Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Postal desde Charleston

Los políticos son tan falibles como cualquier otra persona, pero difícilmente lo aceptan pues el poder los vuelve ciegos y los nutre con aduladores a tiempo completo. Esto sucede, según parece, en todo el mundo.
De la pluma que hace unos treinta años despeñó la carrera del entonces presidente Nixon, Bob Woodward, ha comenzado a circular el libro "The Price of Politics", una crónica insuperable que explora las muchas razones que pusieron al gobierno de Barack Obama entre la espada y la pared pues, para decirlo rápido, no pudo manejar su endeudamiento.
Periodismo de investigación, el libro cuenta más de 400 cuartillas que sistematizan horas de entrevistas y largas jornadas de trabajo documental; es publicado bajo el sello editorial de Simon&Schuster.
Como si se tratase de una novela, narra la relación entre la administración de Obama y el Congreso y entre ellos y la iniciativa privada y otros grupos de presión. El tejido fino que desarrolla el autor (dos veces ganador del Pulitzer) gira en torno de los 44 días que, durante el verano del año pasado, pusieron a Estados Unidos al filo de la quiebra. Narra los orígenes del gobierno, de la soberbia en la que germinaron las primeras decisiones (Obama pensaba que podía hacerlo todo solo, los resultados en las urnas lo respaldaban, según decía) y la manera en que el Premio Nobel se iba aislando, rodeado de aduladores y personas que no resolvían los asuntos importantes.
En Estados Unidos, como en muchos otros lados, la transparencia es tema importante. También, como en muchos otros lados, hay mucho camino por avanzar y promesas por cumplir. De eso da cuenta el autor. 
Una de las muchas anécdotas reconstruidas en este libro, a manera de ejemplo: Uno de los primeros desencuentros de Obama, ya como presidente, con el sector privado encarnó en la persona de Ivan Seidenberg, CEO de Verizon. 
Después de varios sinsabores que el empresario sufrió por la indiferencia del Presidente (consecuencia esto del bajísimo nivel profesional de quienes le rodearon y porque él no quiso ser orientado), publicó una serie de recomendaciones de lo que, desde su punto de vista, debía hacer Obama. La Casa Blanca lo tomó como un atrevimiento (¿Quién se había creído Seidenberg para recomendarle algo al Presidente?).Después, en conferencia de prensa, diría que parecía que Obama ya estaba aprendiendo a ser presidente (¡otro atrevimiento! Nadie sabe más que el Presidente, dijeron). Cuando trataron de llamarle la atención, Seidenberg fue muy claro: "nosotros estaremos aquí -le dijo a la interlocutora enviada por la Casa Blanca--cuando ustedes ya se hayan ido; deben entender que toda su agenda progresista y todos estos momentos que anuncian como únicos e históricos se pueden perder solo porque personas como yo hemos decido sentarnos y esperar a que ustedes estén fuera". La traducción hecha es más o menos directa del inglés. 
Señala lo que todo político olvida: ellos van de paso. Todos los demás, los ciudadanos, siempre estarán (estaremos) ahí: y el desprecio de la soberbia del político suele y debe ser castigado con la indiferencia e incredulidad del ciudadano. Basta con que nos hagamos a un lado, para que no puedan ni apachurrar un tomate sentándose sobre él. 
Las expectativas generadas sobre la administración Obama, pronto se convirtieron en desencanto. Poco a poco, relata Woodward, Obama se fue quedando solo: "When you need friends, it's too late to make them", nos dice Woodward. Llegó el momento en que el Presidente estaba rodeado de personas que no podían ejecutar ni una sola instrucción, la administración se caía en pedazos. Que escuche quien tenga oídos.
En política no hay soluciones perfectas, ni recetas. Pero una cosa es segura: quien se rodea de enanos, podrá sentirse un gigante. Pero lo será de mentiras, con pies de barro. La política  no parece tan diferente de este lado del Río Bravo. ¿Habrá reelección? Algunos dicen que  sí: el candidato opositor parece tan malo, que las pifias del actual pueden fácilmente  olvidarse. En un mes, más o menos, lo sabremos.

Estaré en Charleston, capital de Virginia de Occidente Estados Unidos, colaborando en la construcción del Plan Maestro del "West Virginia Higher Education Policy Commission". Si me honra con el favor de su lectura, en las próximas semanas, desde acá estaré enviando algunas postales. 

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