Eso de “megadeuda” resulta tan viejo que, hoy por hoy y si de montos
hablamos, habrá estados más presionados en sus finanzas que el lugar donde el
tema nació a la luz pública, Coahuila.
Siendo tema viejo, sin embargo, no ha perdido vigencia: El monto de lo
debido en Coahuila es apenas el inicio.
La lista es larga. La falsificación de documentos, la integración de
una red que aparentemente involucró funcionarios estatales, federales y empresarios,
las reformas a la ley local de deuda que lograron desactivar pretensiones
jurídicas de justicia, reestructuras que complican el rastreo del dinero, un
exgobernador buscado por autoridades internacionales, un gobierno unido por
línea de sangre con aquél donde todo empezó, el esfuerzo por “darle vuelta a la
página”… entre otros aspectos. Esto hace de la “megadeuda” Coahuila un tema
vigente.
Tan vigente que se ha hecho un “megapago” de intereses, sin que la
suerte principal se reduzca. Tan vigente que cuando al todavía gobernador le
preguntan sobre el destino de todo ese dinero, solicitándole responda con un sí
o un no, no hay de otra más que irse por la tangente.
Tan vigente que, según parece, el gobierno de Coahuila anda buscando
se imparta justicia obteniendo dos órdenes de aprehensión contra dos ex
funcionarios estatales y tramitando una extradición.
O algo así.
VANGUARDIA destacó en fechas recientes la declaración del titular de
la Procuraduría en su participación dentro del marco de la Glosa del Informe.
La contundencia de la respuesta fue tal que en la editorial de este medio se
publicó un texto bajo el título “PGJE: el arte de cantinflear” (VANGUARDIA,
diciembre 10, 2015); entre sus párrafos: “La vocación del Procurador por el
discurso hirsuto obliga al uso reiterado de las comillas porque resulta difícil
dar por sentado que efectivamente dijo algo o refirió de forma inequívoca una
acción realizada por la dependencia a su
cargo”.
Como si se tratara de un test de Rorschach, el de las manchas al que
se le provee de significado, acá se ha querido entender que efectivamente andan
buscando se imparta justicia, que siempre sí.
Para la memoria, sin embargo, una declaración a inicios de 2013 del
entonces Secretario de Finanzas (hoy despacha en Educación): “En cuanto
salió la orden de parte del juez en
Estados Unidos revisamos las cuentas del Gobierno del Estado y, como se los
hicimos saber a todos los medios, no existe evidencia de que del gobierno del
Estado hayan salido esos recursos a una cuenta particular” (VANGUARDIA, marzo
16, 2013).
O hicieron las cuentas de nuevo y no salieron igual, o mágicamente
aparecieron evidencias hasta entonces desconocidas, o se esperan novedades en
la prensa texana… O se está interpretando de más y el proceder de la
Procuraduría estatal va sobre cosas minúsculas, cosméticas.
Con el anterior informe, prácticamente el ocaso de la presente
administración. Quien todavía manda, estará pensando en su legado y, a falta de
dinero para alguna mega obra…
Lo de la “megadeuda” regresará con intensidad, en boca de la
oposición. De seguro, promoverán que todos los involucrados en eso de “darle
vuelta a la página” paguen las facturas (políticas). Pero tan complicado está
el asunto y los efectos del endeudamiento tan diluidos, que por sí solo no
prosperará.
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