Total
que el "gabinetazo" coahuilense salió como el Federal de hace dos
sexenios. Cuando se dice que "lo mejor está por venir", al menos dos
Secretarios presentan su renuncia para despachar fuera del Estado.
La
primera noticia que robó plana fue la del entonces Secretario de Fomento
Económico durante la primera semana de diciembre. Entonces le preguntaron al
todavía gobernador, y dijo: "Es muy cierto que se lo quieren llevar a
Sedesol federal, pero a ver si me dejo". Como con la tenencia, pues. Al
cierre del mes, no uno sino dos Secretarios hicieron maletas.
Con
ellos, y en otras muchas posiciones de menor rango por lo que no acaparan
reflectores, una migración silenciosa de funcionarios públicos sucede. Se
llevan sus conocimientos a una tierra donde hay cobijo y mejor trato, dicen.
Queriendo
darle un giro a la noticia, poniéndose de espalda a la realidad, se podría
intentar argumentar que el Gobierno del Estado se convirtió en semillero para
el Federal, pero ¿Podría sostenerse sin que gane la risa?
Ningún
semillero. A un lado las filias y fobias, los que se fueron tienen un
denominador común: han construido sus propios méritos, sus carreras y
conexiones a lo largo de los años, mucho antes de que esta administración los
hiciera Secretarios. Basta con ver que las posiciones que ahora ocupan obedecen
más a su experiencia profesional previa a la Secretaría que ocuparon, para que
el argumento se derrumbe.
Ahora
bien, como se dice: ni están todos los que son ni son todos los que están. No
debe sorprender si, en los próximos días, algún otro deja también la silla.
Pero no más: si a muchos ya les queda grande la banca que ocupan en el Estado,
nada podrían hacer en las grandes ligas.
Pero
todos tienen su corazón y en este juego, el que se enoja pierde. Se ha dicho
que el Gobierno del Coahuila tendría, con estos movimientos, aliados en el
Gobierno Federal. Otra forma de entenderlo es que los que se fueron tienen una
mejor posición para construir, desde allá, su siguiente escalón en la senda
local. Allá, sin presupuestos magros, la plataforma para lucir es mejor que la
que les ofrecía una Secretaría estatal donde debían pagar la mitad de su pasaje
aéreo.
A
los que se fueron, los mejores deseos. Son los que se quedan en Coahuila
quienes sentirán las consecuencias de una administración que prometía estar
compuesta por lo mejor, de lo mejor, de lo mejor, y que nada más no ha logrado
cuajar.
Una
desilusión más y el sabor amargo de la promesa creída.
Tan
alta era la expectativa que hasta la Ley Orgánica se reformó para que fueran
los diputados quienes analizaran y, en su caso, aprobaran los perfiles de
quienes encabezarían las Secretarías. Ahora parece una comedia.
Para
marzo de 2012, se experimentó el primer cambio en una Secretaría, la de
Turismo. La silla, desde entonces, ha estado ocupada. Pero sólo eso.
Después,
todo se ha parecido más a la improvisación: un Secretario de Seguridad, tema
álgido en el Estado, que duró unos meses; la invención de una Secretaría de la
Mujer cuya titular duró menos de un mes; un Secretario de Gobierno que se
sentirá más cómodo ignorando la Ley de desarrollo Social; una Secretaria de
Infraestructura cuyo legado más memorable fue pintar la Ciudad Deportiva un
sábado. Y así, la lista.
Total
que el "gabinetazo" coahuilense salió como el Federal de hace dos
sexenios. Por eso, en burla, se dice que eso debió haberlo aprendido el
Gobernador en sus cursos en el Rancho San Cristóbal.
Cuando
se decide estructurar una administración con algunos pocos altos perfiles y
muchos de los otros, llega el momento en que, en su conjunto, no resuelven ni
la encomienda más básica. Lo mejor busca un nuevo panorama y, quienes se
quedan, escriben desde ya el epitafio de un gobierno gris tenue.
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