Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 19 de mayo de 2013

Maquinaria Electoral

Para quien todavía ocupa el cargo de Gobernador en Coahuila, el asunto iría más o menos así: si el PRI no se lleva todas las canicas en las próximas elecciones, vendrá la enfadosa comparación con los tiempos del hermano y los carros completos. 
Para quienes militen o simpaticen con ese Partido, al día de hoy, llevarse una silla menos que todas no es opción. 
Ya dirán algunos que el titular del Ejecutivo nada tiene que ver con lo que pase en el PRI. Pero es precisamente ahí, en el Partido, donde se le nombra al Gobernador como "Primer priísta" de Coahuila. Por algo será. Luego entonces, al "Primer priísta" (por razones de Partido, de prestigio político personal) seguramente sí le interesa no ser el hermano mayor que pudo menos. 
Y se pensará que el asunto nada interesa a quienes no engrosan las filas del tricolor. Error. Y no por razones de Partido (cada cual, de hecho, hace lo que puede para llegar y mantenerse en jugosas posiciones; honorables y escorias en todos los Partidos hay). Cuando un administrador se guía con la brújula electoral, mantiene necesidades que satisface a fuerza de despensas y cobijas que distribuye de manera selectiva. Así, no hay justicia ni libertad. 
Pero les gana la urgencia. 
Antes de asumir el compromiso, el ahora Gobernador solicitó se reformara la Ley para que el titular de la Secretaría de Desarrollo Social no pudiera columpiarse a un puesto de elección popular. Medio año después, en maniobra al estilo del doctor Jekyll y el señor Hyde, dio marcha atrás para catapultar a un candidato en La Laguna.  
Allá, también en La Laguna, se organizó la toma de protesta de los primeros 930 Comités de Política Popular y Acción Social (COMPPAS): un evento multitudinario, en el proceso electoral, en un estadio, con uniformados en camisas rojas (como cuando se organizó las marchas por lo que llamaba "Gasolinazo", que ahora ni se recuerda).
Pero en Coahuila, en el gobierno que hace las cosas bien, cuando camina como pato, come como pato y parpa como pato. Resulta que es otro animal. 
Movimiento Ciudadano, allá en México, ya procedió ante las instancias competentes para denunciar uso indebido de la función pública, corrupción y la comisión de algunos delitos electorales. El PAN, allá en México también, ha señalado públicamente que la marea roja coahuilense es parte de una estrategia electorera nacional. Acá, en Coahuila, el todavía Gobernador ha dicho que estos señalamientos ni le molestan, ni le angustian. 
Ahora la defensa es un presunto"blindaje" de los programas sociales. Pero, ojo, resulta que dicho "blindaje" se anunció cinco días después del evento multitudinario, en proceso electoral, en un estadio, con uniformados en camisas rojas. ¿Otra vez el estilo del doctor Jekyll y el señor Hyde?
Pero aquello es como la cereza del pastel. 
Todo el trabajo para parecer transparente se hizo, precisamente, para curarse en salud. Aunque eso de "salud" es sólo un decir: esta administración fue concebida en el pecado de la mega deuda donde sigue la complicidad (no se ha aclarado el ejercicio del gasto), la opacidad (hay huecos no satisfechos de información) y la impunidad (pero no me extrañaría que poco antes de las elecciones anuncien alguna inhabilitación, como para purificarse).  
Las listas a las que llaman padrones de beneficiarios, o la publicación de las reglas de operación, no es más que cumplir la Ley. La han vendido como muestra de voluntad y la han validado con el dicho de algunos empresarios y los consejeros del ICAI que sirven para dos cosas: ser comparsa y cobrar. Pero ahí está, en Internet, que sigue sin cumplirse con la información mínima. 
Y mientras el "Primer priísta" estará ocupado por el carro completo, nadie en el Gobierno del Estado se preocupa por respetar la Ley de Desarrollo Social. 
Por Ley, la pobreza debiera definirse, identificarse y medirse de acuerdo con unos lineamientos  establecidos por la Secretaría de Desarrollo Social (sus titulares han estado ocupados en los clientelismos, compréndase) y aprobados por el Congreso. No sólo por cumplir la Ley, pero esa debiera ser la línea de partida de la política social de un gobierno que se presume profesional. 
Nunca se ha evaluado la política de desarrollo social coahuilense en los términos que obliga la Ley, tanto a la Secretaría de Desarrollo Social como al Congreso del Estado. Y, seguramente, aunque quisieran no podrían porque, comenzando por la cabeza, la grilla no deja espacio a la técnica. 

¿El asunto? Pues que aquí en Coahuila, además de que al Ejecutivo le gusta más ser Legislativo. Pareciera también que se desplaza con mayor comodidad buscando ganar elecciones y no tanto trabajando el puesto obtenido, arrebatado. 

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