Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 23 de junio de 2013

Personas, no edificios

La Máxima Casa de Estudios se merece ser más que el negocio de unos cuantos...
Escuchado, hace unos meses, durante la inauguración de la Sala de Juicios Orales de la Facultad de Jurisprudencia: entre los asistentes, una persona decía "esta sala está a la par de cualquiera que tenga una Universidad privada"; su interlocutor respondió "en las Universidades, públicas y privadas, lo que engrandece no son las instalaciones, sino la actitud de su gente".
A mi parecer, ambos tenían razón. El equipamiento de la Sala inaugurada, como observaba el primero, podía hablarse al tú por tú con cualquier otra existente (pública o privada; la comparación a partir de esa categoría siempre me ha parecido engorrosa). Pero, como habría añadido el segundo, sin personas con la actitud adecuada todo ello no era más que asientos, cámaras, iluminación.
¿La buena noticia? Pues que hace unos días, cinco estudiantes de Jurisprudencia obtuvieron el primer lugar en el Concurso Nacional de Litigación Oral organizado por la Comisión Nacional de Tribunales de Justicia. Tuvieron la actitud y aprovecharon al máximo una oportunidad.
Junto con su profesor Raúl Garza Serna y la asistencia de las maestras Nuvia Aguillón Rodríguez y Katy Salinas Pérez, los jóvenes  José Luis Valdés, Gerardo Mata, Carlos Zamora, Oscar Rodríguez y Jaime Luna se alzaron con la victoria en este importante evento. Enhorabuena.
El camino debió ser largo y nada sencillo. Previo al certamen nacional, debieron superarse fases estatales y  regionales. Para los alumnos fue, imagino, una fuerte dosis de experiencia, de aprovechar el conocimiento de los profesores y, al mismo tiempo, de descubrirse capaces de ir avanzando y componiendo sobre la marcha.
Coahuila acaba de retomar su obligación en materia de juicios orales. Los trabajos arrancaron a mitad del sexenio pasado pero, sin razón expresa, habían quedado en último plano. El tiempo se acumuló y el Estado estuvo en los últimos lugares en la implementación de esa reforma constitucional.
Arrancando junio, se inauguró la nueva sede del Poder Judicial  en la Región Centro, allá en Frontera. Más de 25 millones de pesos en un edificio y equipo, en la región con menos carga de trabajo en el Estado. Pero, otra vez, debiera tratarse de personas, no de edificios. El asunto de fondo es que, con todo esto, lo de los juicios orales es asunto nuevo en Coahuila.
En este contexto, la victoria de los integrantes de Jurisprudencia es doble.
Ahí también la mano del director de la Facultad, Luis Efrén Ríos Vega: joven académico que germinó en los pasillos de Jurisprudencia, floreció en otros países y la vida y su inteligencia le han permitido dar frutos, de regreso en su tierra, para ejemplo de todos los Universitarios. En pocos meses, su gestión universitaria ha acumulado logros académicos importantes. Con toda seguridad, seguirá el buen rumbo.
Puede que todos podrán decir lo mismo de sus escuelas y facultades, pero creo firmemente que quienes pasamos por Jurisprudencia compartimos un fuerte sentido de identidad. No importa dónde te encuentres ni cuál sea tu actividad profesional, tan pronto coincides con alguien que estuvo en sus aulas, no desaprovechas la oportunidad para ponerte al tanto sobre los profesores, su dinámica interna, los últimos cambios.
¿Será mucho abusar si afirmo que parte de esa identidad contiene cierto sentimiento de pesimismo? Esa idea de que los tiempos pasados fueron los mejores; esas anécdotas de que, en un pasado incierto y en algunas listas difusas, Jurisprudencia estaba a la cabeza como ejemplo nacional. Una identidad cultural del eterno tormento que significa  nunca estar a la altura de las generaciones pasadas.  ¿Estamos de acuerdo?
El asunto está en que Jurisprudencia, como un todo, tiene motivos para sentirse orgullosa. Aprender del pasado y valorar el presente. Orgullo hoy. Motivos para que su vista se fije en las personas que le componen y no en los edificios que le integran.  
Hoy, el motivo lo dan cinco alumnos, tres profesores y un director. Pero Jurisprudencia es mucho más. ¿Dónde están los otros alumnos, los otros profesores? Y eso aplica a toda la Universidad Autónoma. Porque la Casa de Estudios se merece ser más que el negocio de unos cuantos.

Su director, los maestros y los jóvenes, al ganarle un premio a la Universidad, le han dado una lección a los Universitarios. Se trata de las personas, ahí es donde las organizaciones se hacen grandes. El esfuerzo permanente, el riesgo superado, la meta conquistada.

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