La Máxima
Casa de Estudios se merece ser más que el negocio de unos cuantos...
Escuchado, hace
unos meses, durante la inauguración de la Sala de Juicios Orales de la Facultad
de Jurisprudencia: entre los asistentes, una persona decía "esta sala está
a la par de cualquiera que tenga una Universidad privada"; su interlocutor
respondió "en las Universidades, públicas y privadas, lo que engrandece no
son las instalaciones, sino la actitud de su gente".
A mi parecer, ambos
tenían razón. El equipamiento de la Sala inaugurada, como observaba el primero,
podía hablarse al tú por tú con cualquier otra existente (pública o privada; la
comparación a partir de esa categoría siempre me ha parecido engorrosa). Pero,
como habría añadido el segundo, sin personas con la actitud adecuada todo ello
no era más que asientos, cámaras, iluminación.
¿La buena
noticia? Pues que hace unos días, cinco estudiantes de Jurisprudencia
obtuvieron el primer lugar en el Concurso Nacional de Litigación Oral
organizado por la Comisión Nacional de Tribunales de Justicia. Tuvieron la
actitud y aprovecharon al máximo una oportunidad.
Junto con su
profesor Raúl Garza Serna y la asistencia de las maestras Nuvia Aguillón
Rodríguez y Katy Salinas Pérez, los jóvenes José Luis Valdés, Gerardo
Mata, Carlos Zamora, Oscar Rodríguez y Jaime Luna se alzaron con la victoria en
este importante evento. Enhorabuena.
El camino debió
ser largo y nada sencillo. Previo al certamen nacional, debieron superarse
fases estatales y regionales. Para los alumnos fue, imagino, una fuerte
dosis de experiencia, de aprovechar el conocimiento de los profesores y, al
mismo tiempo, de descubrirse capaces de ir avanzando y componiendo sobre la
marcha.
Coahuila acaba de
retomar su obligación en materia de juicios orales. Los trabajos arrancaron a
mitad del sexenio pasado pero, sin razón expresa, habían quedado en último
plano. El tiempo se acumuló y el Estado estuvo en los últimos lugares en la
implementación de esa reforma constitucional.
Arrancando junio,
se inauguró la nueva sede del Poder Judicial en la Región Centro, allá en
Frontera. Más de 25 millones de pesos en un edificio y equipo, en la región con
menos carga de trabajo en el Estado. Pero, otra vez, debiera tratarse de personas,
no de edificios. El asunto de fondo es que, con todo esto, lo de los juicios
orales es asunto nuevo en Coahuila.
En este contexto,
la victoria de los integrantes de Jurisprudencia es doble.
Ahí también la
mano del director de la Facultad, Luis Efrén Ríos Vega: joven académico que
germinó en los pasillos de Jurisprudencia, floreció en otros países y la vida y
su inteligencia le han permitido dar frutos, de regreso en su tierra, para
ejemplo de todos los Universitarios. En pocos meses, su gestión universitaria
ha acumulado logros académicos importantes. Con toda seguridad, seguirá el buen
rumbo.
Puede que todos
podrán decir lo mismo de sus escuelas y facultades, pero creo firmemente que
quienes pasamos por Jurisprudencia compartimos un fuerte sentido de identidad.
No importa dónde te encuentres ni cuál sea tu actividad profesional, tan pronto
coincides con alguien que estuvo en sus aulas, no desaprovechas la oportunidad
para ponerte al tanto sobre los profesores, su dinámica interna, los últimos
cambios.
¿Será mucho
abusar si afirmo que parte de esa identidad contiene cierto sentimiento de
pesimismo? Esa idea de que los tiempos pasados fueron los mejores; esas
anécdotas de que, en un pasado incierto y en algunas listas difusas,
Jurisprudencia estaba a la cabeza como ejemplo nacional. Una identidad cultural
del eterno tormento que significa nunca estar a la altura de las
generaciones pasadas. ¿Estamos de acuerdo?
El asunto está en
que Jurisprudencia, como un todo, tiene motivos para sentirse orgullosa.
Aprender del pasado y valorar el presente. Orgullo hoy. Motivos para que su
vista se fije en las personas que le componen y no en los edificios que le
integran.
Hoy, el motivo lo
dan cinco alumnos, tres profesores y un director. Pero Jurisprudencia es mucho
más. ¿Dónde están los otros alumnos, los otros profesores? Y eso aplica a toda
la Universidad Autónoma. Porque la Casa de Estudios se merece ser más que el
negocio de unos cuantos.
Su director, los
maestros y los jóvenes, al ganarle un premio a la Universidad, le han dado una
lección a los Universitarios. Se trata de las personas, ahí es donde las
organizaciones se hacen grandes. El esfuerzo permanente, el riesgo superado, la
meta conquistada.
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