Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 30 de diciembre de 2012

…Pero a ver si me dejo

Total que el "gabinetazo" coahuilense salió como el Federal de hace dos sexenios. Cuando se dice que "lo mejor está por venir", al menos dos Secretarios presentan su renuncia para despachar fuera del Estado.
La primera noticia que robó plana fue la del entonces Secretario de Fomento Económico durante la primera semana de diciembre. Entonces le preguntaron al todavía gobernador, y dijo: "Es muy cierto que se lo quieren llevar a Sedesol federal, pero a ver si me dejo". Como con la tenencia, pues. Al cierre del mes, no uno sino dos Secretarios hicieron maletas.
Con ellos, y en otras muchas posiciones de menor rango por lo que no acaparan reflectores, una migración silenciosa de funcionarios públicos sucede. Se llevan sus conocimientos a una tierra donde hay cobijo y mejor trato, dicen.
Queriendo darle un giro a la noticia, poniéndose de espalda a la realidad, se podría intentar argumentar que el Gobierno del Estado se convirtió en semillero para el Federal, pero ¿Podría sostenerse sin que gane la risa?
Ningún semillero. A un lado las filias y fobias, los que se fueron tienen un denominador común: han construido sus propios méritos, sus carreras y conexiones a lo largo de los años, mucho antes de que esta administración los hiciera Secretarios. Basta con ver que las posiciones que ahora ocupan obedecen más a su experiencia profesional previa a la Secretaría que ocuparon, para que el argumento se derrumbe.
Ahora bien, como se dice: ni están todos los que son ni son todos los que están. No debe sorprender si, en los próximos días, algún otro deja también la silla. Pero no más: si a muchos ya les queda grande la banca que ocupan en el Estado, nada podrían hacer en las grandes ligas.
Pero todos tienen su corazón y en este juego, el que se enoja pierde. Se ha dicho que el Gobierno del Coahuila tendría, con estos movimientos, aliados en el Gobierno Federal. Otra forma de entenderlo es que los que se fueron tienen una mejor posición para construir, desde allá, su siguiente escalón en la senda local. Allá, sin presupuestos magros, la plataforma para lucir es mejor que la que les ofrecía una Secretaría estatal donde debían pagar la mitad de su pasaje aéreo.
A los que se fueron, los mejores deseos. Son los que se quedan en Coahuila quienes sentirán las consecuencias de una administración que prometía estar compuesta por lo mejor, de lo mejor, de lo mejor, y que nada más no ha logrado cuajar.
Una desilusión más y el sabor amargo de la promesa creída.
Tan alta era la expectativa que hasta la Ley Orgánica se reformó para que fueran los diputados quienes analizaran y, en su caso, aprobaran los perfiles de quienes encabezarían las Secretarías. Ahora parece una comedia.  
Para marzo de 2012, se experimentó el primer cambio en una Secretaría, la de Turismo. La silla, desde entonces, ha estado ocupada. Pero sólo eso.
Después, todo se ha parecido más a la improvisación: un Secretario de Seguridad, tema álgido en el Estado, que duró unos meses; la invención de una Secretaría de la Mujer cuya titular duró menos de un mes; un Secretario de Gobierno que se sentirá más cómodo ignorando la Ley de desarrollo Social; una Secretaria de Infraestructura cuyo legado más memorable fue pintar la Ciudad Deportiva un sábado. Y así, la lista.
Total que el "gabinetazo" coahuilense salió como el Federal de hace dos sexenios. Por eso, en burla, se dice que eso debió haberlo aprendido el Gobernador en sus cursos en el Rancho San Cristóbal.

Cuando se decide estructurar una administración con algunos pocos altos perfiles y muchos de los otros, llega el momento en que, en su conjunto, no resuelven ni la encomienda más básica. Lo mejor busca un nuevo panorama y, quienes se quedan, escriben desde ya el epitafio de un gobierno gris tenue. 

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