ha
adoptado la decisión definitiva cuando el o los servidores públicos
responsables de tomar la resolución resuelvan (sic) de manera concluyente una
etapa, sea o no susceptible de ejecución". En el momento en que la
Dirección Jurídica del ICAI remitió a su Director General el proyecto, vía Memo
DJ/53/2013, la Unidad Administrativa tomó una decisión definitiva (entregar el
documento, para análisis) y concluyó una etapa, la de elaboración del
documento. Ya si pasa sin cambios o, por el contrario, le modifican algo más
que los signos de puntuación, es asunto del Consejo General, pero será una
nueva etapa.
Quien reservó la
información tampoco estaría del todo convencida de que su divulgación afectará
de modo irreparable el proceso. Cuando funda y motiva su decisión dice "su
divulgación podría ocasionar confusión". Detrás del "podría"
falta seguridad, hay duda.
En el fondo no
veo argumentos para sostener aquello que se llama "la prueba de
daño", es decir, la "carga de los sujetos obligados de demostrar que
la divulgación de información lesiona el interés jurídicamente protegido por la
Ley."(fracción XXIV, artículo 3 de la Ley). Cuando hay duda, además, opera
el principio de máxima publicidad que dice, artículo 5 de multicitada Ley, que
"en caso de duda razonable entre la publicidad y la reserva de la
información, el servidor público deberá favorecer la publicidad de la
misma".
¿Daño irreparable
al proceso, por conocer un documento que aún no se aprueba? En la próxima
entrega, comparto la opinión al respecto y algunos datos más.
Mientras tanto,
aquí en Coahuila la atención ha de estar en otros asuntos. Estarán en el ICAI
poniendo los manteles largos para recibir, este viernes, a representantes de
otros Institutos y Consejos de Transparencia para hablar del tema educativo,
los retos y avances. La buena cara, pues.
Candil en la
calle.
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