Sobre el proyecto...

Archivo de las colaboraciones publicadas semanalmente en VANGUARDIA (Saltillo, México) en el espacio "En la Agenda" sobre lo que se observa en gobiernos subnacionales... Porque no se trata de un solo gobierno: son los mismos detalles que se ven por todos lados. Lo que lee pudiera ser de cualquier gobierno... o un gobierno cualquiera.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Cumplir fuera del tiempo

Pudiera ser la necesidad de sentirse algo así como héroes. 0, quizá, es con la intención de  construirse una leyenda de administradores muy efectivos o de políticos muy chambeadores.
Con el cierre de este año, prácticamente hemos llegado a la mitad de los gobiernos municipales aquí en Coahuila. Los 38 alcaldes presentan sus informes y, en la medida de sus posibilidades (o mejor dicho, en la medida de lo posible, según los presupuestos a disposición), publicitan sus logros.
Pues bien, en todo lo anunciado y divulgado hasta ahora, llama la atención que más de un alcalde se ha ufanado por haber cumplido casi la totalidad de sus metas estando a la mitad de su mandato. El mensaje es sencillo y atractivo: ha trabajado tanto, que sólo necesitó la mitad del tiempo para cumplir lo prometido. Y aquí es donde, digo, pareciera tratan de abonarle a una leyenda; se están construyendo un perfil de algo así como un salvador del pueblo, un incansable trabajador.
Sin embargo, cuando se piensa a detalle, cumplimientos tan desmedidamente fuera de tiempo, no son necesariamente buena señal.
Cuando se escuchan esas expresiones de metas cumplidas a mitad del camino, debiera cuestionarse el proceso de planeación: o fue defectuoso o no existió. Más allá de la formalidad de tener un documento, la adecuada planeación tiene mucho sentido y es parte de ser responsables. Acá en Coahuila, desde lo dicho en la Constitución, los municipios tienen la obligación de planear, entre otras cosas, qué van a hacer y cuándo lo van a hacer. No viene al caso hacer cita de los artículos a los que me refiero: pero todo está ahí, en las leyes. En los Planes Municipales de Desarrollo y los programas operativos anuales, además, debieran especificarse metas, beneficiarios, tiempos y amarrarlos con el tema presupuestal.
En ejecución de toda actividad, así lo refieren organizaciones internacionales como el PMI international, coexisten tres ejes: el tiempo, el dinero, la calidad. Muy parecido a lo que diría el filósofo de Güemez, las cosas suceden cuando deben suceder, según el equilibrio que haya en estos tres factores. Si hay mucho dinero puedes disminuir el tiempo de la ejecución o incrementar la calidad de lo que realizas; si quieres más calidad, o le inviertes más tiempo o más dinero. Pero si lo que buscas es reducir el tiempo, o se incrementa el dinero que se le destina a los proyectos o se disminuye la calidad del resultado. Este triángulo, con sus variaciones, es casi una ley: los milagros existen, pero por su naturaleza rara vez se presentan.
¿Cumplir en menos tiempo significó menos calidad en los bienes y servicios? Luego hay esas obras de relumbrón que sirven para la foto del banderazo, pero al poco tiempo deslucen o no hay dinero o mecanismos para su mantenimiento.
¿Cumplir fuera de tiempo significó un incremento en los flujos de efectivo? Las deudas no son, en sí mismas, malas. Lo complicado viene cuando lo debido no estaba contemplado. Recuérdese que a mitad de este año, la deuda de los estados y municipios llegaba a su (hasta entonces) máximo histórico; antes ni noticia era. Las deudas, insisto, no son malas en sí mismas... pero hay veces que el horno no está para bollos.
Cumplir demasiado tarde no es bueno; tampoco hacerlo demasiado pronto. El acento debe cargarse en la planeación: qué se tiene, qué se quiere, qué se puede.
Llegar a la mitad del mandato y decir que su tarea ha terminado debiera servirle más al Alcalde que, por alguna u otra razón, está por dejar su encomienda que a quien todavía tiene dos años más por hacer. En fin.
Muchas veces (¿siempre?) los tomadores de decisiones están rodeados de porras, cantos de sirena, y no pueden ver más allá. Superando el mero discurso, terminar en la mitad del tiempo puede significar profundos problemas en la planeación o en la ejecución de las políticas públicas. Y eso huele a problemas en el mediano y largo plazo. Eso, me parece, también puede aprenderse de la historia reciente.


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