Cercanos están los tiempos de las grandes definiciones políticas en la
entidad. Entre ellas, quién quedará en lugar del todavía gobernador.
Entre quienes dicen que no todo se ha dicho, aquellos quienes –por mero
cálculo-, defienden la tesis de que, al final, la balanza beneficiará a una
mujer dentro de la fuerza política dominante. Sorpresa. Así, como se escucha:
más por reglas internas de Partido que por la voluntad de quienes todavía
mandan, llegará el momento y difíciles decisiones tendrán que tomarse. Eso dicen,
eso calculan.
Suponiendo que así sea (y algunos dirán “es mucho suponer”),
interesante se pone el asunto dado que, en la presente administración, no se ve
un perfil femenino bien colocado para tomar la estafeta. No dentro del mismo
grupo, al menos. El sexenio que inició prometiendo equidad en su gabinete,
termina sin perfiles atractivos para continuar la labor (cualquiera que esta
sea).
En aquél cálculo se alude al número de elecciones que habrá, el número
de mandatarias que despachan, los discursos pronunciados en la capital de la
República, etcétera. Y tomando esos elementos, todo concuerda. Sin embargo,
acá, la exposición, el apoyo y la maquinaria parecen estar funcionando con
otros perfiles en mente.
¿Habrá quien busque y pueda aprovechar eso del género? De seguro. Esperemos,
sin embargo, que no sea la única carta por jugar, pues triste será la historia.
No solo en las filas de la fuerza política dominante, sino en la
oposición. Ahí la misma carta, la del género, podría jugarse bajo una lógica
distinta: la de ofrecer un perfil completamente diferente al electorado. Pero,
nuevamente, ¿sería ese lo único por ofrecer?
Desde lo gubernamental, el tema que definitivamente se aprovechará es
el de la seguridad. Viendo esa parte, incluso más que en el tema del empleo,
los números presentan un gobierno efectivo y contundente. En el orden
municipal, lo mismo. En elecciones, por encima del género, la efectividad en lo
relacionado con la seguridad como una oferta de peso.
No todo ha de estar resuelto. Pero hay una tendencia y nadie la ha
podido desmentir.
Hay, en el tema de la seguridad, un factor adicional: la acción se ha
ejercido casi de manera absoluta desde el Ejecutivo Estatal. ¿Qué pueden
ofrecer en este rubro, por ejemplo, las y los actuales alcaldes? Solo lo que el
Estado les ha permitido: por eso, mientras unos lucen a otros les asaltan
diariamente las tiendas de conveniencia.
¿Cuáles otras cartas tendrá la oposición? Insistir en la deuda y en lo
de la tenencia, se ha visto, no genera los votos necesarios. No es que sean
temas menores, por cierto. Pero en la arena electoral son insuficientes. La
oposición debe liberarse de ese espejismo.
Entre quienes dicen que no todo se ha dicho, los que defienden la
candidatura de una mujer. Pero, ¿frente a temas como la seguridad?
Quien descanse en la idea de que el género bastará, quedará fuera del
juego. ¿Qué más hay por ofrecer? ¿Cómo comprobar experiencia y pericia en temas
que importen? Por ahí, me parece, debe ir el planteamiento. La contundencia en la oferta y la acción,
porque no es tiempo para tibios… o en este caso, tibias.
Esto en cuanto a temas y su discusión. Otra historia será la
estructura, la movilización de voluntades. Ahí el trabajo es diferente y no es
asunto menor… y puede tenerse ya una idea de quién domina la técnica.
Tiempos de emociones fuertes los que están por venir.
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