Alguien no sabe o
no puede tomar decisiones que duren una vuelta al calendario
En Coahuila, el
equipo de trabajo no ha podido consolidarse. El círculo rojo del todavía
Gobernador ha estado muy descolorido. Los cambios en el primer nivel promedian
uno por mes. El asunto no obedece a una estrategia sino, como ya es la
costumbre, a la improvisación y a la coyuntura. Son las mismas caras ocupando
diferentes posiciones. Reciclaje de burócratas de cuello blanco. Son puestos
con fecha de caducidad.
Los cambios en
las organizaciones son cosa natural. Deben ser consecuencia de un reacomodo
normal, en ambientes en transformación. Pero un ritmo tan apresurado como el
que se ha visto debiera encender la alarma: alguien no sabe o no puede tomar
decisiones que duren una vuelta al calendario.
Uno o dos cambios
se entienden, ¿pero tantos en tan poco tiempo?
El Gobierno que
se ha querido vender como respetuoso de los derechos humanos, no ha dejado que
se asiente el trabajo de la Comisión, el órgano autónomo en la materia.
Ha cumplido con la formalidad de presentar ante el Congreso alguna terna,
pero los resultados ya trascendían en prensa tiempo antes del reconocimiento
oficial. El plan A para Derechos Humanos a los pocos meses fue contratado como
Procurador (donde tampoco, si se recuerda, era de las primeras opciones).
Ahora, el plan B se va a la Secretaría de Gobierno. Con los mismos ¿con una
nueva forma de gobernar?
Y es que, quien
busque entender el trabajo del actual Gobierno, en todo caso debe buscar el
eslogan y entenderlo exactamente al contrario.
La violencia no
ha estado tan a flor de piel como cuando se usó el "Coahuila, aquí se
sonríe". Al cuarto mes comenzó a usarse aquello de "El Gobierno de
Todos" cuando era más que evidente que la administración era muchas cosas,
menos incluyente. Ya después, se ha usado el lema de "Una nueva forma de
gobernar" cuando la evidencia muestra que son los mismos, haciendo lo
mismo.
No se trata de
que las personas no tengan experiencia. Merodeando siempre en el presupuesto,
con años colgados de las mismas lianas, alguna experiencia tendrán en el
sector. Lo mismo en derechos humanos, como en agricultura o en medio ambiente y
economía. Pero ningún especialista, llenos de todólogos. Lo único que puede
esperarse es la precisión de una escopeta.
Quien por algunas
semanas se encargó de las giras del Gobernador, se ausenta de la escena pública
(con trascendidos, en prensa, de serias diferencias). A los pocos meses regresa
a otra cartera. Quien habría estándose privando de tener una vida personal para
cumplir a tiempo completo con su trabajo de vocero en materia de seguridad,
acaba también de ser removido. ¿Y cuál fue la explicación? Por la declaración
del Ejecutivo, hasta pareciera que no se hizo bien el trabajo: "Creemos
que una persona más cercana a la profesión de ustedes. Puede ser un mejor
conducto para difundir la información que ustedes requieran". ¿Cuál fue el
criterio, la razón, el razonamiento?
Y, otra vez, no
se trata de que no haya experiencia. Algunas de las caras que se reciclan son
personas muy trabajadoras. La cosa es que no dejan de ser la tercer o quinta
opción.
Hasta ahora, el
único plan A con perfil de credenciales suficientes y reconocimiento nacional
está en la Secretaría de Educación. Fuera de ahí, las Secretarías no son más
que cuotas de camarillas de barrio o región. Para creerse gigante, a quienes
prefieren rodearse de enanos. Muy corta la visión de Estado.
El ahora
Gobernador había prometido puro profesional y de tiempo completo. Prometió que
se conocería el perfil antes que el nombre. Pero así, prometiendo, ya lo hemos
dicho, vamos hacia la mitad del sexenio.
Podrán decir lo
que quieran, cubrirse con el desgastado argumento de que el trabajo
institucional continúa con normalidad. Pero es mentira. Tanto cambio afecta la
calidad del trabajo y va en contra, precisamente, de lo pregonado: el
fortalecimiento de las instituciones.
O podrá también
quererse vender la idea de que se está proveyendo de buenos perfiles al
Gobierno Federal. El todavía Gobernador ha dicho: "Me da mucho gusto saber
que escogí personas que hoy, por su talento, son llamados" (VANGUARDIA, 15
febrero, 2013). Pero, es sobre-simplificar el asunto. No todos los que se han
ido fueron reclutados en las Grandes Ligas, y ninguno de los que se fueron para
allá debe su nueva responsabilidad al buen papel hecho en esta administración,
la de la sonrisa que dura apenas para el arranque.
¿Cuál es el
balance de este Gobierno? Ahí va, administrando con los reintegros, con las
segundas y terceras opciones.
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