Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Gobernar en la ignorancia o por malicia

Cuando el gobernador anuncia que en su administración pronto se informará, diariamente, sobre los ingresos y los egresos (VANGUARDIA, septiembre 7 de 2012), es impreciso y exagerado.
Y así se le fue una sexta parte de lo que podría ser su gobierno. Administrando entre imprecisiones, tapando huecos, anunciando que las cosas cambiarán pasado mañana. ¿Por qué las inconsistencias?, ¿será porque carece de datos e información confiable, o no es más que la necesaria consecuencia del lobo que quiere ser visto con piel de oveja? Finalmente, la imprecisión y la exageración, en conjunto, son una manera de mentir.
Desde la campaña, este gobierno ha jurado ser un convencido de la transparencia. Abultadas iniciativas ha presentado al respecto y el tema aparece en sus discursos hasta el abuso. Pero, ni en la realidad ni en el papel, la evidencia respalda el dicho.
Esta semana, en el Congreso, se aprobaron diversas reformas (propuestas, desde mayo, por el gobernador) a la Ley de Acceso a la Información Pública. Se ha querido destacar, como plato principal, aquello de que el Instituto para la transparencia (ICAI) podrá imponer multas a los funcionarios incumplidos. Pero el tema tiene muchas otras aristas y, como apenas se dijo en este espacio la semana pasada, el demonio se esconde en los detalles.
Algunas joyas del flamante documento:
Una de las "novedades" de la iniciativa fue la de incorporar a la Auditoría Superior del Estado como sujeto obligado. ¿El detalle? Pues que la Auditoría Superior es sujeto obligado desde hace unos siete u ocho años, cuando el tema fue legislado en Coahuila. El gobernador lo propone como una novedad, pero basta con visitar la página de la Auditoría (www.asecoahuila.gob.mx) para darse cuenta. Da miedo pensar que el más profesional equipo de asesores que el Gobierno pudo pagar para hacerle su iniciativa, sea ignorante. y, finalmente, quien firma la iniciativa es el gobernador. Pero ¿será que lo ignoran o se hacen los que no saben?
Otra novedad recién aprobada (legitimada, pues) por los legisladores, se refiere a la obligación que tendrán los fondos y fideicomisos públicos de proveer información pública mínima. ¿El detalle? Pues que esa información no estará disponible sino hasta pasados 365 y hasta 730 días naturales posteriores a la publicación de la reforma. Y, la cereza del pastel, léase el artículo tercero transitorio, cuando se trate de información sobre fideicomisos públicos: "La obligación comprende aquella (información) generada a partir de la fecha en que entre en vigor, no estando obligados a entregar aquella generada con anterioridad al inicio su vigencia." En otras palabras, el gobierno tiene otros dos años para hacer lo que quiera a través de fideicomisos sin que podamos conocer los movimientos. El candado de este transitorio, por cierto, protege todo lo de la megadeuda. Aquí no parece caber la ignorancia, sino la malicia.
Por esto, cuando el Gobernador anuncia que en su administración pronto se informará, diariamente, sobre los ingresos y los egresos, es impreciso y exagerado. Podrá saturarnos de balances y hojas de cálculo, pero al menos por los próximos dos años faltará una importante rebanada al pastel: los fondos y fideicomisos públicos.
Además, quienes ven como un avance aquello de que el Instituto para la transparencia pueda multar a los funcionarios incumplidos, pudieran pasar por alto que no es sino un mecanismo para lavarse las manos: "quien debe sancionar es el ICAI, no yo", dirá el gobierno, y el Instituto asumirá su incómoda posición de sparring. Así la aplicaron con la muy anunciada transparencia para los sindicatos: el gobernador lo propuso, pero fue (casualmente) el único lugar donde la mayoría quiso meterle mano y dejar el tema para después. "yo propuse, pero los diputados dispusieron", diría el gobierno y que sea el Congreso el sparring.
Tan revuelta el agua, lo único que parece claro es esto: los tres lemas utilizados hasta hoy en el Gobierno de Coahuila (muchos en poco tiempo) no son más que el cumplimiento de aquél viejo adagio, "dime de qué presumes y te diré de qué careces".

Cuando la violencia estallaba en las calles, decían "Aquí se sonríe". Se pasó, luego, al lema "El Gobierno de todos", pero un mensaje tan incluyente en un gobierno de tan pocos, hasta parecía la mala broma de alguien con un negro sentido del humor. Ahora usan "Una nueva forma de gobernar". Y, en realidad, son las mismas personas y las mismas costumbres (menos carisma a la cabeza, dirán algunos) que terminaron hundiendo en fango al Estado y endeudándolo por las siguientes tres décadas. A como van, dentro de tres meses cambiarán al siguiente lema: "El mejor gobierno de México". Pero, ya se sabe: dime de qué presumes…

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