Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Muy cerca del ‘américan dream’

Algunos datos: se calcula que por la frontera sur de México hay poco menos de dos millones de entradas de extranjeros. Arriba del 80 por ciento son documentadas; el resto, personas que buscan su camino hacia Estados Unidos de manera ilegal. Todos ellos son migrantes.
La delegación en Coahuila del Instituto Nacional de Migración habla de unos 6 mil migrantes radicados en la entidad -particularmente en Saltillo, Torreón y Monclova-, provenientes, la mayoría, de Israel, Líbano y Estados Unidos. Pero esta es, digamos, la parte bonita de la historia de los migrantes. Los que vienen de Estados Unidos, Europa o Asia le miran otra cara, una buena, a los estados fronterizos como Coahuila. Las puertas no están cerradas para ellos.
El problema está en aquellos ilegales quienes no llegan al vecino del norte, o llegan y los regresan.
A lo largo de México fluyen ríos humanos: de sur a norte. Fluyen con más esperanza que certeza; abandonándose a una suerte que no conocen. Mujeres, hombres y niños engrosan su corriente. La mayoría, centroamericanos: hasta el 95 por ciento de los alojados en estaciones migratorias provienen de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Los motiva el American Dream, y se topan con un Mexican Nigthmare.
La tendencia de la migración dibuja ya una pendiente descendente. Después del 2006, un poco por la violencia y mucho por el tema económico mundial, irse a los Estados Unidos parece poco menos atractivo. Sin embargo, después de 2007, la pendiente ascendente la dibuja el número de migrantes ilegales devueltos: ahora, después de ese año, el número de migrantes devueltos es prácticamente mayor al número de migrantes retenidos por las autoridades americanas.
Esta situación genera problemas: qué hace el migrante que no vio realizado su sueño de empezar una mejor vida con el Tío Sam; qué hace cuando se ve obligado a vivir, por ejemplo, en Coahuila.
El tema migrante es ocupación de distintos foros y agrupaciones. Un ejemplo: hace un mes, los días 17 y 18 de noviembre para ser preciso, la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad organizó su primer Congreso sobre el tema. En el marco del evento, la nota se la llevaría la Delegación en Coahuila del Instituto de Migración, quien canceló el patrocinio comprometido: problemas logísticos, argumentó. De cualquier manera, el evento se efectuó -a sacar la casta, dijeron los organizadores- con menos pompa, pero sin demérito en el contenido.
El tema, por cierto, requiere más que su atención en un ambiente académico. El migrante, antes que objeto de estudio, es persona. ¿Quién les tiende la mano?
Podrán no pertenecer a la comunidad, pero no por ello son ajenos. Mírese que no se trata de un juego de palabras: las circunstancias los colocaron en el último lugar que imaginaron; sus costumbres y circunstancias particulares desquebrajan su proceso de integración. Pero están aquí y no sobran, ni estorban, ni contaminan.
Historias dolorosas tienen cara, nombre y apellido. Ahí se tiene, por un lado, la caravana de madres de desaparecidos en tránsito y su lema "Sigo tus huellas con la esperanza de encontrarte". Ahí la historia de otras muchas madres, esposas e hijas que, pudiendo no estar adheridas a este o cualquier otro grupo, también lloran una separación y el silencio del esposo, el padre o el hijo que se fue y del que nada más se supo.
La labor de mujeres y hombres como Pedro Pantoja, de Casa del Migrante, cobra sentido desde la óptica más profunda del respeto a los derechos humanos. No se trata de solapar delincuentes, crear madrigueras de malvivientes; se trata, por el contrario, de elevar la mira y entenderlo todo desde una perspectiva mucho más amplia. En lo que podría ser un ambiente hostil, organizaciones pro-migrante les tienden la mano para tratar de ser una especie de hogar muy lejos de la casa.
En todo esto la importancia de que el Gobierno le entre de una manera seria, planificada, bien pensada.

Desde el 2000, por proclamación de las Naciones Unidas, cada 18 de diciembre es el Día Internacional del Migrante. Sin duda, un día de reflexión. 

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