Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 7 de octubre de 2012

Postal desde Charleston 2

Acá en Virginia del Occidente, Estados Unidos, no ubican la violencia como un tema central en México; por el contrario, conocen a la perfección los principales destinos turísticos y hasta platican de sus planes de pronto organizarse una visita.
Al menos con quienes he platicado, no preguntan (como sí sucedió en el Perú y Ecuador, el año pasado), sobre los muertos o el narcotráfico. Ellos quieren escuchar sobre las costumbres, la historia y los platillos típicos. Vaya agradable sorpresa: Quizás, después de todo y sin restarle la necesaria importancia al asunto, hay mucho por hacer en temas de promoción económica y atracción del turismo.
Para no ir más lejos, el motor económico de la zona donde me encuentro es el carbón mineral. Acá, si alguna diferencia encuentro con Coahuila y nuestra región, se observan altas medidas de seguridad a favor del minero.
¿Por qué no beneficiarse del conocimiento de este estado norteamericano? Si no hace mucho, hasta viajaron al lejano oriente para promocionar la explotación de las minas, ¿Por qué no viajar más cerca para cuidar al minero?
Mucho por hacer promocionando al Estado. Coahuila, por cierto, no figura en las agendas turísticas de aquellos con quienes he platicado. Y no es que mi experiencia sea estadísticamente representativa, pero, cuánto gusto daría escuchar, por estas tierras ajenas, sobre planes para visitar las propias. Ando haciendo mi luchita, a ver si convenzo a dos o tres.
Desde acá, todo se ve diferente. Por eso dicen que los viajes ilustran: nos obligan a recordar que debemos levantar la cabeza y dejar de vernos el ombligo... levantar la cabeza y mirar al horizonte, para darnos cuenta de que no todo el mundo gira sobre los mismos temas y hay otras muchas agendas que pueden y deben explorarse.
Allá en Saltillo, para fortuna de todos, hay un destacado ejemplo de esto que comento: Luis Efrén Ríos Vega quien, por algunos años y debido a los vaivenes de la vida, debió hacer de su inteligencia su única morada.
Anduvo por España refinando los conocimientos que adquirió en la Facultad de Jurisprudencia y puso a prueba en su oficina de Palacio de Gobierno. Después de una destacada carrera dentro del sector público, se forjó un aún más brillante nombre en la academia. Lo hizo afuera: lejos del terreno conocido, lejos de todo manto protector. La perseverancia y el talento; espada y escudo. Como dicen, lo que no destruye te fortalece.
Me siento afortunado por conocerlo desde hace unos diez años. Fue mi maestro en la materia Filosofía del Derecho, en aquellos tiempos de licenciatura. Cuando, para el cierre de la carrera, un grupo de estudiantes quisimos explorar la alternativa de escribir una tesis como requisito para la titulación, fue el único profesor que dio un paso adelante y se ofreció a enseñarnos los pormenores de la investigación. Nos dio su tiempo sin pedir o esperar algo a cambio; sólo por el gusto, imagino, de contribuir con su Facultad. Ya después, por razones académicas, nos hemos vuelto a encontrar y hasta redactado un par de cosas juntos, lo cual, nuevamente, tiene un tremendo significado para quien esto escribe.
Exploró otras agendas allende las fronteras y ahora quiere, puede y lo dejan construir a favor de nuestra comunidad.
A los pocos meses de haber regresado a su ciudad (rechazó, hay que decirlo, oportunidades fuera de su tierra) fundó el Centro de Derechos Políticos (CEDEPOL), y desde esa trinchera ha organizado un sinnúmero de seminarios internacionales, coordinado varios libros, invitado más de 60 profesores extranjeros, ha desarrollado nuevas relaciones institucionales con la FAO, la ONU, el TEPJF y varias universidades europeas (la Carlos III y la Siena, principalmente).
Levantar la cabeza y dejar de vernos el ombligo. Ahí la clave y aquí un ejemplo: Luis Efrén. Buenos momentos tendrá mi maestro.
Mientras tanto, acá se organizó el primer debate presidencial. Hubo, al menos, dos sorpresas: los candidatos no respetaron el formato preestablecido (lo cual fue agradecido por la audiencia, pues el asunto se puso interesante) y el ganador, según las encuestas y contrario a lo esperado, fue Mitt Romney.
Como en cualquier lado, los debates difícilmente cambian al votante ya decidido; fue, sin embargo, un buen momento para que el Republicano aclarara cosas que venía arrastrando en su campaña. Y, quién sabe, en una de esas, hasta el triunfo se le escapa al hasta hace poco invulnerable Obama.

Desde Charleston, WV, un saludo.

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