Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 24 de febrero de 2013

De inseguridad y humor chusco

No vaya siendo que alguien salga a decir que toda promesa del Ejecutivo no era más que un chascarrillo. Y así parece, por cierto. 
En un evento, allá en Torreón, el todavía Gobernador le dijo a quien ocupa la Presidencia del Municipio: "Vamos a hacer una cosa, para que ya no me estés dando siempre la bienvenida, me vengo a vivir a Torreón". ¿Comentario jocoso? En la primera oportunidad, los reporteros le preguntaron sobre la veracidad del dicho, y respondió "Ya vivo aquí prácticamente. Ahora lo vamos a hacer formalmente" (VANGUARDIA, febrero 20). Antes de que terminara el día, alguien salió a aclarar que no fue más que un comentario "chusco".
Esta misma semana, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y Justicia Penal A.C., dio a conocer un informe donde coloca a Torreón entre las diez ciudades más violentas del País. y a cinco más de las coahuilenses entre las primeras cien. 
Detrás de los resultados sistematizados por el Consejo Ciudadano, hay un tejido social herido, niños que crecen en un ambiente de violencia sistémica, jóvenes que van conformando su personalidad sabiendo que una tarde de esparcimiento puede ser la última en sus vidas, madres y padres que son asesinados enfrente de sus hijos. 
Frente a una situación real y seria de violencia ¿qué clase de humor debe tenerse para hacer un comentario "chusco", en un evento público y en el corazón del municipio que más violencia sufre? 
Entre la dizque broma y la aclaración, los medios de comunicación propagaron lo que, finalmente, fue una treta del titular del Ejecutivo. Fue un acto de desinformación oficial que se dejó crecer porque, ante la pregunta expresa, no se quiso aclarar.
La Constitución de Coahuila, en su artículo 190, dice: "La Ciudad de Saltillo, será la Capital del Estado y la residencia del Congreso, del Gobernador, y del Supremo Tribunal de Justicia. Sólo en caso de invasión extranjera o de trastorno grave del orden público, podrá el Gobernador cambiar tal residencia a otro lugar, con aprobación del Congreso, y en sus recesos, de la Diputación Permanente".
La Constitución imposibilita, por ahora, una decisión como la falsamente anunciada. Pero ahí viene una nueva, ¿será un traje a la medida de las ocurrencias o a la altura de las circunstancias?
Así se va delineando el perfil de las administraciones y la impronta de quien las encabeza. Tal vez al ciudadano en turno le gusta, en eventos oficiales, parecer cómico y poco le importa medir el oleaje que causa una piedra desenfadadamente tirada al agua. Cada quien, podrán decirme. Pero, de este lado, una práctica mínima (y necesaria, por cierto) tendrá que ser sopesar cada palabra bajo el lente de la duda: no vaya siendo que, antes de que termine el día, alguien salga a decir que toda promesa del Ejecutivo no era más que un chascarrillo. Y así parece, por cierto. 
Falta tino en el mensaje. Así ha sido desde el primer día. Recuérdese, a manera de ejemplo, la primera semana del mes de marzo del año pasado. Aquel martes, el asunto se puso tan feo en Piedras Negras que hasta corrió la información de que se había cerrado el cruce para Estados Unidos y, el miércoles, sobre el norte de Saltillo cayó una pesada lluvia de plomo. Mientras eso sucedía, en su momento se señaló, el desde entonces Gobernador subió una fotografía a través de su cuenta de twitter caminando, tranquilamente, a las diez de mañana por la calle de Victoria, como si nada estuviera sucediendo. ¿Desafortunada coincidencia o un mensaje mal encausado? 
Al menos en breve, mientras no venga una Constitución que lo permita, el Ejecutivo se queda en Saltillo. Allá en Torreón, alguno se habrá quedado con el amargo sabor del engaño; en todos los demás municipios, con la incómoda duda: cómo saber cuándo habla con verdad. 
Y mientras hay quienes tienen humor para soltar comentarios chuscos en eventos oficiales, en Saltillo, el todavía Alcalde habla de que, bajo su administración, se ha logrado una calma real y no una "calma chicha", como ocurre en otros municipios.
Dice, también, que él sí ha tomado decisiones importantes (únicas e históricas), no como los otros que estuvieron antes, que bajaban la mirada cuando les golpeaban el escritorio. Algunos de esos, de los que "se hacían pato" diría el actual, buscan por cierto regresar al mismo puesto. ¿Otro que no mide las consecuencias de su dicho o habla con toda la intención? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario