El
resumen de lo que sucede en esta administración encarna en la Secretaría de
Desarrollo Social: se promete para incumplir, como se ha visto
Como en
el cuento en el que Pedro anunciaba falsamente que el lobo se comería sus
ovejas. Así ha estado el Gobierno de Coahuila anunciando la transparencia de
los programas sociales. Ahora, en diciembre, se ha dicho que será en enero del
próximo año. Pero ya en marzo pasado se había jurado que en julio (VANGUARDIA,
22 de marzo). Y en el inter, en noviembre, hasta se presentó un "padrón
único". Total, como Pedro y su lobo.
¿Será
falta de voluntad o consecuencia de un desorden administrativo? A esta altura,
difícil saberlo. ¿O será la tónica de un Gobierno que presumía de planificador
y, ahora, ni la improvisación se le da?
Mírese
que cuando le preguntaron al todavía gobernador por una fecha para dar a
conocer todo sobre la deuda, contestó: "Lo vamos a hacer lo más pronto
posible. No me gusta ponerme fechas exactas, porque luego se pasa un día y
traemos el tema" (VANGUARDIA, 18 de noviembre).Y es cierto: no le gusta
ponerse fechas exactas. O cuando lo hace, no las cumple. Así con la deuda, así
con la planeación, así con la transparencia. Como Pedro y el lobo, y así pasó
un año.
El
resumen de lo que sucede en esta administración encarna en la Secretaría de
Desarrollo Social: se promete para incumplir, como se ha visto. Pero hay
más.
Como
muestra de voluntad de que esa Secretaría no sería trampolín electoral, desde
el Ejecutivo se propuso un "candado" que permitía que el titular de
la dependencia se enfocara en hacer bien su trabajo. Y ni medio año duró el
asunto. El candado se eliminó y, de acuerdo con lo que se dice, de ahí saldrá
un candidato para Torreón. Así de firme la palabra empeñada. Pero hay más.
La Ley de
Desarrollo Social se ha ignorado sistemáticamente. En diferentes espacios y oportunidades
se ha señalado, pero insistimos.
La base
de la política de Desarrollo Social, los lineamientos y criterios para la
definición, identificación y medición de la pobreza, debieron ser puestos a
consideración del Congreso del Estado para su aprobación (artículo 29 de la
Ley). Y no se hizo. Entre septiembre y noviembre del año, la Secretaría debió
realizar un diagnóstico para identificar y medir los niveles de pobreza,
marginalidad y desarrollo regional para definir las zonas de atención
prioritaria y hacer pública toda esa información (artículos 31 y 32 de la Ley).
Y no se hizo.
La
evaluación de la política de desarrollo social debiera hacerla la Secretaría y
el Congreso (artículo 50 de la Ley). Y no se ha hecho.
Si el
Secretario de Desarrollo Social es ignorante de la Ley o indiferente en su
cumplimiento, es asunto suyo, pero también de su Jefe.
¿Cómo
entender que una Secretaría hará algo extraordinario cuando ni con lo
ordinario, observar la Ley, puede? Cuando el actual Secretario se vaya de candidato,
será más que obvio que el gobernador y su partido premian a quien medio hace su
trabajo y medio respeta la ley.
Y
se trata de cumplir la Ley, porque es Ley y porque tiene una lógica impecable
de que es la manera en que mejor pueden funcionar las cosas.
Ni ese
Secretario, ni el gobernador. Pero hay, además, un tercero que tampoco anda
haciendo su trabajo.
El
Secretario de Fiscalización y Rendición de Cuentas tiene la responsabilidad de
"conocer e investigar los actos, omisiones o conductas de los servidores
públicos que puedan constituir responsabilidad administrativa." (Fracción
XIV del artículo 37 de la Ley Orgánica). Ahí pareciera que no ven o se les
olvida.
Rápido se
le malgastó al Secretario su capital personal de credibilidad que tanto tiempo
y trabajo le tomó generar en la iniciativa privada. Así sucede cuando se pone
el pecho ante situaciones indefendibles.
Y quizás
ya lo sabe, no hay vuelta para atrás: O le atora o le atora. ¿Quién, después de
la posición jugada, querrá invitarlo cuando termine el sexenio? Al menos,
claro, se trate de un negocio que floreció a la sombra de lo que ahora permite.
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