En Coahuila se
insiste en una transparencia por encima, que parezca sin ser: el Ejecutivo del
Estado simula sin recato. y quien debiera hacer valer su palabra, el Instituto
de Transparencia (ICAI, como se le conoce), es una burla que se burla.
A principios de
esta semana, en diferentes medios de comunicación, apareció una noticia sobre
un blindaje al 100% de los programas sociales. Tal afirmación, trascendió, no
provenía del Gobierno sino de una institución tan respetada como Transparencia
Mexicana.
¿Es, en verdad,
para echar campanas al vuelo?
La pregunta vale
porque, con el informe de Transparencia Mexicana en la mano, los defensores a
sueldo del Gobierno no tardarán en descalificar cualquier señalamiento de la
oposición sobre el uso electoral de programas sociales. Vale, porque la
respuesta obliga a fijarnos en los detalles, ahí donde el diablo más se
divierte (dicho sea esto, sin alusión a candidato alguno).
El origen de la
nota es el "Informe especial sobre mecanismos de queja y denuncia en
materia electoral para los programas sociales federales y estatales", dado
a conocer esta semana, elaborado a partir del análisis de 3 de los 20 atributos
de institucionalidad relacionados con el control y fiscalización de los
programas sociales que, voluntariamente, los gobiernos inscriben en la
plataforma de la IPRO (www.programassociales.org.mx).
Hasta aquí,
entonces, que el "súper blindaje" sea, en realidad, el cumplimiento
en tres aspectos: que haya formalmente mecanismos para presentar quejas del uso
inadecuado de programas sociales, que se difunda que existen esos mecanismos y
que los servidores públicos sepan que pueden incurrir en falta administrativa y
penal. Ni más, ni menos. Otro detalle está en el número de programas
registrados: Coahuila tiene 15. Otros estados, que también cumplen al 100 en
los tres aspectos que analiza el Informe Especial, tienen hasta cinco veces
más.
Pero de todos, el
que más debiera interesar está en la manera en que Coahuila dice cumplir con
los requerimientos. No es el momento para entrar de manera puntual, pero para
tener una fotografía general digamos que el Gobierno de Coahuila
"acredita" aspectos con información inexistente. Transparencia
Mexicana, entonces, debiera cuidar que no se quieran pasar "de
listos". Pero es otra historia.
Con todo esto, el
Informe Especial sí es un documento serio, elaborado por una instancia con
credibilidad y a partir de la información que tiene a la vista. Quienes, por
otro lado, quieran usarlo para simular un aval, o forzando una generalización
para curar en "salud" todo abuso electoral, son quienes ni tienen
credibilidad ni saben lo que es el trabajo serio.
Así las cosas,
han pasado los años y la transparencia no se ha fortalecido en Coahuila. Y en
esto, el ICAI carga con parte importante de la responsabilidad.
También esta
semana, allá en Monclova por ejemplo, hubo novedades sobre la transparencia. La
COPARMEX, en acto público, describió el resultado de esperar 100 días hábiles
por respuestas a preguntas sobre las finanzas, la deuda, la nómina y la obra
pública municipal.
Cómo estarán los
ánimos que en la rueda de prensa, entre otras cosas, se dijo: "nuestro
siguiente paso es acercarnos a las autoridades, la próxima semana iremos al
municipio y reclamaremos al ICAI por ser cómplices de la opacidad municipal. El
ICAI es responsable al haberle dado un reconocimiento a Monclova por la
supuesta transparencia con la que opera, sólo se burla de la ciudadanía, está
desperdiciando su presupuesto y por ello ya estamos preparando las medidas
legales" (VANGUARDIA, mayo 20, 2013).
Monclova, por
cierto, ha seguido la escuela del Gobierno del Estado: parecer, pero no ser
transparentes.
Y frente a eso,
por cierto, hace un par de meses hubo cambio en la presidencia del ICAI. Tan
importante fue el asunto, que por poco y pasa desapercibido.
En fin. ¿Cuál es
la altura de miras, la estrategia maestra, que puede esperarse de la nueva
(pero no renovada) Presidencia?
Algo podrá
suponerse con las primeras palabras que dijo la nueva Presidenta apenas se
sentó en la silla central del local comercial que rentan como oficina: "Me
comprometo. este. a seguir trabajando en esto. A poner todo mi empeño, todo mi
entusiasmo. este.la experiencia que he adquirido dentro del Instituto en este
tiempo y, por qué no, también por fuera del Instituto, para emprender cosas muy
padres." (video de Vanguardia, 21 de marzo de 2013). Ese fue el primer
paso.
Prácticamente
nueve años dentro del ICAI, de un puesto a otro, asumiendo la principal
encomienda del Instituto de este organismo constitucional autónomo, en un
evento que no fue sorpresivo sino largamente pactado. y la propuesta central
que logró articular es que se harán "cosas padres".
Entre formatos
que se llenan con imprecisiones y mentiras, y la estrategia maestra de hacer
"cosas padres", ya podemos darnos una idea de lo que estará por
venir.
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