Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Transparencia, y en los detalles el demonio

A un año de la megadeuda, nadie ha podido ni querido dar una explicación
En cuanto a la transparencia, hace tiempo que en Coahuila el problema no está en sus leyes.
No solo en la particular de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, sino en otras muchas leyes cuyo contenido está relacionado con la transparencia y el combate a la corrupción (la Constitución a la cabeza), Coahuila se encuentra a la vanguardia. Donde el asunto no ha cuajado es, precisamente, fuera del papel y la tinta.
Todavía hoy, a más de un año en que el asunto de la megadeuda robó plana, nadie ha podido (ni querido) explicar dónde se aplicó el recurso: ni el debido, ni la totalidad del flujo financiero de todo un sexenio, y una serie de contratos de deuda a corto plazo, que no explotaron en la cara, por el que se pagaron altísimos intereses y de los que poco, hasta ahora, se sabe. Así las cosas, podrá reformarse la Constitución y jurarse un compromiso con la transparencia, pero no es más que un truco propagandístico.
 Quien con el pie izquierdo inicia, así termina o tropieza. En esto, el borrón y cuenta nueva no aplica. Las escaleras se barren de arriba hacia abajo, y quien busque edificar con bases sólidas debe, primero, limpiar el terreno.
A cuenta todo esto para tener la memoria fresca pues, hace algunos días, el Gobierno del Estado publicó tres acuerdos que crean igual número de Comités a manera de órganos de apoyo de la Administración Fiscal General. Se trata de las instancias que toman tres decisiones importantes en el manejo del ingreso público: primera, quiénes pueden pagar sus contribuciones en especie, con bienes y/o servicios; segunda, a quiénes y por qué montos se condonarán multas por contribuciones no pagadas en tiempo y forma; tercera, a dónde irán a parar los bienes de comercio exterior que hayan sido embargados precautoriamente.
 Los tres acuerdos son dignos productos de lo que parece ya la costumbre de esta administración: un cúmulo de erratas e imprecisiones, consecuencia de un trabajo poco cuidado y de baja calidad. Y eso que no son más que la copia de los mismos Comités creados, precisamente, cuando lo de la deuda estalló en 2011.
A un lado esto, lo importante aquí es que el demonio está en los detalles. Mientras que la conformación de un Comité debiera enriquecer la toma de decisiones (gracias a la pluralidad de sus componentes), en la práctica y en nuestra historia, no ha servido sino para diluir la responsabilidad. Además, en la manera en que fueron diseñados, las decisiones de los tres Comités disfrutan, por así decirlo, de un velo de opacidad.
 El octavo lineamiento de cada uno de los tres acuerdos establece que será en un libro donde el Secretario Técnico consignará los acuerdos tomados, y agrega que "dicho libro lo deberá conservar debidamente resguardado". ¿Y la transparencia? Y podrán decir que todas las decisiones que ahí se tomen podrían conocerse a través de una solicitud de información. Pero lo dudo. Además, resulta engorroso y disuasivo tener que estar, mes tras mes, presentando solicitudes para ver qué nueva información hay.
Para decirlo rápido, bajo el velo de la opacidad, a través de un esquema donde todos toman la decisión y, por lo mismo, nadie es el responsable, estos tres Comités podrían servir para tratar muy bien a los amigos y de manera injusta a quienes no comulguen y se arrodillen. ¿Pues no que mucho compromiso con la transparencia?
 El asunto fue puesto sobre la mesa el viernes pasado, en sesión del Congreso del Estado. Como de costumbre, la mayoría no quiso entrarle al debate y se decidió mandar el asunto a la congeladora. Ahí espera el olvido.
 En Coahuila, las leyes de transparencia podrán estar a la vanguardia; la voluntad política para conducirse conforme a sus principios, sin embargo, en la retaguardia.
Cómo andaremos cuando el tema ha trascendido ya tres administraciones sin que,a la fecha,alguien cumpla a cabalidad con la publicación de la llamada "información mínima". Ni lo mínimo se cumple. Ni se cumple, ni hay voluntad para que se cumpla.
El Instituto de Acceso a la Información, ICAI, todavía hace sus reportes con un instrumento concebido como transitorio, hecho mientras el tema avanzaba. En las leyes puede redactarse lo que se quiera, en la práctica es donde no se hace el trabajo.

 Por cierto, sobre la opacidad en los Comités, la ausencia de reacción de parte de la instancia que debiera andar en esto, el ICAI, a nadie sorprende. Ahí, la noche parece eterna

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