Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 3 de febrero de 2013

Transparencia, estilo Coahuila

No hay un intento por formular alguna respuesta a las inquietudes, no hay acercamiento, no hay espacio para la participación.
Gobernar por titulares. Afirmar que algo se hizo, para que los medios de comunicación recojan la declaración y la hagan pública antes de hacerse el análisis que comprueba que, en lo dicho, sólo hay medias verdades. Seleccionar las mejores frases y los nombres más vistosos para programas, para prometer, pues eso no empobrece. 
Así, el todavía Gobernador, no tiene reparo en decir que, en transparencia, su administración está haciendo más de lo que la Ley exige cuando, en los hechos, el asunto está lleno de hoyos. Dan el campanazo al publicar el llamado Padrón Único de Beneficiarios y, meses después, en los hechos, aceptan que no era tan único y que una gran parte de los beneficiados no estaba ahí. Que si, ahora, han publicado la nómina de los burócratas, cuando siguen sin cumplir lo que la Ley señala como información mínima. 
Ya después de las declaraciones, resulta que quieren vender muy cara la supuesta dádiva: comprarla como la verdad, creer el mito de que aquello es el máximo esfuerzo y muestra de voluntad histórica de que las cosas se hacen diferente y, por lo tanto, bien.
Hay voces críticas e inconformes, que son sistemáticamente ignoradas: no hay un intento por formular alguna respuesta a las inquietudes, no hay acercamiento, no hay espacio para la participación. Es casi como si debiéramos darnos por bien servidos por no ser objeto de una persecución directa por opinar. Y, así, se entienden democráticos.
Lo último de esta estrategia por titulares fue la publicación de -dicen- toda la información que el Gobierno tiene sobre la deuda. Sin rodeos: se trata de una acción que nada aporta y obedece a criterios electorales. 
En los kilos de documentos escaneados se borraron casi todos los nombres de los involucrados, direcciones de los bancos, números de cuenta, tasas de interés, los ingresos afectados como garantía y las comisiones bancarias. Sin esta información, contrastar lo que se presenta con lo existente en alguna fuente es una tarea poco menos que imposible. Sin esa información, no se puede saber a qué grado se jugó con los flujos de capital (en las deudas de corto plazo, el asunto es fundamental) para llegar a un gran total que, se sospecha por cierto, debe ser superior al anunciado. 
En esto, es culpa del indio y de quien lo hizo compadre. Frente a esta cortina de humo, el organismo "ciudadano" apenas y ha servido para lo que se ha especializado en tanto año, ser parapeto.  Cuando al presidente del ICAI le preguntaron por esos datos faltantes, dijo: "Le podría dar una opinión más precisa y más puntual si me da oportunidad de checar los documentos, que no lo he hecho" (VANGUARDIA, enero 31, 2013). En una situación tan importante, a cualquiera le daría pena no haber hecho su tarea. Pero, si aquí la tarea ha sido, precisamente, patear la lata, la declaración cobra sentido. No es, pues, asunto de una administración sino el tinglado de varias instancias del Estado.
Pero no es el único, para ser justos. El Secretario de Finanzas, el brazo ejecutor de la publicación, dijo: "No falta información. Lo único que quitamos nosotros, y así nos lo pidieron los bancos, son la firmas" (VANGUARDIA, la fecha ya citada).  Resulta, pues, que el Secretario tampoco ha leído lo que publicó. Debe ser mala suerte: a este Secretario, guardián del dinero, lo mismo le falsifican la firma como le borran datos que él no solicitó. Una comparsa institucional. 
Y ya que estamos en esto, ¿recuerda que hace un año, el entonces Secretario de Gobierno, pidió "darle vuelta a la página" al tema de la deuda (VANGUARDIA, febrero 23, 2012? Doce meses después, ¿por qué, entonces, hacer pública la información (por llamarle de alguna manera)? Sencillo. Vienen las elecciones y, con esto, medio desactivan a una oposición cuya principal arma seguramente sería el tema. Desde el Gobierno, para decirlo de otra manera, le están ahorrando saliva a más de un candidato que, cuando le pregunten por la deuda, va a decir: "todo está publicado en la página, vayan y consulten". Lo dicho por los candidatos, insisto, será una verdad a medias: de la deuda, prácticamente nada puede conocerse con lo publicado.  

Lo que menos apura es que la oposición tenga una estrategia alternativa, es asunto de partidos políticos y su juego. Sí preocupa que, estando ahí los titulares y comentarios en televisión como buena materia prima para construir un mito, la gente crea que no hay más allá de esta transparencia estilo Coahuila. 

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