Andamos, pues, muy cortos de
estadistas y con sobra de políticos de aquellos de la peor especie.
Más que Gobierno,
esta administración se ha vuelto agencia de colocación.
Lo que se
anunciaba desde hace meses, ya tomó forma: desde el Gobierno se construyó la
candidatura del aspirante a encabezar, en Torreón, la administración municipal.
Fue en esta semana, en el arranque del programa "Banco de Materiales"
allá en el Ejido El Tajito, cuando el Gobernador dijo que su Secretario de
Desarrollo Social (¡Oh sorpresa!) se separaría del encargo para buscar un
puesto de elección popular.
Más claro, ni el
agua: en un evento público sobre un programa financiado con impuestos, el
Gobernador habla de las aspiraciones del todavía funcionario. ¿Ilegal? Cómo
podría serlo, si las leyes se han confeccionado a la medida. ¿Pocos escrúpulos?
Esa es otra historia, pero por ello nadie ha pisado la cárcel.
A cuenta de
aquella frase atribuida a Winston Churchill, "El político se convierte en
estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las
próximas elecciones". Andamos, pues, muy cortos de estadistas. Y con sobra
de políticos, de aquellos de la peor especie: los que compran simpatías, los
que no sobreviven fuera del presupuesto, de esos cuyo legado no es más que
deuda.
Recuérdese que
cuando podía aún creérsele al todavía Gobernador (para quien esto escribe, al
menos, existió ese momento), una de las cartas de presentación fue la de
legislar para que Desarrollo Social no fuera un trampolín de aspiraciones
electorales. Como ha sido la constante, fue una promesa que le quedó muy
grande.
A los pocos
meses, se inventó algunas Secretarías (por tierra, también, aquello de la
austeridad por más que digan que no) para hacer un reacomodo y poder perfilar a
quien aspira a ser Presidente de la ciudad más violenta de Coahuila.
Una candidatura
construida desde hace años, cómodamente desde la plataforma que alquilaría en
Torreón o Gobierno del Estado o el Congreso.
Un Ingeniero en
Sistemas Computacionales que inició su servicio público en la Jefatura del
Departamento de Espectáculos y Alcoholes de Torreón. Buen papel habrá hecho
(silencio), pues al poco tiempo se vuelve Recaudador de Rentas de Matamoros.
En el 2000, Coordinador Regional de Desarrollo Social, de donde brinca al
Congreso del Estado. Ahí, es de los impulsores de la Secretaría de Desarrollo
Regional de la Laguna, de donde fue Subsecretario, para brincar de nuevo a una
Diputación Federal que no terminó para seguir perfilándose.
Un candidato con
gris tránsito por la Secretaría de Gobierno y que, como Secretario de
Desarrollo Social, ignoró cada letra contenida en la Ley de Desarrollo Social y
publicó, apenas, padrones chimuelos de beneficiados. Por ese "buen
papel" cuenta con todo el impulso y reconocimiento del Gobernador. Ahí la
altura de miras.
Gobernador que,
sobre el actual proceso electoral por cierto, ha dicho que los candidatos
deben, ahora, pensar también en su seguridad.
Total que
aspiraciones tendrán todos. Y para prometer y decir que se trabaja para los que
menos tienen, basta aprenderse un discurso y repetirlo sin rubor. Mírese que
aún se usa como bandera de batalla las cifras de CONEVAL sobre disminución de
la pobreza, sin detenerse a ver que ahí mismo se explica que el trabajo de
quienes han encabezado la Secretaría de Desarrollo Social ha estado mal
enfocado. En fin.
Ahí viene, otra
vez, un reacomodo en el gabinete del Estado, en donde apenas y se administra la
inercia. Falta ver quiénes, de los que trabajan en el Gobierno, tienen su
corazón en Torreón. Atentos también querrán usar su plataforma para irse
construyendo la candidatura: así se hace, eso es lo que se premia.
Y pudiera
pensarse que a como están las cosas, el asunto debiera estar ya en la cabeza de
los de Torreón y no aquí, en Saltillo. Y en parte es verdad. Pero mientras que
aquél municipio gana prematuramente un candidato, Coahuila completa pierde
(oootra vez) la oportunidad de tener una administración pública profesional,
seria y de visión amplia.
Pero, si desde la
cabeza en lugar de administrar con decoro sólo se piensa en mantener el poder,
nada diferente se puede esperar. Lo dicho: muy cortos andamos de
estadistas.
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