Parecía que la deuda en estados y municipios cedía su posición en la
agenda nacional a otros temas: Las reformas constitucionales avanzaron
lentamente, una y otra vez se repitió que no se trataba de un problema generalizado,
se tienen avances en nuevas leyes que, dicen, todo solucionará.
Sobre deuda en el orden subnacional por momentos, en medios de
comunicación y la opinión publicada, reaparece el seguimiento de algunos casos
puntuales donde el contexto (la ausencia de rendición de cuentas, la duda en
cuanto al ejercicio del recurso) amplía la audiencia interesada. Pero como
viene el tema, se va.
Lo esencial está en comprenderlo más allá de la coyuntura: Hay un
asunto estructural profundo sin resolver. Uno que apenas ha comenzado a tocarse.
La disposición normativa, como estaba, crea un ambiente propicio para la mala
administración de los recursos obtenidos y, al mismo tiempo, el trazo de los
caminos para que el gobernado exija cuentas a sus gobernantes se desdibujan cuando pasan del papel a la
práctica.
Contratar deuda no es, por sí misma, una práctica que debiera
condenarse o ser mal vista. Una deuda pública bien llevada detonaría
crecimiento y bienestar; sería una carga soportable y hasta conveniente. Las
dudas se han generado por el manto de opacidad sobrepuesto al manejo financiero
y presupuestal de algunos gobiernos subnacionales, los problemas se crean por
la impericia y hasta voracidad poco ética mostrada en el desempeño de la
función.
Si bien es cierto que el tamaño de la deuda subnacional como
proporción de los ingresos del gobierno federal o del producto interno del país
no pone en riesgo los fundamentales de la economía mexicana, también es cierto
que el margen de maniobra de los gobiernos locales se reduce.
Pareciera que al no ser definido como una prioridad nacional, el tema
avanzó lento. Al día de hoy, la lista de estados y municipios entrampados por
deuda sigue creciendo.
Con la intención de ofrecer un panorama más detallado del problema al
que nos enfrentamos, se publicó “Deuda en Estados y Municipios. Aproximaciones
a una problemática subnacional” bajo el sello editorial de El Colegio de Sonora
y el respaldo del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). Es
un trabajo que tuve la fortuna de coordinar junto con Carlos González Barragán.
El tema avanzó más pronto de lo que pudimos capturar en el texto. Pero
ahí se presentan, desde las voces de una docena de investigadores nacionales,
las principales aristas de la problemática de fondo. Es, además, un trabajo que
trata de ofrecer algo de interés a interesados de diferentes disciplinas desde
un enfoque amplio.
Cada una de las plumas que contribuyeron en este volumen, desde su
perspectiva y disciplina de estudio, comparten una misma preocupación que no
diferirá, en lo sustantivo, de los planteamientos de otros académicos y
activistas en el tema. El arreglo normativo e institucional alrededor de lo
financiero y presupuestal en los gobiernos subnacionales desde hace tiempo ha requerido
(de manera urgente y necesaria) un replanteamiento.
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