Se es inocente en tanto no se demuestre lo contrario y, como se dice en algún deporte, esto no se
acaba hasta que se acaba.
La detención de un exgobernador en España, si bien puede animar eso de
hacer leña del árbol caído, puede terminar de muchas maneras. Los pormenores,
la correlación de fuerzas, las capacidades de los involucrados, son conocidos
tan solo por los protagonistas. Estamos, apenas, viendo los primeros momentos y
las primeras reacciones.
Sin adelantar juicios sobre la culpabilidad o inocencia del ahora
detenido, eso al alcance del largo brazo de la justicia (internacional), es importante
poner el ojo en algunos asuntos.
Primero: En el extranjero se ha estado haciendo lo que en México no.
Ahora la nota está en España. Pero antes de ello, los tribunales y
medios de comunicación texanos parecían ser los únicos tras la pista de
presuntas irregularidades… que pudieran o no empatar con los intereses de los
coahuilenses, por cierto.
¿Será un tema de leyes, de capacidades o de complicidades? Lo sencillo
sería decantarse por la última y señalar alguna mafia soportada en la
impunidad. Pero ¿ahí termina? ¿No habrá manera de identificar huecos en las
normas o debilidades en las estructuras que puedan resolverse para disminuir la
influencia de los cómplices? De ahí una agenda de trabajo para legisladores e
implementadores.
Segundo (muy importante): La responsabilidad de quienes han cuidado la
casa.
Varios funcionarios han dicho que en las cuentas estatales no falta un
solo peso. Este dicho se ha sostenido aun cuando las cuentas de inversión/gasto
contra presupuesto/deuda no cuadran por ningún lado. Si, como parece apuntar,
parte del dinero sí provino del arca pública ¿existen mecanismos para llamar a
cuentas a quienes, por ignorancia o conveniencia, sostuvieron lo contrario?
En el maremoto de reformas vividas después de la megadeuda, se
reescribieron leyes directamente relacionadas con el tema. Bajo todas las reformas,
seguirle el hilo al tema (y por lo mismo, impartir justicia) es asunto
complejo. ¿Hay responsabilidad en esta maquinación?
¿Qué sucederá con quienes, desde organismos autónomos, omitieron
entrar al tema bajo interpretaciones barrocas?
Todo lo trabajado en transparencia en Coahuila, más que una convicción
personal, es consecuencia del pecado original de la megadeuda. Así de simple. Y
todo lo hecho, lamentablemente, no aclaró el tema político-legal-financiero más
importante de la entidad ni fortaleció el derecho a saber sobre la
participación en ese asunto de los que todavía despachan.
Cosas de la vida. En una de esas, quien buscó pasar a la historia como
el gran impulsor de la legalidad quedará, en la memoria, como un magro promotor
de la impunidad. Porque no se trata de querer, sino de poder.
Similar asunto si el dinero no es público. De alguna manera floreció
al amparo del poder estatal. Y muchos de los estaban siguen en la nómina. Se
hablen o no, en los gobiernos de los hermanos el círculo rojo es prácticamente
el mismo.
Tercero: La situación de los implicados colateralmente.
Allá España y Estados Unidos andarán tras la pista de lo que a ellos
preocupa. Cumplir con su misión no sustituye la de las autoridades locales ni
compensa los intereses estatales.
La corrupción no es un asunto individual, sino de muchos. ¿Hasta dónde
llegaría el modelo local? Fortunas construidas, candidaturas compradas, medios
de comunicación consolidados. ¿Quién indagará en el tejido local? Por acá, el
panorama sigue desierto.
Al tiempo. Estamos, apenas, viendo los primeros momentos y las
primeras reacciones.
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