Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Incumplir hasta lo firmado

En la política, la estrategia de "El Son de La Negra": a todos diles que sí, pero no les digas cuando. Desde Maquiavelo hasta Greene, se ha discutido sobre qué tan a menudo un  político puede (y debe) cumplir con la palabra empeñada. Las opiniones se dividen, pero si alguna regla puede haber, estaría en aquella máxima paremiológica: ni tanto que queme al santo, ni tanto que no le alumbre.  
De entrada, no hay político que pueda cumplir siempre. Va contra su naturaleza y el ambiente en el que se desenvuelve. Y esto podrá ser discutible a la luz de la ética y la estrategia, concedo eso. Pero una cosa es segura: el político que hace del incumplimiento la constante, insípida carrera tendrá. 
Lo que me recuerda un evento que sucedió en Saltillo, hace unos tres meses. Todo quedó asentado en papelería oficial del Gobierno del Estado, bajo el número de oficio CJ/COE/0246/2012.
Se trata de un documento que firmó el gobernador con la Asociación Nacional "Ciudadanos por una Causa en Común" con poco menos de veinte compromisos. Muchos de ellos, por cierto, se cumplían automáticamente al observar la Ley. Algunos otros, tienen una redacción tan difusa, que pudieran significar muchas cosas al mismo tiempo. Hay, sin embargo, una par de ellos muy puntuales sobre los que vale la pena centrar la atención. 
El segundo compromiso asumido, por ejemplo, dice: "Hacer pública mi declaración patrimonial al inicio de mi mandato, llevando a cabo esta acción anualmente hasta el término de mi gestión. Asimismo, promover ante mis colaboradores de primer y segundo orden el mismo ejercicio". 
Pasó ya el primer año y, de entrada, no se cumplió. ¿Ha presentado alguna iniciativa de Ley en la materia? No. Y mírese que este Ejecutivo salió un Legislador más productivo que todos los diputados de su Partido juntos. En el informe, al tema se le dedica apenas un párrafo, hablando de las casi seis mil declaraciones recibidas. ¿Y de aquel compromiso? Nada. 
El séptimo compromiso firmado dice "Hacer entrega a la Secretaría de Educación Pública en forma completa y puntual del Padrón de Maestros de mi Estado. (que) deberá incluir la identificación del docente, su historial de formación, condición laboral, ingreso detallado y asignación actual, así como mantener siempre actualizados los datos a que se refiere la reforma que presenté. En el que se obliga a la Secretaría de Educación a que esta información que debe publicar en los portales de Internet". ¿Se cumplió a la SEP? Cómo saberlo. ¿Y esa iniciativa que dijo haber presentado? Muy probablemente sea la publicada en el Periódico Oficial unos días después de haber firmado sus compromisos en la que, por nada, en los transitorios se regala un año para implementar el compromiso. Así ha sido con la transparencia: pateando la piedra hacia adelante. 
En la página de la Asociación Civil no hay un solo documento que compruebe, a tres meses de firmado el oficio, cumplimiento de parte de Coahuila. Seguramente estarán abrumados en algún otro asunto y este, como cualquier otro, ya se les traspapeló hasta el fondo del cajón. Lamentablemente esa ha sido la constante. 
Ojalá alguien le recuerde al todavía Gobernador de esos compromisos que firmó en evento público. Sería bochornoso un informe de la Asociación Civil señalando que, de los de Coahuila, ni sus luces. A cumplir de inmediato, entonces. Para no pasar ese momento incómodo. 
¿De inmediato, y cuál es la prisa, si se le eligió para seis años? 
Por una parte, porque de esos seis, ya quedan cinco. Por otra, porque al ritmo que se le vio este primer año, y dados todos los cambios que se han hecho en su círculo más cercano, difícilmente el tiempo le será suficiente para cumplir. 

Pero hay algo más: en una de esas, algo se le atraviesa en el camino y decide pedir licencia. Uno nunca sabe, ya lo hizo como legislador: se le eligió para tres años, y ni a la mitad llegó. 

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